The Guardian
Discurso pronunciado con motivo de la visita del Papa al Reino Unido y publicado en The Guardian. Traducido por Anahí Seri
¿Debería Joseph Ratzinger haber sido recibido con la pompa y ceremonia que merece un jefe de estado?
No. Como ha mostrado Geoffrey Robertson, la pretensión de la Santa Sede de ser considerada como estado soberano se basa en un pacto fáustico por el cual Benito Mussolini entregó 3 kilómetros cuadrados del centro de Roma a cambio de que la Iglesia apoyara su régimen fascista.
Nuestro gobierno aprovechó la ocasión de la visita del Papa para anunciar su intención de “hacer la obra del Señor”. Como señaló un amigo mío, presumiblemente deberíamos esperar una inminente entrega de Hyde Park al Vaticano, para cerrar el trato.
Entonces, ¿se debería haber recibido a Ratzinger como cabeza de una Iglesia?
Desde luego que si los católicos, como individuos, quieren pasar por alto sus muchas transgresiones y extenderle una alfombra roja para que la pisen sus elegantes zapatos rojos, muy bien. Pero que no nos pidan a los demás que paguemos por ello. Que no se le pida al contribuyente británico que subvencione la misión propagandística de una institución cuya riqueza se mide en decenas de miles de millones; una riqueza a la cual el adjetivo “mal habida” le viene como anillo al dedo.
Y que nos ahorren el espectáculo nauseabundo de la Reina, el Duque de Edimburgo y los diversos tenientes y demás dignatarios deshaciéndose en adulaciones y lisonjas como si se tratara de alguien a quien debiéramos respetar.
Al predecesor de Benedicto, Juan Pablo II, algunos lo respetaban como hombre virtuoso. Pero nadie podrá calificar a Benedicto XVI de virtuoso sin que le dé la risa. Este individuo de mirada lasciva será cualquier cosa, pero no es virtuoso. ¿Es un intelectual? ¿Un erudito? Eso se afirma con frecuencia, pero no está nada claro qué significa erudición cuando se trata de teología. Nada respetable, desde luego.
El pequeño detalle desafortunado de que Ratzinger estuviera en las juventudes hitlerianas ha sido objeto de una moratoria ampliamente respetada. Yo también la he respetado, hasta el momento. Pero después del escandaloso discurso del Papa en Edimburgo, en el que hizo al ateísmo responsable de Adolf Hitler, no puedo evitar la sensación de que ya todo vale en este combate. ¿Oyeron ustedes lo que dijo?
“Incluso en nuestra propia generación, podemos recordar cómo Gran Bretaña y sus líderes se enfrentaron a la tiranía nazi que pretendía erradicar a Dios de la sociedad y le negaba a muchos la naturaleza humana, especialmente a los judíos... Es aleccionador reflexionar sobre el extremismo ateo del siglo XX... “
Es como para cuestionarse las dotes de relaciones públicas de los asesores que dieron por bueno ese párrafo. (Pero claro, se me olvidaba, su asesor jefe es ese cardenal que echa un vistazo a los funcionarios de inmigración en Heathrow y llega a la conclusión de que debe haber aterrizado en el Tercer Mundo. Al pobre hombre sin duda le prescribieron una arroba de ave marías, además de su repentino ataque de gota diplomática.)
En un primer momento me sentí molesto por el miserable ataque del Papa a los ateos y laicistas, pero luego lo vi como reconfortante. Sugiere que los hemos sacudido tanto que se ven obligados a insultarnos, en un desesperado intento por desviar la atención del escándalo de la pederastia.
Probablemente sería mucho pedir el esperar que Ratzinger, a los 14 años, hubiera calado a los nazis. Como católico devoto, le habrían inculcado, junto con el catecismo, la execrable idea de que todos los judíos son responsables de la muerte de Jesús, la calumnia de los asesinos de Cristo que no fue repudiada hasta el Segundo Concilio Vaticano (1962-1965). La mentalidad católica alemana de la época aún estaba empapada del antisemitismo de siglos.
Hitler era católico. O en cualquier caso igual de católico que los 5 millones de personas de este país considerados católicos. Hitler nunca renunció a la fe bautismal católica, y ese sin duda es el criterio en que se basa el recuento de los supuestos 5 millones de británicos católicos. O una cosa o la otra. O bien tenemos a 5 millones de británicos católicos, y entonces también tenemos a Hitler. O bien Hitler no era católico, y entonces hay que dar una cifra honrada del número de auténticos católicos en Gran Bretaña a día de hoy; el número de los que realmente creen que Jesús se convierte en una oblea, como probablemente cree el ex profesor universitario Ratzinger.
En cualquier caso, es seguro que Hitler no era ateo. En 1933 afirmó que había “erradicado el ateísmo”, tras prohibir la mayoría de las organizaciones ateas alemanas, incluida la Liga alemana de librepensadores, cuyo edificio convirtió en una oficina de información para asuntos eclesiásticos.
Como mínimo, Hitler creía en una “Providencia” personificada, probablemente similar a la Divina Providencia invocada por el arzobispo de Munich en 1939, cuando Hitler salió indemne de un intento de asesinato y el arzobispo ordenó un Te Deum especial en la catedral de Munich: “Para dar gracias a la Divina Providencia en el nombre de la arquidiócesis por la afortunada escapatoria del Führer”.
Tal vez nunca lleguemos a saber si Hitler identificaba su “Providencia” con el Dios del cardenal. Pero no cabe duda de que conocía a su electorado, mayoritariamente cristiano, los millones de buenos cristianos alemanes que llevaban en sus hebillas la inscripción “Gott mit uns” (Dios con nosotros), los que le hicieron a él el trabajo sucio. El conocía la base que le apoyaba. Hitler seguro que “hizo la obra del Señor”.
Lo que sigue es un extracto del discurso que dio en Munich, el corazón de la Baviera católica, en 1922:
“Mis sentimientos como católico me dirigen hacia mi Señor y Salvador como un luchador. Me llevan a un hombre que una vez, en su soledad, rodeado por unos cuantos discípulos, reconoció a estos judíos como lo que eran e hizo un llamamiento a los hombres para que lucharan contra ellos, un hombre que, es la verdad divina, sobresalió más como luchador que como persona que sufre. Pleno de amor como cristiano y como hombre, leí el pasaje que nos narra cómo el Señor al final se creció en su poder y expulsó del templo a las víboras. Qué terrible fue su lucha contra el veneno judío. Hoy, 2000 años después, con honda emoción, reconozco con mayor profundidad que nunca jamás que fue por esto por lo que Él vertió su sangre en la cruz.”
Este no es más que uno de los muchos discursos y pasajes de “Mein Kampf” en los que Hitler invoca su fe cristiana. No es pues de extrañar que fuera tan bien recibido por la jerarquía católica de Alemania. Y el predecesor de Benedicto, Pío XII, no está libre de culpa, como demostró el escritor católico John Cornwell en su desolador libro “Hitler’s Pope” (el Papa de Hitler).
Sería poco amable insistir más en este punto, pero el discurso de Ratzinger el jueves pasado en Edimburgo fue tan ignominioso, tan hipócrita, tan evocador de quien tira piedras sobre su tejado, que me sentí obligado a responderle.
Incluso si Hitler hubiera sido ateo (como lo fue sin duda Stalin), ¿cómo se atreve Ratzinger a sugerir que el ateísmo guarda relación con sus terribles crímenes? No, no hay relación alguna, como tampoco están relacionados con el hecho de que ni Hitler ni Stalin creyeran en duendes ni en unicornios. Tampoco tiene nada que ver que llevaran bigote, al igual que Francisco Franco y Saddam Hussein. No hay ninguna conexión lógica entre el ateísmo y la maldad.
A menos, claro está, que uno esté inmerso en la vil obscenidad que constituye el núcleo de la teología católica. Me estoy refiriendo (y le debo este punto a Paula Kirby) a la doctrina del pecado original. Estas personas creen, y se lo enseñan a los niños pequeños, al mismo tiempo que les hablan de las aterradoras mentiras del infierno, que todos los bebes nacen “en pecado”. Se trata, por cierto, del pecado de Adán; de ese Adán que, según admiten ahora, jamás existió.
El pecado original significa que, desde el momento de nuestro nacimiento, somos malvados, corruptos, estamos condenados. A menos que creamos en su Dios. O a menos que nos cuelen lo del palo del infierno y la zanahoria del cielo. Esta, señoras y caballeros, es la repugnante teoría que les lleva a concluir que fue el ateísmo lo que convirtió en monstruos a Hitler y Stalin. Todos somos monstruos salvo que Jesús nos redima. Que teoría más vil, depravada, inhumana en la que basar nuestra vida.
Ratzinger es un enemigo de la humanidad.
Es un enemigo de los niños, de cuyos cuerpos ha permitido que se abuse, y cuyas mentes él ha animado a infectar de culpabilidad. Es vergonzosamente patente que la Iglesia está menos preocupada por proteger a los cuerpos de los niños de quienes abusan de ellos que por salvar a los sacerdotes del infierno; y lo que más le preocupa es salvar la reputación a largo plazo de la propia Iglesia.
Es un enemigo de los homosexuales, a quienes trata con la intolerancia fanática que la Iglesia antes reservaba para los judíos.
Es un enemigo de las mujeres, a quienes mantiene alejadas del sacerdocio como si el pene fuera una herramienta esencial para el ejercicio de los deberes pastorales. ¿A qué otro patrón se le permite una discriminación en razón del sexo cuando se trata de un empleo que, es evidente, no requiere ni fuerza física ni ninguna otra cualidad que pudiera atribuirse en exclusiva a los varones?
Es un enemigo de la verdad, difundiendo mentiras flagrantes como que los preservativos no protegen del SIDA, especialmente en África.
Es un enemigo de los más pobres del planeta, a quienes condena a tener grandes familias que no pueden alimentar, manteniéndolos así esclavos de la pobreza perpetua. Una pobreza que encaja mal con la obscena riqueza del Vaticano
Es un enemigo de la ciencia, pues pone impedimentos a la investigación con células madre, basándose, no en cuestiones morales, sino en supersticiones pre científicas.
A un nivel menos serio, desde mi punto de vista, Ratzinger incluso es enemigo de la propia Iglesia de la Reina, pues respalda de forma arrogante a un predecesor que calificó las órdenes anglicanas como “absolutamente inválidas y totalmente vacuas” , a la vez que intenta, descaradamente, arrebatarle curas anglicanos para reforzar su propio clero, en penoso declive.
Por último, y lo que a mí personalmente quizá me preocupe más, es un enemigo de la educación. Dejando de lado el daño psicológico de por vida, causado por la culpabilidad y el miedo, que tan mala fama le ha dado a la educación católica en todo el mundo, él y su Iglesia promueven la doctrina, perniciosa para la educación, de que la evidencia representa una base menos fiable para la creencia que la fe, la tradición, la revelación y la autoridad, su autoridad.
Yo, estoy de acuerdo, comparto la opinión. Dra. Peniche
miércoles, 10 de noviembre de 2010
viernes, 1 de octubre de 2010
CUANDO DOLORES GRITO
CUANDO DOLORES GRITO
DRA. SANDRA PENICHE QUINTAL
Era un sábado por la noche de un mes de septiembre, donde la quietud y el sonar de múltiples insectos arrullaban el sueño de pobladores. Ya todos acogidos en sus casas, plácidamente dormidos, irrumpe unos toquidos en el postigo: “Don Pancho, Don Panchito, abra, abra Don Pancho…”
Para el domingo en la tarde, nadie respingaba, había silencio, pesar, se veían por diferentes lados grupitos de entre 3 y 5 señoras, tres o cuatro muchachas, en la cancha, un grupo mayor de muchachos y en la cantina, los borrachos de siempre.
El ambiente se respiraba cargado, como si el tiempo se hubiera detenido. Los corazones latían con fuerza, las voces por ratos subían de tono. El lenguaje corporal manifestaba algún desasosiego, algo que lamentar. En la cuadra del final, había llanto, resos, flores, una mesa como altar, la casa olía a limpio, a recién lavada. Esperaban los dos féretros…
Por qué tuvo que ser así?. Por qué pasó si apenas dos días antes fue a su consulta?. Porqué si hicimos todo lo que dijo el médico?. Por qué si llevó su control de cada mes?. Era tan joven, tan buena, quería terminar sus estudios y ayudar a sus padres, por qué tuvo que ser así?.
Meses antes, al salir de un festival escolar y rumbo al taxi colectivo para regresar a su casa, María fue rodeada por tres hombres jóvenes quienes la abordaron con toda clase de improperios, tocándola por todas partes aterrorizándola, hasta que una camioneta se acercó con un cuarto hombre. Con exceso de rudeza la metieron y huyeron hacia la carretera hasta un paraje donde la bajaron sin cesar de agredirla verbal y físicamente, con amenzas de muerte a su vida. Ahí, esos cuatro hombres, la despojaron violentamente de su ropa y mientras unos la sujetaban, otro la violaba entre carcajadas, insultos, escupitajos y mordidas además de los golpes en todo el cuerpo. A sus 16 años y sus 40 kilos de peso, vivió lo que jamás ninguna mujer a ninguna edad tendría que vivir. La violación tumultuaria de cuatro hombres. Y no, no están enfermos. La violencia no es enfermedad, es el uso irracional de la fuerza para someter a otra u otro en contra de su voluntad. La violación es un acto brutal para literalmente des-hacer a la víctima ya sea mujer o niño. La violación es un delito grave, tan grave o más que un asesinato.
María despertó muchas horas después en el monte, a cientos de metros de la carretera, la dejaron desnuda, con la ropa entre los matorrales hecha jirones. Estaba toda ensangrentada, con múltiples heridas, con la cara tumefacta de tantos golpes y mordidas, con la vulva, la vagina y el ano destrozados. Apenas si podía moverse, no podía llorar más, estaba en shock. Cuando recobró la conciencia estaba en el hospital…
A María le atendieron las lesiones, como no podía decir quiénes fueron, les pareció que no había denuncia que poner. María curó sus heridas físicas pero nadie le atendió las heridas de los sentimientos, de la psique, del alma. Nadie vió por su seguridad, por su integridad. Terrores nocturnos la empezaron a acompañar, no conciliaba el sueño, no podía descansar, tampoco salir, estaba desencajada, con la mirada perdida, con la vida en el vacío. María trató de apartar de su mente, de su memoria esas voces, esos cuerpos, esos movimientos que la lasceraron. Empezó a sentir que de sus entrañas brotaba pus, amarillenta, fétida. Se lavaba muchas veces por día pero ese horrendo flujo seguía saliendo. Poco después, le empezaron a doler los pechos, pero aunque todavía estaban un poco morados, ese dolor, esa molestia, era diferente. Su regla no le había bajado pero María no tenía cabeza para darse cuenta y su madre pensó que era por el susto, por el gran susto y la tristeza que era evidente. Cuando empezó con dolor en el bajo vientre y a notar que su orina estaba caliente y que le ardía orinar, la volvieron a llevar al hospital. Le dijeron que era una infección en la orina y le recetaron unos medicamentos que la hacían orinar de color naranja. Pero el flujo amarillento y a veces café o como chocolate, seguía saliendo. Y volvió al hospital. Por ultrasonido detectaron que tenía un embarazo de 11 semanas y como estaba embarazada, no le podían dar medicamentos. Ella dijo que no quería ese embarazo, pidió que se lo quitaran, pero le hicieron juicio sumario y la condenaron a parir. María fue condenada a la tortura. Desde entonces ya moría, transcurrió el tiempo y ella sin salir de su casa más que para ir a su control prenatal. No volvió más a la escuela, estaba en calidad de presa, sin aliento, sin esperanza, sin amigas ni amigos. Moribunda en su morada, sin afecto, escondida y negada a los demás. Sus párpados hinchados un día si y otro también ¡María deja de llorar que ya pasó! ¡Deberías de estar feliz por esa criatura regalo del señor!. María pensaba, ¿de cuál señor?, ¿de los cuatro o de uno sólo?. Y un pensamiento le hacía brotar sus lágrimas, extrañaba su voz, sus caricias, sus besos. ¡María mira cómo tienes de hinchados los ojos!, le decían cada vez. Y se acercaba el 8º mes, María una vez más con el doctor y éste le decía que todo iba bien, que después de tanto tiempo ya no había nada que llorar, que se pondría fea.
Ese día, cuando regresó a su casa, estaba esperándola quien la amaba. Sus ojos se desorbitaron al verla tan mal, en un estado deplorable. María rompió en desgarrador llanto, le contó todo y cómo no había podido escribirle desde que la violaron y la mataron en vida. Y se quedó a hacerle compañía. Hablaron de todo y de nada, las horas pasaron y anocheció cuando de pronto María convulsionó, su cuerpo se tensó, empezó a sacudirse y arrojaba líquido y espuma por la boca, sus ojos en blanco y la piel fría y sudorosa.
Don Pancho abrió la puerta y en su camioneta trasladaron a María al hospital. En el trayecto sobrevino una hemorragia. En el hospital fue todo tan rápido, las enfermeras tratando de encontrarle una vena y llamando al médico. Doctor, doctor, una emergencia, paciente con eclampsia convulsionando y sangrando. Minutos eternos…
Dolores lanzó un grito que se escuchó y sacudió al mundo entero cuando María murió. Una muerte prevenible, una muerte anunciada…más de una vida truncada.
Dra. Sandra Peniche Quintal.
PUBLICADO EN EL DIARIO POR ESTO EL 18 DE SEPT/2010.
DRA. SANDRA PENICHE QUINTAL
Era un sábado por la noche de un mes de septiembre, donde la quietud y el sonar de múltiples insectos arrullaban el sueño de pobladores. Ya todos acogidos en sus casas, plácidamente dormidos, irrumpe unos toquidos en el postigo: “Don Pancho, Don Panchito, abra, abra Don Pancho…”
Para el domingo en la tarde, nadie respingaba, había silencio, pesar, se veían por diferentes lados grupitos de entre 3 y 5 señoras, tres o cuatro muchachas, en la cancha, un grupo mayor de muchachos y en la cantina, los borrachos de siempre.
El ambiente se respiraba cargado, como si el tiempo se hubiera detenido. Los corazones latían con fuerza, las voces por ratos subían de tono. El lenguaje corporal manifestaba algún desasosiego, algo que lamentar. En la cuadra del final, había llanto, resos, flores, una mesa como altar, la casa olía a limpio, a recién lavada. Esperaban los dos féretros…
Por qué tuvo que ser así?. Por qué pasó si apenas dos días antes fue a su consulta?. Porqué si hicimos todo lo que dijo el médico?. Por qué si llevó su control de cada mes?. Era tan joven, tan buena, quería terminar sus estudios y ayudar a sus padres, por qué tuvo que ser así?.
Meses antes, al salir de un festival escolar y rumbo al taxi colectivo para regresar a su casa, María fue rodeada por tres hombres jóvenes quienes la abordaron con toda clase de improperios, tocándola por todas partes aterrorizándola, hasta que una camioneta se acercó con un cuarto hombre. Con exceso de rudeza la metieron y huyeron hacia la carretera hasta un paraje donde la bajaron sin cesar de agredirla verbal y físicamente, con amenzas de muerte a su vida. Ahí, esos cuatro hombres, la despojaron violentamente de su ropa y mientras unos la sujetaban, otro la violaba entre carcajadas, insultos, escupitajos y mordidas además de los golpes en todo el cuerpo. A sus 16 años y sus 40 kilos de peso, vivió lo que jamás ninguna mujer a ninguna edad tendría que vivir. La violación tumultuaria de cuatro hombres. Y no, no están enfermos. La violencia no es enfermedad, es el uso irracional de la fuerza para someter a otra u otro en contra de su voluntad. La violación es un acto brutal para literalmente des-hacer a la víctima ya sea mujer o niño. La violación es un delito grave, tan grave o más que un asesinato.
María despertó muchas horas después en el monte, a cientos de metros de la carretera, la dejaron desnuda, con la ropa entre los matorrales hecha jirones. Estaba toda ensangrentada, con múltiples heridas, con la cara tumefacta de tantos golpes y mordidas, con la vulva, la vagina y el ano destrozados. Apenas si podía moverse, no podía llorar más, estaba en shock. Cuando recobró la conciencia estaba en el hospital…
A María le atendieron las lesiones, como no podía decir quiénes fueron, les pareció que no había denuncia que poner. María curó sus heridas físicas pero nadie le atendió las heridas de los sentimientos, de la psique, del alma. Nadie vió por su seguridad, por su integridad. Terrores nocturnos la empezaron a acompañar, no conciliaba el sueño, no podía descansar, tampoco salir, estaba desencajada, con la mirada perdida, con la vida en el vacío. María trató de apartar de su mente, de su memoria esas voces, esos cuerpos, esos movimientos que la lasceraron. Empezó a sentir que de sus entrañas brotaba pus, amarillenta, fétida. Se lavaba muchas veces por día pero ese horrendo flujo seguía saliendo. Poco después, le empezaron a doler los pechos, pero aunque todavía estaban un poco morados, ese dolor, esa molestia, era diferente. Su regla no le había bajado pero María no tenía cabeza para darse cuenta y su madre pensó que era por el susto, por el gran susto y la tristeza que era evidente. Cuando empezó con dolor en el bajo vientre y a notar que su orina estaba caliente y que le ardía orinar, la volvieron a llevar al hospital. Le dijeron que era una infección en la orina y le recetaron unos medicamentos que la hacían orinar de color naranja. Pero el flujo amarillento y a veces café o como chocolate, seguía saliendo. Y volvió al hospital. Por ultrasonido detectaron que tenía un embarazo de 11 semanas y como estaba embarazada, no le podían dar medicamentos. Ella dijo que no quería ese embarazo, pidió que se lo quitaran, pero le hicieron juicio sumario y la condenaron a parir. María fue condenada a la tortura. Desde entonces ya moría, transcurrió el tiempo y ella sin salir de su casa más que para ir a su control prenatal. No volvió más a la escuela, estaba en calidad de presa, sin aliento, sin esperanza, sin amigas ni amigos. Moribunda en su morada, sin afecto, escondida y negada a los demás. Sus párpados hinchados un día si y otro también ¡María deja de llorar que ya pasó! ¡Deberías de estar feliz por esa criatura regalo del señor!. María pensaba, ¿de cuál señor?, ¿de los cuatro o de uno sólo?. Y un pensamiento le hacía brotar sus lágrimas, extrañaba su voz, sus caricias, sus besos. ¡María mira cómo tienes de hinchados los ojos!, le decían cada vez. Y se acercaba el 8º mes, María una vez más con el doctor y éste le decía que todo iba bien, que después de tanto tiempo ya no había nada que llorar, que se pondría fea.
Ese día, cuando regresó a su casa, estaba esperándola quien la amaba. Sus ojos se desorbitaron al verla tan mal, en un estado deplorable. María rompió en desgarrador llanto, le contó todo y cómo no había podido escribirle desde que la violaron y la mataron en vida. Y se quedó a hacerle compañía. Hablaron de todo y de nada, las horas pasaron y anocheció cuando de pronto María convulsionó, su cuerpo se tensó, empezó a sacudirse y arrojaba líquido y espuma por la boca, sus ojos en blanco y la piel fría y sudorosa.
Don Pancho abrió la puerta y en su camioneta trasladaron a María al hospital. En el trayecto sobrevino una hemorragia. En el hospital fue todo tan rápido, las enfermeras tratando de encontrarle una vena y llamando al médico. Doctor, doctor, una emergencia, paciente con eclampsia convulsionando y sangrando. Minutos eternos…
Dolores lanzó un grito que se escuchó y sacudió al mundo entero cuando María murió. Una muerte prevenible, una muerte anunciada…más de una vida truncada.
Dra. Sandra Peniche Quintal.
PUBLICADO EN EL DIARIO POR ESTO EL 18 DE SEPT/2010.
martes, 28 de septiembre de 2010
FIRMA EL ACTA DE INDEPENDENCIA DE NUESTROS CUERPOS
http://www.tupuedessalvartuvida.org/acta_independencia/
Yo Aborto, Tú Abosrtas, NADIE SE CALLA
28 de setiembre día latinoamericano y caribeño por el aborto
legal y seguro.
Yo aborto, tu abortas, nadie más se calla
JUANA TIENE 20 AÑOS es madre de hijos de dos y tres años. El mayor vive con ella y el
más chico con la abuela. Ambos niños sufren de parálisis cerebral. Ella no tiene
trabajo ni otros recursos; su pobreza es extrema. Fue a una policlínica donde recibió
asesoramiento sobre cómo interrumpir el embarazo sin riesgo y eso fue todo. Por eso,
después de la consulta, peregrinó por las organizaciones sociales de su barrio:
abrazada a su hijo enfermo pedía ayuda para abortar. Al cabo de cuatro semanas una
asistente social se conmovió y organizó una colecta que permitió a Juana acceder al
misoprostol. Juliana abortó en la semana doce de gestación.
MARÍA TIENE 32 AÑOS y para su familia era imposible sostener otro hijo en el momento
que quedó embarazada. Con relativa facilidad pudo obtener información sobre cómo
abortar sin riesgo, pero para acceder al misoprostol necesitó llegar a una oculta red
solidaria. Desde la semana siete hasta la trece se realizó diez intervenciones con el
medicamento. Fueron diez madrugadas de soledad, buscando cualquier señal de su
cuerpo. Fueron diez madrugadas de clandestinidad médica y omisión de asistencia.
ROMINA TIENE 18 AÑOS, Su madre y sus hermanas trabajan para que ella estudie. En la
casa están orgullosas de lo bien que le va en el liceo. Romina quedó embarazada y el
miedo le robó la palabra. No pudo decir nada; no pudo comer más y llegó a un intento
de suicidio por el que fue internada. Pasados tres días le dieron el alta, y de vuelta en
su casa logró compartir su drama. Las hermanas se movilizaron; contra reloj hicieron
la consulta y consiguieron el medicamento. Romina se colocó las pastillas y esperó:
primero llegó el dolor, después los vómitos, la diarrea y la fiebre; al final fue el alivio.
CRISTINA TIENE 44 AÑOS, hijos grandes y una nieta. Un nuevo embarazo la sorprendió
tanto a ella como a su marido. Después de mucha vuelta decidieron no continuarlo.
Fue a la casa de una vecina que entrega pastillas en el barrio, quien le indicó dónde ir.
El día de la consulta en el [Hospital] Pereira [Rossell] una mujer la abordó en la sala
de espera y le ofreció misoprostol. Cobraba tres mil pesos por cuatro pastillas; de
momento intercambiaron teléfonos. Cristina, después de recibir del Hospital nada más
que información, consiguió un préstamo, arregló el encuentro y se hizo con las
pastillas.
MARIANA TIENE 19 AÑOS y está decidida a no continuar un embarazo que la sorprendió.
Ella y su novio organizan una reunión con las familias de ambos para explicar la
situación y pedir ayuda. Viven en uno de los departamentos del interior donde ningún
servicio de salud brinda asesoramiento. Las familias llaman a distintos contactos hasta
que logran dar con alguien que les orienta. Entonces, Mariana y su padre viajan a
Montevideo donde hacen la consulta médica y consiguen misoprostol. De vuelta,
siguiendo las instrucciones se coloca el medicamento. Sin dolor, sin síntoma alguno,
Mariana sangra por tres días. Al cuarto día un dolor intenso pone en alerta a la familia.
Inmediatamente acuden a la emergencia donde queda internada por complicaciones
hasta que la consideran fuera de peligro. “Hasta ahora no me había dado cuenta hasta
dónde se equivocó Tabaré con el veto”, repite una y otra vez el padre.
ALICIA TIENE 20 AÑOS, su pareja 21 y su hijo apenas uno. Viven todos en la casa de su
suegra en un barrio de trabajadores pobres cerca de Montevideo. Cuando se sabe
nuevamente embarazada consulta con su compañero y asumen que en ese momento
sería una irresponsabilidad meter otro niño en su mundo. Van a una consulta de
asesoramiento en el [Hospital] Pereira [Rossell] y vuelven sin saber por dónde
empezar a resolver lo práctico. Pasaron muchas semanas antes que pudieran
conseguir el misoprostol. No hablaron de su situación ni la decisión con nadie. Cuando
consiguieron las pastillas Alicia se las colocó como le indicaron hacerlo, pero oculta en
el baño para que su suegra no la viera, y cuando su esposo estaba trabajando. Como
cursaba la semana diecisiete de gestación, la evacuación fue rápida, violenta y
dolorosa en más de un sentido. La suegra sintió las quejas, vió la sangre en el suelo y
llamó al 911 para que la asistieran. Iba a llegar más rápido que la asistencia médica.
El Estado uruguayo asesoró a Alicia sobre cómo abortar sin riesgo, y el mismo Estado
uruguayo la detuvo, incomunicó y sometió a la justicia penal por hacerlo.
ESTAS Y MUCHAS OTRAS SITUACIONES SIMILARES OCURRIERON EN NUESTRO PAÍS ESTE AÑO
LAS CONOCEMOS A TRAVÉS DE LAS PROTAGONISTAS, SUS FAMILIARES, O QUIENES LAS AYUDARON
MIENTRAS SE LEEN ESTAS HISTORIAS, SE ESTÁN PRODUCIENDO OTRAS DE IGUAL CONTENIDO
POR ESO ES URGENTE QUE SE DESPENALICE EL ABORTO
En noviembre de 2010, cuando se cumplan tres años desde que el Presidente
Tabaré Vázquez vetó el capítulo II de la Ley de Defensa del derecho a la Salud
Sexual y Reproductiva que despenalizaba el aborto, probablemente unas cien
mil mujeres habrán abortado de maneras similares a las que hoy compartimos
con ustedes.
Es posible que algunos cientos de ellas hayan accedido a mejores condiciones
sanitarias o a acompañamiento para interrumpir sus embarazos, pero la parte
más vulnerable de nuestra sociedad carece de esas posibilidades.
Cuando se necesita interrumpir un embarazo, ser mujer es ser vulnerable,
porque ellas deben afrontar la decisión de asumir una conducta delictiva o ser
madre forzada. La criminalización del aborto coloca a las mujeres en esa
disyuntiva inmoral.
El Presidente de la República se comprometió a no vetar la despenalización del
aborto, así como siendo legislador la acompañó cada vez que estuvo sobre la
mesa. Para que el Presidente pueda no vetar, el Parlamento debe votar.
Cotidiano Mujer
Ovejas Negras
Pro Derechos
RUDA
legal y seguro.
Yo aborto, tu abortas, nadie más se calla
JUANA TIENE 20 AÑOS es madre de hijos de dos y tres años. El mayor vive con ella y el
más chico con la abuela. Ambos niños sufren de parálisis cerebral. Ella no tiene
trabajo ni otros recursos; su pobreza es extrema. Fue a una policlínica donde recibió
asesoramiento sobre cómo interrumpir el embarazo sin riesgo y eso fue todo. Por eso,
después de la consulta, peregrinó por las organizaciones sociales de su barrio:
abrazada a su hijo enfermo pedía ayuda para abortar. Al cabo de cuatro semanas una
asistente social se conmovió y organizó una colecta que permitió a Juana acceder al
misoprostol. Juliana abortó en la semana doce de gestación.
MARÍA TIENE 32 AÑOS y para su familia era imposible sostener otro hijo en el momento
que quedó embarazada. Con relativa facilidad pudo obtener información sobre cómo
abortar sin riesgo, pero para acceder al misoprostol necesitó llegar a una oculta red
solidaria. Desde la semana siete hasta la trece se realizó diez intervenciones con el
medicamento. Fueron diez madrugadas de soledad, buscando cualquier señal de su
cuerpo. Fueron diez madrugadas de clandestinidad médica y omisión de asistencia.
ROMINA TIENE 18 AÑOS, Su madre y sus hermanas trabajan para que ella estudie. En la
casa están orgullosas de lo bien que le va en el liceo. Romina quedó embarazada y el
miedo le robó la palabra. No pudo decir nada; no pudo comer más y llegó a un intento
de suicidio por el que fue internada. Pasados tres días le dieron el alta, y de vuelta en
su casa logró compartir su drama. Las hermanas se movilizaron; contra reloj hicieron
la consulta y consiguieron el medicamento. Romina se colocó las pastillas y esperó:
primero llegó el dolor, después los vómitos, la diarrea y la fiebre; al final fue el alivio.
CRISTINA TIENE 44 AÑOS, hijos grandes y una nieta. Un nuevo embarazo la sorprendió
tanto a ella como a su marido. Después de mucha vuelta decidieron no continuarlo.
Fue a la casa de una vecina que entrega pastillas en el barrio, quien le indicó dónde ir.
El día de la consulta en el [Hospital] Pereira [Rossell] una mujer la abordó en la sala
de espera y le ofreció misoprostol. Cobraba tres mil pesos por cuatro pastillas; de
momento intercambiaron teléfonos. Cristina, después de recibir del Hospital nada más
que información, consiguió un préstamo, arregló el encuentro y se hizo con las
pastillas.
MARIANA TIENE 19 AÑOS y está decidida a no continuar un embarazo que la sorprendió.
Ella y su novio organizan una reunión con las familias de ambos para explicar la
situación y pedir ayuda. Viven en uno de los departamentos del interior donde ningún
servicio de salud brinda asesoramiento. Las familias llaman a distintos contactos hasta
que logran dar con alguien que les orienta. Entonces, Mariana y su padre viajan a
Montevideo donde hacen la consulta médica y consiguen misoprostol. De vuelta,
siguiendo las instrucciones se coloca el medicamento. Sin dolor, sin síntoma alguno,
Mariana sangra por tres días. Al cuarto día un dolor intenso pone en alerta a la familia.
Inmediatamente acuden a la emergencia donde queda internada por complicaciones
hasta que la consideran fuera de peligro. “Hasta ahora no me había dado cuenta hasta
dónde se equivocó Tabaré con el veto”, repite una y otra vez el padre.
ALICIA TIENE 20 AÑOS, su pareja 21 y su hijo apenas uno. Viven todos en la casa de su
suegra en un barrio de trabajadores pobres cerca de Montevideo. Cuando se sabe
nuevamente embarazada consulta con su compañero y asumen que en ese momento
sería una irresponsabilidad meter otro niño en su mundo. Van a una consulta de
asesoramiento en el [Hospital] Pereira [Rossell] y vuelven sin saber por dónde
empezar a resolver lo práctico. Pasaron muchas semanas antes que pudieran
conseguir el misoprostol. No hablaron de su situación ni la decisión con nadie. Cuando
consiguieron las pastillas Alicia se las colocó como le indicaron hacerlo, pero oculta en
el baño para que su suegra no la viera, y cuando su esposo estaba trabajando. Como
cursaba la semana diecisiete de gestación, la evacuación fue rápida, violenta y
dolorosa en más de un sentido. La suegra sintió las quejas, vió la sangre en el suelo y
llamó al 911 para que la asistieran. Iba a llegar más rápido que la asistencia médica.
El Estado uruguayo asesoró a Alicia sobre cómo abortar sin riesgo, y el mismo Estado
uruguayo la detuvo, incomunicó y sometió a la justicia penal por hacerlo.
ESTAS Y MUCHAS OTRAS SITUACIONES SIMILARES OCURRIERON EN NUESTRO PAÍS ESTE AÑO
LAS CONOCEMOS A TRAVÉS DE LAS PROTAGONISTAS, SUS FAMILIARES, O QUIENES LAS AYUDARON
MIENTRAS SE LEEN ESTAS HISTORIAS, SE ESTÁN PRODUCIENDO OTRAS DE IGUAL CONTENIDO
POR ESO ES URGENTE QUE SE DESPENALICE EL ABORTO
En noviembre de 2010, cuando se cumplan tres años desde que el Presidente
Tabaré Vázquez vetó el capítulo II de la Ley de Defensa del derecho a la Salud
Sexual y Reproductiva que despenalizaba el aborto, probablemente unas cien
mil mujeres habrán abortado de maneras similares a las que hoy compartimos
con ustedes.
Es posible que algunos cientos de ellas hayan accedido a mejores condiciones
sanitarias o a acompañamiento para interrumpir sus embarazos, pero la parte
más vulnerable de nuestra sociedad carece de esas posibilidades.
Cuando se necesita interrumpir un embarazo, ser mujer es ser vulnerable,
porque ellas deben afrontar la decisión de asumir una conducta delictiva o ser
madre forzada. La criminalización del aborto coloca a las mujeres en esa
disyuntiva inmoral.
El Presidente de la República se comprometió a no vetar la despenalización del
aborto, así como siendo legislador la acompañó cada vez que estuvo sobre la
mesa. Para que el Presidente pueda no vetar, el Parlamento debe votar.
Cotidiano Mujer
Ovejas Negras
Pro Derechos
RUDA
28 DE SEPT. DIA INTERNACIONAL POR LA DESPENALIZACION DEL ABORTO EN LAC
28 de septiembre.
Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe
Declaración Pública
MATERNIDAD LIBRE y SEGURA PARA TODAS
Por el Derecho a la Interrupción Libre del Embarazo
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela reconoce y garantiza el ejercicio de los Derechos Humanos de las Mujeres sin ninguna discriminación, de los que forman parte los derechos sexuales y reproductivos, que incluyen decidir libre y responsablemente el número de hijos e hijas. El Art. 76 de la CRBV garantiza la protección integral a la maternidad, establece el derecho a decidir el número de hijos y a disponer de la información y de los medios que aseguren el ejercicio de este derecho.
La maternidad voluntaria y libre, protegida y apoyada socialmente es derecho humano fundamental, que se construye con el derecho a la integridad y soberanía sobre el propio cuerpo de todas las mujeres. Implica reconocer a las mujeres como sujetos sociales como personas con autonomía y agentes morales capaces de decidir si desean o no ser madres, el número de hijos, el espacio entre los nacimientos y con libertad para continuar o interrumpir embarazos. Esta decisión debe ser soberana y pertenece exclusivamente a las mujeres embarazadas, sin interferencia por parte del Estado o de terceros.
Todas las mujeres queremos una maternidad deseada con alegría, vital y segura, no forzada por leyes ni obligada por imperativos ideológicos cargados de prejuicios, hipocresía y desconocimiento. En esto, el Estado venezolano está en deuda con las mujeres y su dignidad como personas y sujetas de derechos, y toda la sociedad está involucrada en resolver el grave problema de justicia y de salud que significa la vigente penalización del aborto.
Destacamos que la construcción de una sociedad humanista no será posible mientras las mujeres, especialmente las más pobres, continúen muriendo por interrupciones clandestinas de embarazo y sean objeto de condenas y castigos. Las muertes por aborto y la cárcel por aborto son un oprobio para la vida social venezolana. Se trata de injusticia clara y manifiesta.
Las mujeres venezolanas merecemos que se nos reconozca soberanía de decisión sobre nuestros cuerpos, y la comprensión de que detrás de un aborto inducido hay embarazos que fueron forzados, falta de acceso a la anticoncepción o falla de algún método, pobreza y abandono, irresponsabilidad paterna, enfermedades de la mujer o gestaciones con graves malformaciones, entre otros motivos. Las mujeres pobres son la mayoría de las que mueren o quedan gravemente lesionadas en las interrupciones inseguras del embarazo, y lejos de ser criminales, son víctimas del modo de organización de la sociedad. Su principal pecado es ser mujeres pobres.
Llamamos a la reflexión sobre algunas realidades de la interrupción del embarazo:
· La interrupción del embarazo tiene una larga historia de prohibición que sólo consigue hacer su práctica insegura y peligrosa, dando lugar a un negocio rentable que niega el derecho a la salud a las mujeres pobres exponiéndolas a graves consecuencias, incluso la muerte.
· La ilegalidad de la interrupción del embarazo transforma un acto de decisión personal en un acto criminal.
· La interrupción del embarazo es una decisión personal tomada habitualmente como último recurso.
· La penalización de la interrupción del embarazo discrimina a las mujeres frente a los hombres. Los hombres abandonan, las mujeres abortan.
· Las mujeres quedamos embarazadas contra nuestra voluntad, pero no lo hacemos solas: detrás de cada embarazo interrumpido hay una historia de irresponsabilidad, inconsciencia o predominio de un modelo sexual de dominación masculina.
· Graves consecuencias biológicas, sociales, psicológicas derivan de embarazos forzados.
· En la interrupción del embarazo subyace la complejidad de la sexualidad humana, en cuya comprensión tienen mucho que aportar los saberes ancestrales de las mujeres y los avances de la ciencia.
· El estado no debe obligar a las mujeres a tener hijos no deseados y menos recurriendo al Código Penal.
· El estado venezolano es laico y debe legislar como tal, sin presiones religiosas, ni prejuicios oscurantistas.
Las feministas venezolanas organizadas en redes y colectivos sociales, reclamamos un nuevo Código Penal sin discriminación sexual y de género, que despenalice y abra el acceso a una interrupción del embarazo legal, segura y gratuita como una demanda de derechos humanos, de justicia social y de salud pública.
Sólo poniendo fin a la indignidad del aborto clandestino, se acabará el drama de las muertes maternas por esta causa, se garantizará el ejercicio de la maternidad libre y segura, se resguardará la salud y vida de las mujeres, y el bienestar de sus familias.
La maternidad no se impone, se respeta y se apoya.
Por el derecho a la soberanía del cuerpo femenino.
Sin derecho a elegir no hay libertad: Legalización del aborto YA.
Por el Derecho a Decidir abortemos la hipocresía
Caracas, 28 de septiembre 2010
Araña Feminista
Red de los Colectivos de Mujeres en Venezuela
http://encuentrofeminista.weebly.com/
Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe
Declaración Pública
MATERNIDAD LIBRE y SEGURA PARA TODAS
Por el Derecho a la Interrupción Libre del Embarazo
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela reconoce y garantiza el ejercicio de los Derechos Humanos de las Mujeres sin ninguna discriminación, de los que forman parte los derechos sexuales y reproductivos, que incluyen decidir libre y responsablemente el número de hijos e hijas. El Art. 76 de la CRBV garantiza la protección integral a la maternidad, establece el derecho a decidir el número de hijos y a disponer de la información y de los medios que aseguren el ejercicio de este derecho.
La maternidad voluntaria y libre, protegida y apoyada socialmente es derecho humano fundamental, que se construye con el derecho a la integridad y soberanía sobre el propio cuerpo de todas las mujeres. Implica reconocer a las mujeres como sujetos sociales como personas con autonomía y agentes morales capaces de decidir si desean o no ser madres, el número de hijos, el espacio entre los nacimientos y con libertad para continuar o interrumpir embarazos. Esta decisión debe ser soberana y pertenece exclusivamente a las mujeres embarazadas, sin interferencia por parte del Estado o de terceros.
Todas las mujeres queremos una maternidad deseada con alegría, vital y segura, no forzada por leyes ni obligada por imperativos ideológicos cargados de prejuicios, hipocresía y desconocimiento. En esto, el Estado venezolano está en deuda con las mujeres y su dignidad como personas y sujetas de derechos, y toda la sociedad está involucrada en resolver el grave problema de justicia y de salud que significa la vigente penalización del aborto.
Destacamos que la construcción de una sociedad humanista no será posible mientras las mujeres, especialmente las más pobres, continúen muriendo por interrupciones clandestinas de embarazo y sean objeto de condenas y castigos. Las muertes por aborto y la cárcel por aborto son un oprobio para la vida social venezolana. Se trata de injusticia clara y manifiesta.
Las mujeres venezolanas merecemos que se nos reconozca soberanía de decisión sobre nuestros cuerpos, y la comprensión de que detrás de un aborto inducido hay embarazos que fueron forzados, falta de acceso a la anticoncepción o falla de algún método, pobreza y abandono, irresponsabilidad paterna, enfermedades de la mujer o gestaciones con graves malformaciones, entre otros motivos. Las mujeres pobres son la mayoría de las que mueren o quedan gravemente lesionadas en las interrupciones inseguras del embarazo, y lejos de ser criminales, son víctimas del modo de organización de la sociedad. Su principal pecado es ser mujeres pobres.
Llamamos a la reflexión sobre algunas realidades de la interrupción del embarazo:
· La interrupción del embarazo tiene una larga historia de prohibición que sólo consigue hacer su práctica insegura y peligrosa, dando lugar a un negocio rentable que niega el derecho a la salud a las mujeres pobres exponiéndolas a graves consecuencias, incluso la muerte.
· La ilegalidad de la interrupción del embarazo transforma un acto de decisión personal en un acto criminal.
· La interrupción del embarazo es una decisión personal tomada habitualmente como último recurso.
· La penalización de la interrupción del embarazo discrimina a las mujeres frente a los hombres. Los hombres abandonan, las mujeres abortan.
· Las mujeres quedamos embarazadas contra nuestra voluntad, pero no lo hacemos solas: detrás de cada embarazo interrumpido hay una historia de irresponsabilidad, inconsciencia o predominio de un modelo sexual de dominación masculina.
· Graves consecuencias biológicas, sociales, psicológicas derivan de embarazos forzados.
· En la interrupción del embarazo subyace la complejidad de la sexualidad humana, en cuya comprensión tienen mucho que aportar los saberes ancestrales de las mujeres y los avances de la ciencia.
· El estado no debe obligar a las mujeres a tener hijos no deseados y menos recurriendo al Código Penal.
· El estado venezolano es laico y debe legislar como tal, sin presiones religiosas, ni prejuicios oscurantistas.
Las feministas venezolanas organizadas en redes y colectivos sociales, reclamamos un nuevo Código Penal sin discriminación sexual y de género, que despenalice y abra el acceso a una interrupción del embarazo legal, segura y gratuita como una demanda de derechos humanos, de justicia social y de salud pública.
Sólo poniendo fin a la indignidad del aborto clandestino, se acabará el drama de las muertes maternas por esta causa, se garantizará el ejercicio de la maternidad libre y segura, se resguardará la salud y vida de las mujeres, y el bienestar de sus familias.
La maternidad no se impone, se respeta y se apoya.
Por el derecho a la soberanía del cuerpo femenino.
Sin derecho a elegir no hay libertad: Legalización del aborto YA.
Por el Derecho a Decidir abortemos la hipocresía
Caracas, 28 de septiembre 2010
Araña Feminista
Red de los Colectivos de Mujeres en Venezuela
http://encuentrofeminista.weebly.com/
Etiquetas:
aborto,
aborto seguro,
DERECHOS REPRODUCTIVOS,
DESPENALIZACION DEL ABORTO
martes, 14 de septiembre de 2010
APOYAMOS A SALUD MUJERES DE ECUADOR
El 14/09/2010 9:19, Coordinadora Juvenil escribió:
Nos declaramos en rebeldía, seguiremos entregando información con nuestro nuevo número 098301317
Salud Mujeres es una línea gratuita que brinda información a las mujeres sobre cómo pueden realizarse un aborto de forma segura mediante el uso de medicamentos. También informamos acerca de anticoncepción, incluyendo la de emergencia, y sexualidad en general. Nuestra acción se enmarca en la legislación del país, concretamente en el artículo 18 de la Constitución vigente, por lo cual es constitucional y legal.
Trabajamos en defensa de los derechos de las mujeres: a tener acceso a la información, a la salud, a tomar decisiones informadas sobre su vida sexual y reproductiva, a no sufrir discriminación por su sexo, a tener acceso a los avances de la ciencia y la tecnología, a la libertad de expresión, a la libertad de conciencia, a la libertad religiosa, a la privacidad, a no ser sometidas a trato cruel, inhumano y degradante, a decidir el número de hijos e hijas que quiere tener y el intervalo entre sus nacimientos, a decidir si quiere ser madre o no y, a la vida; derechos todos respaldados en nuestra constitución y en las múltiples convenciones de derechos humanos de las que nuestro país es signatario.
Aclaramos también que nosotras no aconsejamos, no obligamos, ni inducimos a ninguna mujer a tomar ninguna decisión, pues uno de nuestros principios fundamentales es el reconocimiento a la capacidad e inteligencia que tenemos todas mujeres para tomar decisiones sobre nuestras vidas y nuestra reproducción. Nuestro trabajo se encuentra comprometido con todas las mujeres que requieran la información que se da a través de nuestra línea, es un trabajo voluntario y desinteresado de activistas feministas que luchamos en contra del sistema patriarcal-capitalista-heterosexista de nuestro país y el mundo. Trabajamos para destruir las limitaciones a las decisiones de las mujeres y para disminuir las muertes de ellas por abortos inseguros.
El día de ayer, Domingo 12 de septiembre de 2010, el número telefónico de Salud Mujeres, 099004545, fue bloqueado por Movistar, por una orden enviada desde la Fiscalía General del Estado Ecuatoriano.
Frente a esta acción, y en uso de nuestros derechos fundamentales constitucionalmente reconocidos, nos declaramos en resistencia y seguiremos entregando información: el nuevo número de Salud Mujeres es 098301317.
Nos declaramos en desacuerdo con las normas penales que discriminan a las mujeres y violan la constitución, con aquellas que nos obligan a asumir maternidades que no queremos, y con las que intentan callarnos para seguir manteniendo el aborto y la sexualidad de las mujeres en el silencio y el tabú.
Es por esta razón que pedimos apoyo de la gente, organizaciones y colectivos que conocen nuestro trabajo y que también están en desacuerdo con las leyes que criminalizan a las mujeres, necesitamos apoyo para difundir nuestro nuevo número y para evitar que estas acciones de persecución continúen. Envíennos su apoyo o adhiéranse al formato adjunto, llenándolo y enviándolo a saludmujeresecuador@hotmail.com.
Agradecemos su colaboración.
Salud Mujeres
098301317
Nos declaramos en rebeldía, seguiremos entregando información con nuestro nuevo número 098301317
Salud Mujeres es una línea gratuita que brinda información a las mujeres sobre cómo pueden realizarse un aborto de forma segura mediante el uso de medicamentos. También informamos acerca de anticoncepción, incluyendo la de emergencia, y sexualidad en general. Nuestra acción se enmarca en la legislación del país, concretamente en el artículo 18 de la Constitución vigente, por lo cual es constitucional y legal.
Trabajamos en defensa de los derechos de las mujeres: a tener acceso a la información, a la salud, a tomar decisiones informadas sobre su vida sexual y reproductiva, a no sufrir discriminación por su sexo, a tener acceso a los avances de la ciencia y la tecnología, a la libertad de expresión, a la libertad de conciencia, a la libertad religiosa, a la privacidad, a no ser sometidas a trato cruel, inhumano y degradante, a decidir el número de hijos e hijas que quiere tener y el intervalo entre sus nacimientos, a decidir si quiere ser madre o no y, a la vida; derechos todos respaldados en nuestra constitución y en las múltiples convenciones de derechos humanos de las que nuestro país es signatario.
Aclaramos también que nosotras no aconsejamos, no obligamos, ni inducimos a ninguna mujer a tomar ninguna decisión, pues uno de nuestros principios fundamentales es el reconocimiento a la capacidad e inteligencia que tenemos todas mujeres para tomar decisiones sobre nuestras vidas y nuestra reproducción. Nuestro trabajo se encuentra comprometido con todas las mujeres que requieran la información que se da a través de nuestra línea, es un trabajo voluntario y desinteresado de activistas feministas que luchamos en contra del sistema patriarcal-capitalista-heterosexista de nuestro país y el mundo. Trabajamos para destruir las limitaciones a las decisiones de las mujeres y para disminuir las muertes de ellas por abortos inseguros.
El día de ayer, Domingo 12 de septiembre de 2010, el número telefónico de Salud Mujeres, 099004545, fue bloqueado por Movistar, por una orden enviada desde la Fiscalía General del Estado Ecuatoriano.
Frente a esta acción, y en uso de nuestros derechos fundamentales constitucionalmente reconocidos, nos declaramos en resistencia y seguiremos entregando información: el nuevo número de Salud Mujeres es 098301317.
Nos declaramos en desacuerdo con las normas penales que discriminan a las mujeres y violan la constitución, con aquellas que nos obligan a asumir maternidades que no queremos, y con las que intentan callarnos para seguir manteniendo el aborto y la sexualidad de las mujeres en el silencio y el tabú.
Es por esta razón que pedimos apoyo de la gente, organizaciones y colectivos que conocen nuestro trabajo y que también están en desacuerdo con las leyes que criminalizan a las mujeres, necesitamos apoyo para difundir nuestro nuevo número y para evitar que estas acciones de persecución continúen. Envíennos su apoyo o adhiéranse al formato adjunto, llenándolo y enviándolo a saludmujeresecuador@hotmail.com.
Agradecemos su colaboración.
Salud Mujeres
098301317
lunes, 13 de septiembre de 2010
MARCHA POR LA DESPENALIZACION DEL ABORTO EN AMERICA LATINA
En el V Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe celebrado en Argentina en 1990, la Asamblea del Movimiento Feminista Latinoamericano, tomando en cuenta que las complicaciones por el aborto inseguro y clandestino constituyen la primera causa de mortalidad de las mujeres en muchos de los paises de la región, decidió declarar el 28 de septiembre como el Dia por la Despenalización del Aborto.
Desde entonces cada vez mas organizaciones de mujeres se suman a la campaña de presión para demandar la despenalización del aborto en la región latinoamericana y caribeña.
Cada día se realizan 55 mil abortos inseguros en el mundo, 95 por ciento en países en vías de desarrollo, los cuales son responsables de una de cada ocho muertes maternas.
Mundialmente por cada siete nacimientos se lleva a cabo un aborto inseguro. Se calcula que el aborto inducido -en forma clandestina y condiciones inseguras- es la causa de una de cada tres muertes maternas en la región y de aproximadamente 800 mil hospitalizaciones por año.
El Pacto por la Vida, la Libertad y los Derechos de las Mujeres
CONVOCA
"Marcha por la Despenalización del Aborto en América Latina
y el Caribe"
del Monumento a la Madre al Hemiciclo a Juárez
16 horas.
Portemos una prenda morada
¡Por la despenalización del aborto en México!
¡Libertad inmediata e incondicional de las mujeres presas por abortar!
¡Cese a la criminalización de las mujeres!
¡Respeto al Estado laico!
Desde entonces cada vez mas organizaciones de mujeres se suman a la campaña de presión para demandar la despenalización del aborto en la región latinoamericana y caribeña.
Cada día se realizan 55 mil abortos inseguros en el mundo, 95 por ciento en países en vías de desarrollo, los cuales son responsables de una de cada ocho muertes maternas.
Mundialmente por cada siete nacimientos se lleva a cabo un aborto inseguro. Se calcula que el aborto inducido -en forma clandestina y condiciones inseguras- es la causa de una de cada tres muertes maternas en la región y de aproximadamente 800 mil hospitalizaciones por año.
El Pacto por la Vida, la Libertad y los Derechos de las Mujeres
CONVOCA
"Marcha por la Despenalización del Aborto en América Latina
y el Caribe"
del Monumento a la Madre al Hemiciclo a Juárez
16 horas.
Portemos una prenda morada
¡Por la despenalización del aborto en México!
¡Libertad inmediata e incondicional de las mujeres presas por abortar!
¡Cese a la criminalización de las mujeres!
¡Respeto al Estado laico!
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