¡LESLY ES INOCENTE!
Tijuana, Baja California.- Hoy 5 de mayo de 2011, será liberada Lesly, la joven bajacaliforniana sentenciada injustamente y sin fundamento legal por la jueza Raquel Burgoin Lozano, titular del juzgado cuarto de lo penal a 23 años de prisión por sufrir un parto inmaduro o aborto espontáneo bajo el delito de homicidio agravado en razón de parentesco. El día 3 de mayo Lesly cumplió 22 años de edad y el 17 de éste mes cumpliría 3 años en prisión en el CERESO de Mexicali.
La 4ta Sala del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Baja California, después de revisar los agravios presentados por el abogado Arnoldo Castilla y de haber recibido una comunicación de Amnistía Internacional, la visita del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, los esfuerzos de la Red Iberoamericana Pro Derechos Humanos en conjunto con otras organizaciones y miembros de la Sociedad Civil logro revertir su primer instancia y dio el fallo absolutorio y ordeno su inmediata liberación.
El TSJBC recibió presión social a nivel local, nacional e internacional gracias al movimiento feminista nacional y población civil que lucharon de manera constante a través de marchas, demostraciones en las calles, los medios y las redes sociales.
La Red Iberoamericana Pro Derechos Humanos en Baja California, Alaide Foppa en BC, la Academia Mexicana de Derechos Humanos, la Federación Mexicana de Universitarias, el Pacto Nacional por la Vida, la Salud y los Derechos de las Mujeres, AFABI, la Coordinación Nacional de Mujeres por un Milenio Feminista, GIRE, el Colectivo Rosa Chillante, el Programa Universitario de Derechos Humanos de la UNAM, el movimiento “Ni una más, ni uno más”, DDSER, el Grupo Nacional Derecho a Decidir, la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, el Colegio de Abogadas de Tijuana y muchos colectivos, organizaciones, académicas, activistas, nos unimos en una sola voz al exigir la liberación inmediata de la joven.
La Red Iberoamericana Pro Derechos Humanos considera que este es sólo un paso hacia la justicia para las mujeres en el Estado, queremos recalcar que aun existen más mujeres presas por sufrir un aborto o un parto inmaduro en Baja California y en otras Entidades Federativas. La RIPDH reafirma su compromiso de trabajar con otras organizaciones de derechos humanos y de la sociedad civil por la liberación de las mujeres presas por aborto o por sufrir partos inmaduros.
Por la garantía del derecho a la vida de las mujeres, del derecho a la salud, la libertad y el derecho a decidir.
¡Todas las mujeres, todos los derechos!
Hoy sale libre Lesly… ¿cuándo saldrán las demás?
Mtra. Meritxell Calderón Vargas
Red Iberoamericana Pro Derechos Humanos
http://www.redderechoshumanos.org/blog/
Mostrando entradas con la etiqueta aborto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta aborto. Mostrar todas las entradas
viernes, 6 de mayo de 2011
viernes, 1 de octubre de 2010
CUANDO DOLORES GRITO
CUANDO DOLORES GRITO
DRA. SANDRA PENICHE QUINTAL
Era un sábado por la noche de un mes de septiembre, donde la quietud y el sonar de múltiples insectos arrullaban el sueño de pobladores. Ya todos acogidos en sus casas, plácidamente dormidos, irrumpe unos toquidos en el postigo: “Don Pancho, Don Panchito, abra, abra Don Pancho…”
Para el domingo en la tarde, nadie respingaba, había silencio, pesar, se veían por diferentes lados grupitos de entre 3 y 5 señoras, tres o cuatro muchachas, en la cancha, un grupo mayor de muchachos y en la cantina, los borrachos de siempre.
El ambiente se respiraba cargado, como si el tiempo se hubiera detenido. Los corazones latían con fuerza, las voces por ratos subían de tono. El lenguaje corporal manifestaba algún desasosiego, algo que lamentar. En la cuadra del final, había llanto, resos, flores, una mesa como altar, la casa olía a limpio, a recién lavada. Esperaban los dos féretros…
Por qué tuvo que ser así?. Por qué pasó si apenas dos días antes fue a su consulta?. Porqué si hicimos todo lo que dijo el médico?. Por qué si llevó su control de cada mes?. Era tan joven, tan buena, quería terminar sus estudios y ayudar a sus padres, por qué tuvo que ser así?.
Meses antes, al salir de un festival escolar y rumbo al taxi colectivo para regresar a su casa, María fue rodeada por tres hombres jóvenes quienes la abordaron con toda clase de improperios, tocándola por todas partes aterrorizándola, hasta que una camioneta se acercó con un cuarto hombre. Con exceso de rudeza la metieron y huyeron hacia la carretera hasta un paraje donde la bajaron sin cesar de agredirla verbal y físicamente, con amenzas de muerte a su vida. Ahí, esos cuatro hombres, la despojaron violentamente de su ropa y mientras unos la sujetaban, otro la violaba entre carcajadas, insultos, escupitajos y mordidas además de los golpes en todo el cuerpo. A sus 16 años y sus 40 kilos de peso, vivió lo que jamás ninguna mujer a ninguna edad tendría que vivir. La violación tumultuaria de cuatro hombres. Y no, no están enfermos. La violencia no es enfermedad, es el uso irracional de la fuerza para someter a otra u otro en contra de su voluntad. La violación es un acto brutal para literalmente des-hacer a la víctima ya sea mujer o niño. La violación es un delito grave, tan grave o más que un asesinato.
María despertó muchas horas después en el monte, a cientos de metros de la carretera, la dejaron desnuda, con la ropa entre los matorrales hecha jirones. Estaba toda ensangrentada, con múltiples heridas, con la cara tumefacta de tantos golpes y mordidas, con la vulva, la vagina y el ano destrozados. Apenas si podía moverse, no podía llorar más, estaba en shock. Cuando recobró la conciencia estaba en el hospital…
A María le atendieron las lesiones, como no podía decir quiénes fueron, les pareció que no había denuncia que poner. María curó sus heridas físicas pero nadie le atendió las heridas de los sentimientos, de la psique, del alma. Nadie vió por su seguridad, por su integridad. Terrores nocturnos la empezaron a acompañar, no conciliaba el sueño, no podía descansar, tampoco salir, estaba desencajada, con la mirada perdida, con la vida en el vacío. María trató de apartar de su mente, de su memoria esas voces, esos cuerpos, esos movimientos que la lasceraron. Empezó a sentir que de sus entrañas brotaba pus, amarillenta, fétida. Se lavaba muchas veces por día pero ese horrendo flujo seguía saliendo. Poco después, le empezaron a doler los pechos, pero aunque todavía estaban un poco morados, ese dolor, esa molestia, era diferente. Su regla no le había bajado pero María no tenía cabeza para darse cuenta y su madre pensó que era por el susto, por el gran susto y la tristeza que era evidente. Cuando empezó con dolor en el bajo vientre y a notar que su orina estaba caliente y que le ardía orinar, la volvieron a llevar al hospital. Le dijeron que era una infección en la orina y le recetaron unos medicamentos que la hacían orinar de color naranja. Pero el flujo amarillento y a veces café o como chocolate, seguía saliendo. Y volvió al hospital. Por ultrasonido detectaron que tenía un embarazo de 11 semanas y como estaba embarazada, no le podían dar medicamentos. Ella dijo que no quería ese embarazo, pidió que se lo quitaran, pero le hicieron juicio sumario y la condenaron a parir. María fue condenada a la tortura. Desde entonces ya moría, transcurrió el tiempo y ella sin salir de su casa más que para ir a su control prenatal. No volvió más a la escuela, estaba en calidad de presa, sin aliento, sin esperanza, sin amigas ni amigos. Moribunda en su morada, sin afecto, escondida y negada a los demás. Sus párpados hinchados un día si y otro también ¡María deja de llorar que ya pasó! ¡Deberías de estar feliz por esa criatura regalo del señor!. María pensaba, ¿de cuál señor?, ¿de los cuatro o de uno sólo?. Y un pensamiento le hacía brotar sus lágrimas, extrañaba su voz, sus caricias, sus besos. ¡María mira cómo tienes de hinchados los ojos!, le decían cada vez. Y se acercaba el 8º mes, María una vez más con el doctor y éste le decía que todo iba bien, que después de tanto tiempo ya no había nada que llorar, que se pondría fea.
Ese día, cuando regresó a su casa, estaba esperándola quien la amaba. Sus ojos se desorbitaron al verla tan mal, en un estado deplorable. María rompió en desgarrador llanto, le contó todo y cómo no había podido escribirle desde que la violaron y la mataron en vida. Y se quedó a hacerle compañía. Hablaron de todo y de nada, las horas pasaron y anocheció cuando de pronto María convulsionó, su cuerpo se tensó, empezó a sacudirse y arrojaba líquido y espuma por la boca, sus ojos en blanco y la piel fría y sudorosa.
Don Pancho abrió la puerta y en su camioneta trasladaron a María al hospital. En el trayecto sobrevino una hemorragia. En el hospital fue todo tan rápido, las enfermeras tratando de encontrarle una vena y llamando al médico. Doctor, doctor, una emergencia, paciente con eclampsia convulsionando y sangrando. Minutos eternos…
Dolores lanzó un grito que se escuchó y sacudió al mundo entero cuando María murió. Una muerte prevenible, una muerte anunciada…más de una vida truncada.
Dra. Sandra Peniche Quintal.
PUBLICADO EN EL DIARIO POR ESTO EL 18 DE SEPT/2010.
DRA. SANDRA PENICHE QUINTAL
Era un sábado por la noche de un mes de septiembre, donde la quietud y el sonar de múltiples insectos arrullaban el sueño de pobladores. Ya todos acogidos en sus casas, plácidamente dormidos, irrumpe unos toquidos en el postigo: “Don Pancho, Don Panchito, abra, abra Don Pancho…”
Para el domingo en la tarde, nadie respingaba, había silencio, pesar, se veían por diferentes lados grupitos de entre 3 y 5 señoras, tres o cuatro muchachas, en la cancha, un grupo mayor de muchachos y en la cantina, los borrachos de siempre.
El ambiente se respiraba cargado, como si el tiempo se hubiera detenido. Los corazones latían con fuerza, las voces por ratos subían de tono. El lenguaje corporal manifestaba algún desasosiego, algo que lamentar. En la cuadra del final, había llanto, resos, flores, una mesa como altar, la casa olía a limpio, a recién lavada. Esperaban los dos féretros…
Por qué tuvo que ser así?. Por qué pasó si apenas dos días antes fue a su consulta?. Porqué si hicimos todo lo que dijo el médico?. Por qué si llevó su control de cada mes?. Era tan joven, tan buena, quería terminar sus estudios y ayudar a sus padres, por qué tuvo que ser así?.
Meses antes, al salir de un festival escolar y rumbo al taxi colectivo para regresar a su casa, María fue rodeada por tres hombres jóvenes quienes la abordaron con toda clase de improperios, tocándola por todas partes aterrorizándola, hasta que una camioneta se acercó con un cuarto hombre. Con exceso de rudeza la metieron y huyeron hacia la carretera hasta un paraje donde la bajaron sin cesar de agredirla verbal y físicamente, con amenzas de muerte a su vida. Ahí, esos cuatro hombres, la despojaron violentamente de su ropa y mientras unos la sujetaban, otro la violaba entre carcajadas, insultos, escupitajos y mordidas además de los golpes en todo el cuerpo. A sus 16 años y sus 40 kilos de peso, vivió lo que jamás ninguna mujer a ninguna edad tendría que vivir. La violación tumultuaria de cuatro hombres. Y no, no están enfermos. La violencia no es enfermedad, es el uso irracional de la fuerza para someter a otra u otro en contra de su voluntad. La violación es un acto brutal para literalmente des-hacer a la víctima ya sea mujer o niño. La violación es un delito grave, tan grave o más que un asesinato.
María despertó muchas horas después en el monte, a cientos de metros de la carretera, la dejaron desnuda, con la ropa entre los matorrales hecha jirones. Estaba toda ensangrentada, con múltiples heridas, con la cara tumefacta de tantos golpes y mordidas, con la vulva, la vagina y el ano destrozados. Apenas si podía moverse, no podía llorar más, estaba en shock. Cuando recobró la conciencia estaba en el hospital…
A María le atendieron las lesiones, como no podía decir quiénes fueron, les pareció que no había denuncia que poner. María curó sus heridas físicas pero nadie le atendió las heridas de los sentimientos, de la psique, del alma. Nadie vió por su seguridad, por su integridad. Terrores nocturnos la empezaron a acompañar, no conciliaba el sueño, no podía descansar, tampoco salir, estaba desencajada, con la mirada perdida, con la vida en el vacío. María trató de apartar de su mente, de su memoria esas voces, esos cuerpos, esos movimientos que la lasceraron. Empezó a sentir que de sus entrañas brotaba pus, amarillenta, fétida. Se lavaba muchas veces por día pero ese horrendo flujo seguía saliendo. Poco después, le empezaron a doler los pechos, pero aunque todavía estaban un poco morados, ese dolor, esa molestia, era diferente. Su regla no le había bajado pero María no tenía cabeza para darse cuenta y su madre pensó que era por el susto, por el gran susto y la tristeza que era evidente. Cuando empezó con dolor en el bajo vientre y a notar que su orina estaba caliente y que le ardía orinar, la volvieron a llevar al hospital. Le dijeron que era una infección en la orina y le recetaron unos medicamentos que la hacían orinar de color naranja. Pero el flujo amarillento y a veces café o como chocolate, seguía saliendo. Y volvió al hospital. Por ultrasonido detectaron que tenía un embarazo de 11 semanas y como estaba embarazada, no le podían dar medicamentos. Ella dijo que no quería ese embarazo, pidió que se lo quitaran, pero le hicieron juicio sumario y la condenaron a parir. María fue condenada a la tortura. Desde entonces ya moría, transcurrió el tiempo y ella sin salir de su casa más que para ir a su control prenatal. No volvió más a la escuela, estaba en calidad de presa, sin aliento, sin esperanza, sin amigas ni amigos. Moribunda en su morada, sin afecto, escondida y negada a los demás. Sus párpados hinchados un día si y otro también ¡María deja de llorar que ya pasó! ¡Deberías de estar feliz por esa criatura regalo del señor!. María pensaba, ¿de cuál señor?, ¿de los cuatro o de uno sólo?. Y un pensamiento le hacía brotar sus lágrimas, extrañaba su voz, sus caricias, sus besos. ¡María mira cómo tienes de hinchados los ojos!, le decían cada vez. Y se acercaba el 8º mes, María una vez más con el doctor y éste le decía que todo iba bien, que después de tanto tiempo ya no había nada que llorar, que se pondría fea.
Ese día, cuando regresó a su casa, estaba esperándola quien la amaba. Sus ojos se desorbitaron al verla tan mal, en un estado deplorable. María rompió en desgarrador llanto, le contó todo y cómo no había podido escribirle desde que la violaron y la mataron en vida. Y se quedó a hacerle compañía. Hablaron de todo y de nada, las horas pasaron y anocheció cuando de pronto María convulsionó, su cuerpo se tensó, empezó a sacudirse y arrojaba líquido y espuma por la boca, sus ojos en blanco y la piel fría y sudorosa.
Don Pancho abrió la puerta y en su camioneta trasladaron a María al hospital. En el trayecto sobrevino una hemorragia. En el hospital fue todo tan rápido, las enfermeras tratando de encontrarle una vena y llamando al médico. Doctor, doctor, una emergencia, paciente con eclampsia convulsionando y sangrando. Minutos eternos…
Dolores lanzó un grito que se escuchó y sacudió al mundo entero cuando María murió. Una muerte prevenible, una muerte anunciada…más de una vida truncada.
Dra. Sandra Peniche Quintal.
PUBLICADO EN EL DIARIO POR ESTO EL 18 DE SEPT/2010.
martes, 28 de septiembre de 2010
FIRMA EL ACTA DE INDEPENDENCIA DE NUESTROS CUERPOS
http://www.tupuedessalvartuvida.org/acta_independencia/
Yo Aborto, Tú Abosrtas, NADIE SE CALLA
28 de setiembre día latinoamericano y caribeño por el aborto
legal y seguro.
Yo aborto, tu abortas, nadie más se calla
JUANA TIENE 20 AÑOS es madre de hijos de dos y tres años. El mayor vive con ella y el
más chico con la abuela. Ambos niños sufren de parálisis cerebral. Ella no tiene
trabajo ni otros recursos; su pobreza es extrema. Fue a una policlínica donde recibió
asesoramiento sobre cómo interrumpir el embarazo sin riesgo y eso fue todo. Por eso,
después de la consulta, peregrinó por las organizaciones sociales de su barrio:
abrazada a su hijo enfermo pedía ayuda para abortar. Al cabo de cuatro semanas una
asistente social se conmovió y organizó una colecta que permitió a Juana acceder al
misoprostol. Juliana abortó en la semana doce de gestación.
MARÍA TIENE 32 AÑOS y para su familia era imposible sostener otro hijo en el momento
que quedó embarazada. Con relativa facilidad pudo obtener información sobre cómo
abortar sin riesgo, pero para acceder al misoprostol necesitó llegar a una oculta red
solidaria. Desde la semana siete hasta la trece se realizó diez intervenciones con el
medicamento. Fueron diez madrugadas de soledad, buscando cualquier señal de su
cuerpo. Fueron diez madrugadas de clandestinidad médica y omisión de asistencia.
ROMINA TIENE 18 AÑOS, Su madre y sus hermanas trabajan para que ella estudie. En la
casa están orgullosas de lo bien que le va en el liceo. Romina quedó embarazada y el
miedo le robó la palabra. No pudo decir nada; no pudo comer más y llegó a un intento
de suicidio por el que fue internada. Pasados tres días le dieron el alta, y de vuelta en
su casa logró compartir su drama. Las hermanas se movilizaron; contra reloj hicieron
la consulta y consiguieron el medicamento. Romina se colocó las pastillas y esperó:
primero llegó el dolor, después los vómitos, la diarrea y la fiebre; al final fue el alivio.
CRISTINA TIENE 44 AÑOS, hijos grandes y una nieta. Un nuevo embarazo la sorprendió
tanto a ella como a su marido. Después de mucha vuelta decidieron no continuarlo.
Fue a la casa de una vecina que entrega pastillas en el barrio, quien le indicó dónde ir.
El día de la consulta en el [Hospital] Pereira [Rossell] una mujer la abordó en la sala
de espera y le ofreció misoprostol. Cobraba tres mil pesos por cuatro pastillas; de
momento intercambiaron teléfonos. Cristina, después de recibir del Hospital nada más
que información, consiguió un préstamo, arregló el encuentro y se hizo con las
pastillas.
MARIANA TIENE 19 AÑOS y está decidida a no continuar un embarazo que la sorprendió.
Ella y su novio organizan una reunión con las familias de ambos para explicar la
situación y pedir ayuda. Viven en uno de los departamentos del interior donde ningún
servicio de salud brinda asesoramiento. Las familias llaman a distintos contactos hasta
que logran dar con alguien que les orienta. Entonces, Mariana y su padre viajan a
Montevideo donde hacen la consulta médica y consiguen misoprostol. De vuelta,
siguiendo las instrucciones se coloca el medicamento. Sin dolor, sin síntoma alguno,
Mariana sangra por tres días. Al cuarto día un dolor intenso pone en alerta a la familia.
Inmediatamente acuden a la emergencia donde queda internada por complicaciones
hasta que la consideran fuera de peligro. “Hasta ahora no me había dado cuenta hasta
dónde se equivocó Tabaré con el veto”, repite una y otra vez el padre.
ALICIA TIENE 20 AÑOS, su pareja 21 y su hijo apenas uno. Viven todos en la casa de su
suegra en un barrio de trabajadores pobres cerca de Montevideo. Cuando se sabe
nuevamente embarazada consulta con su compañero y asumen que en ese momento
sería una irresponsabilidad meter otro niño en su mundo. Van a una consulta de
asesoramiento en el [Hospital] Pereira [Rossell] y vuelven sin saber por dónde
empezar a resolver lo práctico. Pasaron muchas semanas antes que pudieran
conseguir el misoprostol. No hablaron de su situación ni la decisión con nadie. Cuando
consiguieron las pastillas Alicia se las colocó como le indicaron hacerlo, pero oculta en
el baño para que su suegra no la viera, y cuando su esposo estaba trabajando. Como
cursaba la semana diecisiete de gestación, la evacuación fue rápida, violenta y
dolorosa en más de un sentido. La suegra sintió las quejas, vió la sangre en el suelo y
llamó al 911 para que la asistieran. Iba a llegar más rápido que la asistencia médica.
El Estado uruguayo asesoró a Alicia sobre cómo abortar sin riesgo, y el mismo Estado
uruguayo la detuvo, incomunicó y sometió a la justicia penal por hacerlo.
ESTAS Y MUCHAS OTRAS SITUACIONES SIMILARES OCURRIERON EN NUESTRO PAÍS ESTE AÑO
LAS CONOCEMOS A TRAVÉS DE LAS PROTAGONISTAS, SUS FAMILIARES, O QUIENES LAS AYUDARON
MIENTRAS SE LEEN ESTAS HISTORIAS, SE ESTÁN PRODUCIENDO OTRAS DE IGUAL CONTENIDO
POR ESO ES URGENTE QUE SE DESPENALICE EL ABORTO
En noviembre de 2010, cuando se cumplan tres años desde que el Presidente
Tabaré Vázquez vetó el capítulo II de la Ley de Defensa del derecho a la Salud
Sexual y Reproductiva que despenalizaba el aborto, probablemente unas cien
mil mujeres habrán abortado de maneras similares a las que hoy compartimos
con ustedes.
Es posible que algunos cientos de ellas hayan accedido a mejores condiciones
sanitarias o a acompañamiento para interrumpir sus embarazos, pero la parte
más vulnerable de nuestra sociedad carece de esas posibilidades.
Cuando se necesita interrumpir un embarazo, ser mujer es ser vulnerable,
porque ellas deben afrontar la decisión de asumir una conducta delictiva o ser
madre forzada. La criminalización del aborto coloca a las mujeres en esa
disyuntiva inmoral.
El Presidente de la República se comprometió a no vetar la despenalización del
aborto, así como siendo legislador la acompañó cada vez que estuvo sobre la
mesa. Para que el Presidente pueda no vetar, el Parlamento debe votar.
Cotidiano Mujer
Ovejas Negras
Pro Derechos
RUDA
legal y seguro.
Yo aborto, tu abortas, nadie más se calla
JUANA TIENE 20 AÑOS es madre de hijos de dos y tres años. El mayor vive con ella y el
más chico con la abuela. Ambos niños sufren de parálisis cerebral. Ella no tiene
trabajo ni otros recursos; su pobreza es extrema. Fue a una policlínica donde recibió
asesoramiento sobre cómo interrumpir el embarazo sin riesgo y eso fue todo. Por eso,
después de la consulta, peregrinó por las organizaciones sociales de su barrio:
abrazada a su hijo enfermo pedía ayuda para abortar. Al cabo de cuatro semanas una
asistente social se conmovió y organizó una colecta que permitió a Juana acceder al
misoprostol. Juliana abortó en la semana doce de gestación.
MARÍA TIENE 32 AÑOS y para su familia era imposible sostener otro hijo en el momento
que quedó embarazada. Con relativa facilidad pudo obtener información sobre cómo
abortar sin riesgo, pero para acceder al misoprostol necesitó llegar a una oculta red
solidaria. Desde la semana siete hasta la trece se realizó diez intervenciones con el
medicamento. Fueron diez madrugadas de soledad, buscando cualquier señal de su
cuerpo. Fueron diez madrugadas de clandestinidad médica y omisión de asistencia.
ROMINA TIENE 18 AÑOS, Su madre y sus hermanas trabajan para que ella estudie. En la
casa están orgullosas de lo bien que le va en el liceo. Romina quedó embarazada y el
miedo le robó la palabra. No pudo decir nada; no pudo comer más y llegó a un intento
de suicidio por el que fue internada. Pasados tres días le dieron el alta, y de vuelta en
su casa logró compartir su drama. Las hermanas se movilizaron; contra reloj hicieron
la consulta y consiguieron el medicamento. Romina se colocó las pastillas y esperó:
primero llegó el dolor, después los vómitos, la diarrea y la fiebre; al final fue el alivio.
CRISTINA TIENE 44 AÑOS, hijos grandes y una nieta. Un nuevo embarazo la sorprendió
tanto a ella como a su marido. Después de mucha vuelta decidieron no continuarlo.
Fue a la casa de una vecina que entrega pastillas en el barrio, quien le indicó dónde ir.
El día de la consulta en el [Hospital] Pereira [Rossell] una mujer la abordó en la sala
de espera y le ofreció misoprostol. Cobraba tres mil pesos por cuatro pastillas; de
momento intercambiaron teléfonos. Cristina, después de recibir del Hospital nada más
que información, consiguió un préstamo, arregló el encuentro y se hizo con las
pastillas.
MARIANA TIENE 19 AÑOS y está decidida a no continuar un embarazo que la sorprendió.
Ella y su novio organizan una reunión con las familias de ambos para explicar la
situación y pedir ayuda. Viven en uno de los departamentos del interior donde ningún
servicio de salud brinda asesoramiento. Las familias llaman a distintos contactos hasta
que logran dar con alguien que les orienta. Entonces, Mariana y su padre viajan a
Montevideo donde hacen la consulta médica y consiguen misoprostol. De vuelta,
siguiendo las instrucciones se coloca el medicamento. Sin dolor, sin síntoma alguno,
Mariana sangra por tres días. Al cuarto día un dolor intenso pone en alerta a la familia.
Inmediatamente acuden a la emergencia donde queda internada por complicaciones
hasta que la consideran fuera de peligro. “Hasta ahora no me había dado cuenta hasta
dónde se equivocó Tabaré con el veto”, repite una y otra vez el padre.
ALICIA TIENE 20 AÑOS, su pareja 21 y su hijo apenas uno. Viven todos en la casa de su
suegra en un barrio de trabajadores pobres cerca de Montevideo. Cuando se sabe
nuevamente embarazada consulta con su compañero y asumen que en ese momento
sería una irresponsabilidad meter otro niño en su mundo. Van a una consulta de
asesoramiento en el [Hospital] Pereira [Rossell] y vuelven sin saber por dónde
empezar a resolver lo práctico. Pasaron muchas semanas antes que pudieran
conseguir el misoprostol. No hablaron de su situación ni la decisión con nadie. Cuando
consiguieron las pastillas Alicia se las colocó como le indicaron hacerlo, pero oculta en
el baño para que su suegra no la viera, y cuando su esposo estaba trabajando. Como
cursaba la semana diecisiete de gestación, la evacuación fue rápida, violenta y
dolorosa en más de un sentido. La suegra sintió las quejas, vió la sangre en el suelo y
llamó al 911 para que la asistieran. Iba a llegar más rápido que la asistencia médica.
El Estado uruguayo asesoró a Alicia sobre cómo abortar sin riesgo, y el mismo Estado
uruguayo la detuvo, incomunicó y sometió a la justicia penal por hacerlo.
ESTAS Y MUCHAS OTRAS SITUACIONES SIMILARES OCURRIERON EN NUESTRO PAÍS ESTE AÑO
LAS CONOCEMOS A TRAVÉS DE LAS PROTAGONISTAS, SUS FAMILIARES, O QUIENES LAS AYUDARON
MIENTRAS SE LEEN ESTAS HISTORIAS, SE ESTÁN PRODUCIENDO OTRAS DE IGUAL CONTENIDO
POR ESO ES URGENTE QUE SE DESPENALICE EL ABORTO
En noviembre de 2010, cuando se cumplan tres años desde que el Presidente
Tabaré Vázquez vetó el capítulo II de la Ley de Defensa del derecho a la Salud
Sexual y Reproductiva que despenalizaba el aborto, probablemente unas cien
mil mujeres habrán abortado de maneras similares a las que hoy compartimos
con ustedes.
Es posible que algunos cientos de ellas hayan accedido a mejores condiciones
sanitarias o a acompañamiento para interrumpir sus embarazos, pero la parte
más vulnerable de nuestra sociedad carece de esas posibilidades.
Cuando se necesita interrumpir un embarazo, ser mujer es ser vulnerable,
porque ellas deben afrontar la decisión de asumir una conducta delictiva o ser
madre forzada. La criminalización del aborto coloca a las mujeres en esa
disyuntiva inmoral.
El Presidente de la República se comprometió a no vetar la despenalización del
aborto, así como siendo legislador la acompañó cada vez que estuvo sobre la
mesa. Para que el Presidente pueda no vetar, el Parlamento debe votar.
Cotidiano Mujer
Ovejas Negras
Pro Derechos
RUDA
28 DE SEPT. DIA INTERNACIONAL POR LA DESPENALIZACION DEL ABORTO EN LAC
28 de septiembre.
Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe
Declaración Pública
MATERNIDAD LIBRE y SEGURA PARA TODAS
Por el Derecho a la Interrupción Libre del Embarazo
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela reconoce y garantiza el ejercicio de los Derechos Humanos de las Mujeres sin ninguna discriminación, de los que forman parte los derechos sexuales y reproductivos, que incluyen decidir libre y responsablemente el número de hijos e hijas. El Art. 76 de la CRBV garantiza la protección integral a la maternidad, establece el derecho a decidir el número de hijos y a disponer de la información y de los medios que aseguren el ejercicio de este derecho.
La maternidad voluntaria y libre, protegida y apoyada socialmente es derecho humano fundamental, que se construye con el derecho a la integridad y soberanía sobre el propio cuerpo de todas las mujeres. Implica reconocer a las mujeres como sujetos sociales como personas con autonomía y agentes morales capaces de decidir si desean o no ser madres, el número de hijos, el espacio entre los nacimientos y con libertad para continuar o interrumpir embarazos. Esta decisión debe ser soberana y pertenece exclusivamente a las mujeres embarazadas, sin interferencia por parte del Estado o de terceros.
Todas las mujeres queremos una maternidad deseada con alegría, vital y segura, no forzada por leyes ni obligada por imperativos ideológicos cargados de prejuicios, hipocresía y desconocimiento. En esto, el Estado venezolano está en deuda con las mujeres y su dignidad como personas y sujetas de derechos, y toda la sociedad está involucrada en resolver el grave problema de justicia y de salud que significa la vigente penalización del aborto.
Destacamos que la construcción de una sociedad humanista no será posible mientras las mujeres, especialmente las más pobres, continúen muriendo por interrupciones clandestinas de embarazo y sean objeto de condenas y castigos. Las muertes por aborto y la cárcel por aborto son un oprobio para la vida social venezolana. Se trata de injusticia clara y manifiesta.
Las mujeres venezolanas merecemos que se nos reconozca soberanía de decisión sobre nuestros cuerpos, y la comprensión de que detrás de un aborto inducido hay embarazos que fueron forzados, falta de acceso a la anticoncepción o falla de algún método, pobreza y abandono, irresponsabilidad paterna, enfermedades de la mujer o gestaciones con graves malformaciones, entre otros motivos. Las mujeres pobres son la mayoría de las que mueren o quedan gravemente lesionadas en las interrupciones inseguras del embarazo, y lejos de ser criminales, son víctimas del modo de organización de la sociedad. Su principal pecado es ser mujeres pobres.
Llamamos a la reflexión sobre algunas realidades de la interrupción del embarazo:
· La interrupción del embarazo tiene una larga historia de prohibición que sólo consigue hacer su práctica insegura y peligrosa, dando lugar a un negocio rentable que niega el derecho a la salud a las mujeres pobres exponiéndolas a graves consecuencias, incluso la muerte.
· La ilegalidad de la interrupción del embarazo transforma un acto de decisión personal en un acto criminal.
· La interrupción del embarazo es una decisión personal tomada habitualmente como último recurso.
· La penalización de la interrupción del embarazo discrimina a las mujeres frente a los hombres. Los hombres abandonan, las mujeres abortan.
· Las mujeres quedamos embarazadas contra nuestra voluntad, pero no lo hacemos solas: detrás de cada embarazo interrumpido hay una historia de irresponsabilidad, inconsciencia o predominio de un modelo sexual de dominación masculina.
· Graves consecuencias biológicas, sociales, psicológicas derivan de embarazos forzados.
· En la interrupción del embarazo subyace la complejidad de la sexualidad humana, en cuya comprensión tienen mucho que aportar los saberes ancestrales de las mujeres y los avances de la ciencia.
· El estado no debe obligar a las mujeres a tener hijos no deseados y menos recurriendo al Código Penal.
· El estado venezolano es laico y debe legislar como tal, sin presiones religiosas, ni prejuicios oscurantistas.
Las feministas venezolanas organizadas en redes y colectivos sociales, reclamamos un nuevo Código Penal sin discriminación sexual y de género, que despenalice y abra el acceso a una interrupción del embarazo legal, segura y gratuita como una demanda de derechos humanos, de justicia social y de salud pública.
Sólo poniendo fin a la indignidad del aborto clandestino, se acabará el drama de las muertes maternas por esta causa, se garantizará el ejercicio de la maternidad libre y segura, se resguardará la salud y vida de las mujeres, y el bienestar de sus familias.
La maternidad no se impone, se respeta y se apoya.
Por el derecho a la soberanía del cuerpo femenino.
Sin derecho a elegir no hay libertad: Legalización del aborto YA.
Por el Derecho a Decidir abortemos la hipocresía
Caracas, 28 de septiembre 2010
Araña Feminista
Red de los Colectivos de Mujeres en Venezuela
http://encuentrofeminista.weebly.com/
Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe
Declaración Pública
MATERNIDAD LIBRE y SEGURA PARA TODAS
Por el Derecho a la Interrupción Libre del Embarazo
La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela reconoce y garantiza el ejercicio de los Derechos Humanos de las Mujeres sin ninguna discriminación, de los que forman parte los derechos sexuales y reproductivos, que incluyen decidir libre y responsablemente el número de hijos e hijas. El Art. 76 de la CRBV garantiza la protección integral a la maternidad, establece el derecho a decidir el número de hijos y a disponer de la información y de los medios que aseguren el ejercicio de este derecho.
La maternidad voluntaria y libre, protegida y apoyada socialmente es derecho humano fundamental, que se construye con el derecho a la integridad y soberanía sobre el propio cuerpo de todas las mujeres. Implica reconocer a las mujeres como sujetos sociales como personas con autonomía y agentes morales capaces de decidir si desean o no ser madres, el número de hijos, el espacio entre los nacimientos y con libertad para continuar o interrumpir embarazos. Esta decisión debe ser soberana y pertenece exclusivamente a las mujeres embarazadas, sin interferencia por parte del Estado o de terceros.
Todas las mujeres queremos una maternidad deseada con alegría, vital y segura, no forzada por leyes ni obligada por imperativos ideológicos cargados de prejuicios, hipocresía y desconocimiento. En esto, el Estado venezolano está en deuda con las mujeres y su dignidad como personas y sujetas de derechos, y toda la sociedad está involucrada en resolver el grave problema de justicia y de salud que significa la vigente penalización del aborto.
Destacamos que la construcción de una sociedad humanista no será posible mientras las mujeres, especialmente las más pobres, continúen muriendo por interrupciones clandestinas de embarazo y sean objeto de condenas y castigos. Las muertes por aborto y la cárcel por aborto son un oprobio para la vida social venezolana. Se trata de injusticia clara y manifiesta.
Las mujeres venezolanas merecemos que se nos reconozca soberanía de decisión sobre nuestros cuerpos, y la comprensión de que detrás de un aborto inducido hay embarazos que fueron forzados, falta de acceso a la anticoncepción o falla de algún método, pobreza y abandono, irresponsabilidad paterna, enfermedades de la mujer o gestaciones con graves malformaciones, entre otros motivos. Las mujeres pobres son la mayoría de las que mueren o quedan gravemente lesionadas en las interrupciones inseguras del embarazo, y lejos de ser criminales, son víctimas del modo de organización de la sociedad. Su principal pecado es ser mujeres pobres.
Llamamos a la reflexión sobre algunas realidades de la interrupción del embarazo:
· La interrupción del embarazo tiene una larga historia de prohibición que sólo consigue hacer su práctica insegura y peligrosa, dando lugar a un negocio rentable que niega el derecho a la salud a las mujeres pobres exponiéndolas a graves consecuencias, incluso la muerte.
· La ilegalidad de la interrupción del embarazo transforma un acto de decisión personal en un acto criminal.
· La interrupción del embarazo es una decisión personal tomada habitualmente como último recurso.
· La penalización de la interrupción del embarazo discrimina a las mujeres frente a los hombres. Los hombres abandonan, las mujeres abortan.
· Las mujeres quedamos embarazadas contra nuestra voluntad, pero no lo hacemos solas: detrás de cada embarazo interrumpido hay una historia de irresponsabilidad, inconsciencia o predominio de un modelo sexual de dominación masculina.
· Graves consecuencias biológicas, sociales, psicológicas derivan de embarazos forzados.
· En la interrupción del embarazo subyace la complejidad de la sexualidad humana, en cuya comprensión tienen mucho que aportar los saberes ancestrales de las mujeres y los avances de la ciencia.
· El estado no debe obligar a las mujeres a tener hijos no deseados y menos recurriendo al Código Penal.
· El estado venezolano es laico y debe legislar como tal, sin presiones religiosas, ni prejuicios oscurantistas.
Las feministas venezolanas organizadas en redes y colectivos sociales, reclamamos un nuevo Código Penal sin discriminación sexual y de género, que despenalice y abra el acceso a una interrupción del embarazo legal, segura y gratuita como una demanda de derechos humanos, de justicia social y de salud pública.
Sólo poniendo fin a la indignidad del aborto clandestino, se acabará el drama de las muertes maternas por esta causa, se garantizará el ejercicio de la maternidad libre y segura, se resguardará la salud y vida de las mujeres, y el bienestar de sus familias.
La maternidad no se impone, se respeta y se apoya.
Por el derecho a la soberanía del cuerpo femenino.
Sin derecho a elegir no hay libertad: Legalización del aborto YA.
Por el Derecho a Decidir abortemos la hipocresía
Caracas, 28 de septiembre 2010
Araña Feminista
Red de los Colectivos de Mujeres en Venezuela
http://encuentrofeminista.weebly.com/
Etiquetas:
aborto,
aborto seguro,
DERECHOS REPRODUCTIVOS,
DESPENALIZACION DEL ABORTO
miércoles, 25 de agosto de 2010
“Con la criminalización no se evita el aborto”
“Con la criminalización no se evita el aborto”
ENTREVISTA CON EL MEDICO ANIBAL FAUNDES, DEFENSOR DE LA DESPENALIZACION DE LA INTERRUPCION DEL EMBARAZO
Nacido en Chile y reconocido por su trabajo en salud sexual y reproductiva, especialmente en Brasil, Faúndes sostiene que la penalización es “ineficiente, causa graves problemas para la salud y es injusta”.
Por Mariana Carbajal
Comenzó a involucrarse con la problemática del aborto unos cincuenta años atrás, cuando era estudiante de Medicina en Chile y a las mujeres que llegaban a un hospital con signos de haber interrumpido un embarazo se las atendía sin anestesia para que sufrieran dolor, a propósito, a modo de castigo. “Con el tiempo, fui escuchando sus historias y entendiendo que, en realidad, no había ninguna razón para castigarlas, sino por el contrario, eran mucho más víctimas de las circunstancias que culpables de nada”, dice el médico Aníbal Faúndes, nacido en Chile y reconocido internacionalmente por su extenso trabajo en salud sexual y reproductiva en distintos países latinoamericanos, especialmente en Brasil, donde vive hace muchos años. Defensor de la despenalización y legalización del aborto, Faúndes dará hoy a las 15 una conferencia en el Salón Auditorio de la Cámara de Diputados, invitado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. En una entrevista con Página/12, fundamentó su posición, respondió a los argumentos que suelen esgrimir los sectores conservadores que se oponen a una ley más liberal y contó cómo se logró en Brasil que se realicen en el sector público, sin judicializaciones, las interrupciones legales de embarazo. La criminalización del aborto “es ineficiente, causa graves problemas para la salud y es injusta”, afirmó. Y aclaró que “tan importante como cambiar la ley que lo penaliza es hacer cumplir la que ya está vigente, que prevé los abortos legales”.
Faúndes es una de las personas que más han trabajado en ese país para que se garantice el acceso a los abortos no punibles. Se graduó como médico en la Universidad de Chile, donde llegó a ser profesor titular de Obstetricia y coordinador del programa de Salud de la Mujer. Su trabajo trascendió las fronteras latinoamericanas: entre otros cargos, presidió el Comité de Recursos para la Investigación del Programa de Reproducción Humana de la OMS. A los 79 años, es un referente en la región y encabeza el grupo de trabajo para la Prevención del Aborto Inseguro de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO).
–¿Por qué se involucró con la problemática del aborto? Muchos médicos prefieren no meterse con el tema.
–Comencé a sensibilizarme con el tema del aborto cuando todavía era estudiante de Medicina, tenía que hacer mi práctica de urgencia, y en el área donde estaba había muchos abortos en esa época. Como el jefe de turno sabía que me interesaba por la ginecología, lo más práctico que encontró fue que cada vez que llegaba a mi turno a las 18.30 me mandaba a la sala de raspado. Y yo me quedaba haciendo curetajes hasta las 9 de la noche, en que terminaba el turno. En esa época, era el año 1954, se juzgaba que la mujer que tenía un aborto era provocado, que era una criminal que había matado a su hijo, sin ningún justificativo, y que por lo tanto había que castigarla haciendo que le doliera mucho y entonces se hacía el curetaje sin anestesia. Si la mujer se quejaba, la auxiliar de enfermería se encargaba de decirle: “¿No te gustó? Ahora págalo”. Con el tiempo yo fui escuchando las historias de las mujeres y fui entendiendo que, en realidad, no había ninguna razón para castigarlas, sino que por el contrario eran mucho más víctimas de las circunstancias que culpables de nada.
–¿Pudo cambiar la forma de atenderlas?
–No pude cambiar las normas del lugar: seguí haciendo raspajes de la misma forma, pero me quedó en la cabeza que no podía permanecer indiferente a eso, que algo tenía que hacer para que menos mujeres tuvieran que pasar por todo ese proceso. Ahí también aprendí que muchas veces las mujeres se embarazaban porque los hombres les imponían el sexo contra su voluntad, que no tenían cómo prevenirse de un embarazo y que abortaban la mayor parte de las veces para proteger a los hijos que ya tenían o por otras razones que estaban muy lejos de ser egoístas y que no tenían por qué estar pagando por eso. Al principio creí que la planificación familiar era la respuesta a eso. Y por muchos años trabajé mucho en ese sentido. Con el tiempo me di cuenta de que la planificación familiar no era suficiente, de que nunca va a resolver el problema, porque un método puede fallar, porque hay relaciones forzadas, porque la anticoncepción no llega a todas las mujeres. Por mucho tiempo pensé que legalizar el aborto se justificaba solamente después de que ya se hubiera hecho todo lo posible por que todas las mujeres tuvieran acceso a planificación familiar.
–¿Por qué cambió de opinión?
–Con el tiempo me di cuenta de que en el fondo descriminalizar el aborto significaba que el aborto que en ese momento era inseguro pasara a ser seguro.
–Pasaron más de cincuenta años desde su primera aproximación al tema y no ha cambiado mucho en muchos países de la región en relación con el abordaje en los hospitales hacia las mujeres que abortan...
–En Chile ha cambiado bastante: ahora es mucho peor.
–¿Por qué hay resistencia?
–Hay una gran influencia religiosa. Y también es culpa de personas como yo, que no hemos trabajado tanto en aborto como lo hicimos en planificación familiar. Las cosas han cambiado en algunos países y no han cambiado en otros. En Brasil, por ejemplo, hemos conseguido a lo largo de los años que los médicos estén muy de acuerdo en que la ley tiene que ser mucho más permisiva de lo que es.
–¿En qué circunstancias está despenalizado en Brasil?
–Si hay riesgo en la vida de la mujer y en casos de violación.
–¿Se cumple la ley?
–En este momento casi en la mitad del país se está cumpliendo con la ley. En 2006 había más de 800 hospitales que decían que hacían interrupción legal de embarazo. Y creo que esa cifra se puede haber multiplicado por diez. El gobierno brasileño está empeñado en hacer accesible el aborto legal. Para eso, el Ministerio de Salud normatizó el aborto por violación.
–¿Cómo lo hizo?
–A través de la Norma para la Atención Integral de la Mujer o la Adolescente que sufre Violencia Sexual. Incluye la atención inmediata después de la violencia y la interrupción del embarazo en caso de que se embarace y no quiera continuar con la gestación. La primera norma fue del año 1998 y establecía que la mujer tenía que hacer la denuncia en el cuartel de policía. Después se modificó en 2003, diciendo que bastaba con que la mujer lo declarara en el hospital y quedara registrado con su firma en la historia clínica.
–¿Esa disposición no generó la reacción de los médicos planteando que quedaban desprotegidos ante la eventualidad de que la mujer pudiera mentir sobre la violación?
–La norma justamente es la que da seguridad.
–¿Qué status tiene la norma?
–Es una resolución del Ministerio de Salud.
–¿Con la norma se allanó el camino para garantizar el acceso a los abortos no punibles?
–Con la norma y con un trabajo de hormiga. Una norma no basta, es necesario trabajar hospital por hospital. Y no se trata sólo de trabajar con el director, sino con todo el personal, discutir el problema, mostrar por qué se tiene que cumplir con la norma, qué es lo que cambia y qué no cambia, sensibilizarlo, hasta que se consiga finalmente que empiecen a realizar interrupciones del embarazo de acuerdo con la ley.
–¿Cuáles son sus fundamentos para defender la despenalización y legalización del aborto?
–Desde el punto de vista de la salud, es muy claro que si se quiere reducir todos los daños de la mortalidad por aborto, la medida más efectiva es descriminalizarlo. Está perfectamente demostrado. En realidad, tengo tres razones. El argumento más importante tiene que ver con que criminalizar el aborto es muy eficiente para aumentar los sufrimientos, las muertes, las complicaciones, la enfermedad, el costo para la salud, para la familia y para el país. El segundo argumento es que es ineficiente: por una ley que prohíbe el aborto las mujeres no dejan de abortar. Todos los datos muestran que criminalización o no criminalización no es lo que determina que la mujer aborte o no lo haga. Y el tercer elemento tiene que ver con la justicia social. Es la típica ley que se aplica a las personas más pobres y más vulnerables. Esa ley no funciona para los que tienen poder. Para mí no funciona. Yo no tengo ningún problema si una nieta mía se embaraza de acceder a un aborto seguro. Estoy completamente convencido de que no se puede continuar con las características de la legislación actual en América latina. Pero tan importante como cambiar la ley es hacer cumplir la que ya está vigente y prevé abortos no punibles.
–Hace dos semanas, el Consejo Superior de la UBA aprobó una resolución por la que expresó su apoyo a la despenalización del aborto y reclamó un inmediato debate en el Congreso. Sólo se abstuvo el decano de Medicina y votó en contra un representante del claustro docente, que es médico. Plantearon que se habían formado para defender la vida. A usted, que también es médico, ¿no le genera una controversia?
–Claro que genera una controversia. Hasta entiendo a esos dos colegas. Pero también entiendo que ellos no comprenden que la solución para ese problema, de querer defender la vida, no está en criminalizar a la mujer que se quiere hacer un aborto. Si ellos realmente están en contra del aborto, tienen que luchar por la educación en sexualidad responsable desde la educación primaria y para que ninguna mujer tenga dificultades de acceso a los métodos anticonceptivos más eficaces, porque ésas son las medidas que van a permitir que ese aborto no ocurra.
–¿Existe, como sostienen grupos antiderechos, el llamado trauma post aborto?
–Durante su gobierno, (el ex presidente George) Bush (hijo) le encargó al ministro de Salud de los Estados Unidos que reuniera evidencias de que existía ese trauma post aborto. La conclusión del cirujano general fue que no existía. Eso no significa que ninguna mujer que se provoca un aborto no tenga después trastornos psicológicos, depresión, pero no hay diferencia en cuanto a la frecuencia con que ocurre ese tipo de situaciones después de un aborto o después de un parto de un embarazo no deseado. Pero ese efecto negativo se presenta sobre todo con dos circunstancias: cuando no es la mujer la que decide el aborto, sino que lo hace presionada por otras fuerzas sociales alrededor de ella y cuando el ambiente es condenatorio. No por el aborto en sí mismo.
–El mensaje culpabilizador de la jerarquía católica contribuye a que puedan sentirse mal...
–Muchas mujeres lo solucionan diciendo: “Yo sé que Dios me entiende, a pesar de que el cura me está diciendo eso y sabe por qué yo quedé embarazada y sabe por qué lo interrumpí”.
–En su libro El drama del aborto plantea la necesidad de alcanzar un consenso social en torno del tema. ¿Cree que es posible?
–No creo que sea posible que todo el mundo esté de acuerdo en todo, pero sí que las personas se concienticen en determinadas posiciones. Por ejemplo, creo que nunca nos vamos a poner de acuerdo con la edad gestacional límite en que debería permitirse el aborto. Pero cada vez se está entendiendo que criminalizar a la mujer que aborta no es el camino para combatir los abortos.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-151916-2010-08-24.html
ENTREVISTA CON EL MEDICO ANIBAL FAUNDES, DEFENSOR DE LA DESPENALIZACION DE LA INTERRUPCION DEL EMBARAZO
Nacido en Chile y reconocido por su trabajo en salud sexual y reproductiva, especialmente en Brasil, Faúndes sostiene que la penalización es “ineficiente, causa graves problemas para la salud y es injusta”.
Por Mariana Carbajal
Comenzó a involucrarse con la problemática del aborto unos cincuenta años atrás, cuando era estudiante de Medicina en Chile y a las mujeres que llegaban a un hospital con signos de haber interrumpido un embarazo se las atendía sin anestesia para que sufrieran dolor, a propósito, a modo de castigo. “Con el tiempo, fui escuchando sus historias y entendiendo que, en realidad, no había ninguna razón para castigarlas, sino por el contrario, eran mucho más víctimas de las circunstancias que culpables de nada”, dice el médico Aníbal Faúndes, nacido en Chile y reconocido internacionalmente por su extenso trabajo en salud sexual y reproductiva en distintos países latinoamericanos, especialmente en Brasil, donde vive hace muchos años. Defensor de la despenalización y legalización del aborto, Faúndes dará hoy a las 15 una conferencia en el Salón Auditorio de la Cámara de Diputados, invitado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. En una entrevista con Página/12, fundamentó su posición, respondió a los argumentos que suelen esgrimir los sectores conservadores que se oponen a una ley más liberal y contó cómo se logró en Brasil que se realicen en el sector público, sin judicializaciones, las interrupciones legales de embarazo. La criminalización del aborto “es ineficiente, causa graves problemas para la salud y es injusta”, afirmó. Y aclaró que “tan importante como cambiar la ley que lo penaliza es hacer cumplir la que ya está vigente, que prevé los abortos legales”.
Faúndes es una de las personas que más han trabajado en ese país para que se garantice el acceso a los abortos no punibles. Se graduó como médico en la Universidad de Chile, donde llegó a ser profesor titular de Obstetricia y coordinador del programa de Salud de la Mujer. Su trabajo trascendió las fronteras latinoamericanas: entre otros cargos, presidió el Comité de Recursos para la Investigación del Programa de Reproducción Humana de la OMS. A los 79 años, es un referente en la región y encabeza el grupo de trabajo para la Prevención del Aborto Inseguro de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO).
–¿Por qué se involucró con la problemática del aborto? Muchos médicos prefieren no meterse con el tema.
–Comencé a sensibilizarme con el tema del aborto cuando todavía era estudiante de Medicina, tenía que hacer mi práctica de urgencia, y en el área donde estaba había muchos abortos en esa época. Como el jefe de turno sabía que me interesaba por la ginecología, lo más práctico que encontró fue que cada vez que llegaba a mi turno a las 18.30 me mandaba a la sala de raspado. Y yo me quedaba haciendo curetajes hasta las 9 de la noche, en que terminaba el turno. En esa época, era el año 1954, se juzgaba que la mujer que tenía un aborto era provocado, que era una criminal que había matado a su hijo, sin ningún justificativo, y que por lo tanto había que castigarla haciendo que le doliera mucho y entonces se hacía el curetaje sin anestesia. Si la mujer se quejaba, la auxiliar de enfermería se encargaba de decirle: “¿No te gustó? Ahora págalo”. Con el tiempo yo fui escuchando las historias de las mujeres y fui entendiendo que, en realidad, no había ninguna razón para castigarlas, sino que por el contrario eran mucho más víctimas de las circunstancias que culpables de nada.
–¿Pudo cambiar la forma de atenderlas?
–No pude cambiar las normas del lugar: seguí haciendo raspajes de la misma forma, pero me quedó en la cabeza que no podía permanecer indiferente a eso, que algo tenía que hacer para que menos mujeres tuvieran que pasar por todo ese proceso. Ahí también aprendí que muchas veces las mujeres se embarazaban porque los hombres les imponían el sexo contra su voluntad, que no tenían cómo prevenirse de un embarazo y que abortaban la mayor parte de las veces para proteger a los hijos que ya tenían o por otras razones que estaban muy lejos de ser egoístas y que no tenían por qué estar pagando por eso. Al principio creí que la planificación familiar era la respuesta a eso. Y por muchos años trabajé mucho en ese sentido. Con el tiempo me di cuenta de que la planificación familiar no era suficiente, de que nunca va a resolver el problema, porque un método puede fallar, porque hay relaciones forzadas, porque la anticoncepción no llega a todas las mujeres. Por mucho tiempo pensé que legalizar el aborto se justificaba solamente después de que ya se hubiera hecho todo lo posible por que todas las mujeres tuvieran acceso a planificación familiar.
–¿Por qué cambió de opinión?
–Con el tiempo me di cuenta de que en el fondo descriminalizar el aborto significaba que el aborto que en ese momento era inseguro pasara a ser seguro.
–Pasaron más de cincuenta años desde su primera aproximación al tema y no ha cambiado mucho en muchos países de la región en relación con el abordaje en los hospitales hacia las mujeres que abortan...
–En Chile ha cambiado bastante: ahora es mucho peor.
–¿Por qué hay resistencia?
–Hay una gran influencia religiosa. Y también es culpa de personas como yo, que no hemos trabajado tanto en aborto como lo hicimos en planificación familiar. Las cosas han cambiado en algunos países y no han cambiado en otros. En Brasil, por ejemplo, hemos conseguido a lo largo de los años que los médicos estén muy de acuerdo en que la ley tiene que ser mucho más permisiva de lo que es.
–¿En qué circunstancias está despenalizado en Brasil?
–Si hay riesgo en la vida de la mujer y en casos de violación.
–¿Se cumple la ley?
–En este momento casi en la mitad del país se está cumpliendo con la ley. En 2006 había más de 800 hospitales que decían que hacían interrupción legal de embarazo. Y creo que esa cifra se puede haber multiplicado por diez. El gobierno brasileño está empeñado en hacer accesible el aborto legal. Para eso, el Ministerio de Salud normatizó el aborto por violación.
–¿Cómo lo hizo?
–A través de la Norma para la Atención Integral de la Mujer o la Adolescente que sufre Violencia Sexual. Incluye la atención inmediata después de la violencia y la interrupción del embarazo en caso de que se embarace y no quiera continuar con la gestación. La primera norma fue del año 1998 y establecía que la mujer tenía que hacer la denuncia en el cuartel de policía. Después se modificó en 2003, diciendo que bastaba con que la mujer lo declarara en el hospital y quedara registrado con su firma en la historia clínica.
–¿Esa disposición no generó la reacción de los médicos planteando que quedaban desprotegidos ante la eventualidad de que la mujer pudiera mentir sobre la violación?
–La norma justamente es la que da seguridad.
–¿Qué status tiene la norma?
–Es una resolución del Ministerio de Salud.
–¿Con la norma se allanó el camino para garantizar el acceso a los abortos no punibles?
–Con la norma y con un trabajo de hormiga. Una norma no basta, es necesario trabajar hospital por hospital. Y no se trata sólo de trabajar con el director, sino con todo el personal, discutir el problema, mostrar por qué se tiene que cumplir con la norma, qué es lo que cambia y qué no cambia, sensibilizarlo, hasta que se consiga finalmente que empiecen a realizar interrupciones del embarazo de acuerdo con la ley.
–¿Cuáles son sus fundamentos para defender la despenalización y legalización del aborto?
–Desde el punto de vista de la salud, es muy claro que si se quiere reducir todos los daños de la mortalidad por aborto, la medida más efectiva es descriminalizarlo. Está perfectamente demostrado. En realidad, tengo tres razones. El argumento más importante tiene que ver con que criminalizar el aborto es muy eficiente para aumentar los sufrimientos, las muertes, las complicaciones, la enfermedad, el costo para la salud, para la familia y para el país. El segundo argumento es que es ineficiente: por una ley que prohíbe el aborto las mujeres no dejan de abortar. Todos los datos muestran que criminalización o no criminalización no es lo que determina que la mujer aborte o no lo haga. Y el tercer elemento tiene que ver con la justicia social. Es la típica ley que se aplica a las personas más pobres y más vulnerables. Esa ley no funciona para los que tienen poder. Para mí no funciona. Yo no tengo ningún problema si una nieta mía se embaraza de acceder a un aborto seguro. Estoy completamente convencido de que no se puede continuar con las características de la legislación actual en América latina. Pero tan importante como cambiar la ley es hacer cumplir la que ya está vigente y prevé abortos no punibles.
–Hace dos semanas, el Consejo Superior de la UBA aprobó una resolución por la que expresó su apoyo a la despenalización del aborto y reclamó un inmediato debate en el Congreso. Sólo se abstuvo el decano de Medicina y votó en contra un representante del claustro docente, que es médico. Plantearon que se habían formado para defender la vida. A usted, que también es médico, ¿no le genera una controversia?
–Claro que genera una controversia. Hasta entiendo a esos dos colegas. Pero también entiendo que ellos no comprenden que la solución para ese problema, de querer defender la vida, no está en criminalizar a la mujer que se quiere hacer un aborto. Si ellos realmente están en contra del aborto, tienen que luchar por la educación en sexualidad responsable desde la educación primaria y para que ninguna mujer tenga dificultades de acceso a los métodos anticonceptivos más eficaces, porque ésas son las medidas que van a permitir que ese aborto no ocurra.
–¿Existe, como sostienen grupos antiderechos, el llamado trauma post aborto?
–Durante su gobierno, (el ex presidente George) Bush (hijo) le encargó al ministro de Salud de los Estados Unidos que reuniera evidencias de que existía ese trauma post aborto. La conclusión del cirujano general fue que no existía. Eso no significa que ninguna mujer que se provoca un aborto no tenga después trastornos psicológicos, depresión, pero no hay diferencia en cuanto a la frecuencia con que ocurre ese tipo de situaciones después de un aborto o después de un parto de un embarazo no deseado. Pero ese efecto negativo se presenta sobre todo con dos circunstancias: cuando no es la mujer la que decide el aborto, sino que lo hace presionada por otras fuerzas sociales alrededor de ella y cuando el ambiente es condenatorio. No por el aborto en sí mismo.
–El mensaje culpabilizador de la jerarquía católica contribuye a que puedan sentirse mal...
–Muchas mujeres lo solucionan diciendo: “Yo sé que Dios me entiende, a pesar de que el cura me está diciendo eso y sabe por qué yo quedé embarazada y sabe por qué lo interrumpí”.
–En su libro El drama del aborto plantea la necesidad de alcanzar un consenso social en torno del tema. ¿Cree que es posible?
–No creo que sea posible que todo el mundo esté de acuerdo en todo, pero sí que las personas se concienticen en determinadas posiciones. Por ejemplo, creo que nunca nos vamos a poner de acuerdo con la edad gestacional límite en que debería permitirse el aborto. Pero cada vez se está entendiendo que criminalizar a la mujer que aborta no es el camino para combatir los abortos.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-151916-2010-08-24.html
lunes, 9 de agosto de 2010
Consenso de Brasilia
¿Qué Estado, para qué Igualdad?
XI Conferencia sobre la Mujer y en Desarrollo del América Latina y el Caribe
(Brasilia julio del 2010)
La Comisión Económica para América Latina fue creada en febrero de 1948, es una de las cinco comisiones regionales de la Organización de las Naciones Unidas. Los 33 países de América Latina y el Caribe son miembros de la CEPAL, junto con algunas naciones de América del Norte, Europa y Asia que mantienen vínculos históricos, económicos y culturales con la región. En total, los Estados miembros son 44, y 9 los miembros asociados, condición jurídica acordada para algunos territorios no independientes del Caribe.
En 1977 se creó la Unidad de Mujer en el Desarrollo que fue elevada a División de Género en el Desarrollo desde el 2008. Desde su creación organiza cada tres años la Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe y las reuniones subregionales preparatorias correspondientes: dos reuniones anuales de la Mesa Directiva de la Conferencia y dos reuniones anuales de expertas sobre temas de importancia para la implementación del Programa de Acción Regional y la Plataforma de Acción de Beijing. En cada Conferencia se elige una Presidencia, varias vicepresidencias y una Relatoría.
La CEPAL desarrolla sus actividades destinadas a mejorar la situación de la mujer en el marco del Plan de Acción Regional sobre la Integración de la Mujer en el Desarrollo Económico y Social de América Latina, aprobado por los Estados miembros en la undécima reunión extraordinaria del Comité Plenario de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe y el Programa de Acción Regional para las mujeres de América Latina y el Caribe, 1995-2001, aprobado por los Estados miembros durante la sexta Conferencia Regional.
La Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe es un órgano subsidiario de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que congrega a las autoridades de alto nivel encargadas de los temas relativos a la situación de las mujeres y las políticas dirigidas a velar por la equidad de género en los países de la región.
Consenso de Brasilia
El documento aprobado en la XI Conferencia contiene una serie de avances en el enfoque y en las propuesta de políticas. Parte de considerar la heterogeneidad de situaciones que viven la mujeres en la región atendiendo a razones territoriales: campo/ciudad; a razones de identidad étnica racial: indígenas, afrodescendientes; a razones de orientación sexual: lesbianas, heterosexuales, familias del mismo sexo; a razones etarias: jóvenes, adultas mayores, mujeres en edad reproductiva. En todas las situaciones anteriormente descritas se visibiliza las condiciones de la asimetría de género: expresadas en la división sexual del trabajo, en la invisibilidad del trabajo doméstico no remunerado, entre otras.
El enfoque y los temas de políticas propuestos los consideramos un gran avance en la percepción de la situación de las mujeres en la región. También saludamos que el Consenso reconoce el aporte del movimiento feminista en la profundización de la democracia, la construcción de la igualdad real y del desarrollo de la institucionalidad y políticas públicas de género. Se habla de la lesbofobia como un obstáculo junto al racismo el sexismo, la violencia contra las mujeres, la división sexual del trabajo, el trabajo doméstico no remunerado. Es la primera vez que un documento de la CEPAL reconoce a la lesbofobia como un obstáculo para alcanzar la meta de igualdad.
El tema de la Conferencia fue ¿Qué Estado, para qué igualdad?, tuvo como eje el balance de los logros y desafíos para alcanzar la igualdad de género con énfasis en la autonomía y el empoderamiento económico de las mujeres.
El logro de la autonomía económica esta parafraseado de la siguiente manera “la autonomía económica de las mujeres es el resultado de una articulación entre independencia económica, derechos sexuales y reproductivos, una vida libre de violencia y paridad en la política,…” Este fraseo expresa una compresión compleja del logro de la autonomía donde lo económico no está circunscrito a productividad sino a las condiciones en las cuales las mujeres se desempeñan a nivel productivo y reproductivo, el ámbito público y el ámbito privado.
Las mujeres indígenas y afrodescendientes son nombradas como prioritarias para las políticas y se resalta la necesidad de incorporarlas y calcular los efectos de las políticas en ellas.
La diversidad sexual es considerada en cuanto el reconocimiento de la lesbofobia como obstáculo, la necesidad de políticas de seguridad social que incorporen a las familias del mismo sexo.
Se afirma la laicidad del estado como condición para el ejercicio de los derechos de las mujeres y garantizar la libertad religiosa siempre que se respeten los derechos humanos de las mujeres.
Se insta a que los estado revisen las leyes que penalizan el aborto (5f) este punto fue uno de los más debatidos y lamentamos, rechazamos la reserva manifestada por los gobiernos de Costa Rica, Chile y Perú.
La XI Conferencia también aprobó dos resoluciones una en solidaridad con los pueblos de Haití y de Chile y otro saludando la conformación del organismo para políticas de género en la ONU y llamando a que su nombre una Directora procedente de ALC.
XI Conferencia sobre la Mujer y en Desarrollo del América Latina y el Caribe
(Brasilia julio del 2010)
La Comisión Económica para América Latina fue creada en febrero de 1948, es una de las cinco comisiones regionales de la Organización de las Naciones Unidas. Los 33 países de América Latina y el Caribe son miembros de la CEPAL, junto con algunas naciones de América del Norte, Europa y Asia que mantienen vínculos históricos, económicos y culturales con la región. En total, los Estados miembros son 44, y 9 los miembros asociados, condición jurídica acordada para algunos territorios no independientes del Caribe.
En 1977 se creó la Unidad de Mujer en el Desarrollo que fue elevada a División de Género en el Desarrollo desde el 2008. Desde su creación organiza cada tres años la Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe y las reuniones subregionales preparatorias correspondientes: dos reuniones anuales de la Mesa Directiva de la Conferencia y dos reuniones anuales de expertas sobre temas de importancia para la implementación del Programa de Acción Regional y la Plataforma de Acción de Beijing. En cada Conferencia se elige una Presidencia, varias vicepresidencias y una Relatoría.
La CEPAL desarrolla sus actividades destinadas a mejorar la situación de la mujer en el marco del Plan de Acción Regional sobre la Integración de la Mujer en el Desarrollo Económico y Social de América Latina, aprobado por los Estados miembros en la undécima reunión extraordinaria del Comité Plenario de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe y el Programa de Acción Regional para las mujeres de América Latina y el Caribe, 1995-2001, aprobado por los Estados miembros durante la sexta Conferencia Regional.
La Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe es un órgano subsidiario de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que congrega a las autoridades de alto nivel encargadas de los temas relativos a la situación de las mujeres y las políticas dirigidas a velar por la equidad de género en los países de la región.
Consenso de Brasilia
El documento aprobado en la XI Conferencia contiene una serie de avances en el enfoque y en las propuesta de políticas. Parte de considerar la heterogeneidad de situaciones que viven la mujeres en la región atendiendo a razones territoriales: campo/ciudad; a razones de identidad étnica racial: indígenas, afrodescendientes; a razones de orientación sexual: lesbianas, heterosexuales, familias del mismo sexo; a razones etarias: jóvenes, adultas mayores, mujeres en edad reproductiva. En todas las situaciones anteriormente descritas se visibiliza las condiciones de la asimetría de género: expresadas en la división sexual del trabajo, en la invisibilidad del trabajo doméstico no remunerado, entre otras.
El enfoque y los temas de políticas propuestos los consideramos un gran avance en la percepción de la situación de las mujeres en la región. También saludamos que el Consenso reconoce el aporte del movimiento feminista en la profundización de la democracia, la construcción de la igualdad real y del desarrollo de la institucionalidad y políticas públicas de género. Se habla de la lesbofobia como un obstáculo junto al racismo el sexismo, la violencia contra las mujeres, la división sexual del trabajo, el trabajo doméstico no remunerado. Es la primera vez que un documento de la CEPAL reconoce a la lesbofobia como un obstáculo para alcanzar la meta de igualdad.
El tema de la Conferencia fue ¿Qué Estado, para qué igualdad?, tuvo como eje el balance de los logros y desafíos para alcanzar la igualdad de género con énfasis en la autonomía y el empoderamiento económico de las mujeres.
El logro de la autonomía económica esta parafraseado de la siguiente manera “la autonomía económica de las mujeres es el resultado de una articulación entre independencia económica, derechos sexuales y reproductivos, una vida libre de violencia y paridad en la política,…” Este fraseo expresa una compresión compleja del logro de la autonomía donde lo económico no está circunscrito a productividad sino a las condiciones en las cuales las mujeres se desempeñan a nivel productivo y reproductivo, el ámbito público y el ámbito privado.
Las mujeres indígenas y afrodescendientes son nombradas como prioritarias para las políticas y se resalta la necesidad de incorporarlas y calcular los efectos de las políticas en ellas.
La diversidad sexual es considerada en cuanto el reconocimiento de la lesbofobia como obstáculo, la necesidad de políticas de seguridad social que incorporen a las familias del mismo sexo.
Se afirma la laicidad del estado como condición para el ejercicio de los derechos de las mujeres y garantizar la libertad religiosa siempre que se respeten los derechos humanos de las mujeres.
Se insta a que los estado revisen las leyes que penalizan el aborto (5f) este punto fue uno de los más debatidos y lamentamos, rechazamos la reserva manifestada por los gobiernos de Costa Rica, Chile y Perú.
La XI Conferencia también aprobó dos resoluciones una en solidaridad con los pueblos de Haití y de Chile y otro saludando la conformación del organismo para políticas de género en la ONU y llamando a que su nombre una Directora procedente de ALC.
jueves, 24 de junio de 2010
Salud Mujeres Ecuador
Salud Mujeres 099004545, la línea del aborto seguro
Comunicado Público
Salud Mujeres es una línea gratuita que brinda información a las mujeres sobre cómo pueden realizarse un aborto de forma segura mediante el uso de medicamentos. También informamos acerca de anticoncepción, incluyendo la de emergencia, y sexualidad en general. Nuestra acción se enmarca en la legislación del país, concretamente en el artículo 18 de la Constitución vigente, por lo cual es constitucional y legal.
Trabajamos en defensa de los derechos de las mujeres: a tener acceso a la información, a la salud, a tomar decisiones informadas sobre su vida sexual y reproductiva, a no sufrir discriminación por su sexo, a tener acceso a los avances de la ciencia y la tecnología, a la libertad de expresión, a la libertad de conciencia, a la libertad religiosa, a la privacidad, a no ser sometidas a trato cruel, inhumano y degradante, a decidir el número de hijos e hijas que quiere tener y el intervalo entre sus nacimientos, a decidir si quiere ser madre o no y, a la vida; derechos todos respaldados en nuestra constitución y en las múltiples convenciones de derechos humanos de las que nuestro país es signatario.
Aclaramos también que nosotras no aconsejamos, no obligamos, ni inducimos a ninguna mujer a tomar ninguna decisión, pues uno de nuestros principios fundamentales es el reconocimiento a la capacidad e inteligencia que tenemos todas mujeres para tomar decisiones sobre nuestras vidas y nuestra reproducción. Nuestro trabajo se encuentra comprometido con todas las mujeres que requieran la información que se da a través de nuestra línea, es un trabajo voluntario y desinteresado de activistas feministas que luchamos en contra del sistema patriarcal-capitalista-heterosexista de nuestro país y el mundo. Trabajamos para destruir las limitaciones a las decisiones de las mujeres y para disminuir las muertes de ellas por abortos inseguros.
Ante el Comunicado Nº GCH-077-GIC presentado por la Comisaría Nacional de Policía y la Comisaría Primera de la Mujer y la Familia del Cantón Riobamba a la ciudadanía, queremos decir que lo deplorable es que autoridades de un Estado Laico como las Dra. Mayra Chango y la Dra. María Isabel Mancheno, intenten utilizar la ley para sembrar el miedo y deslegitimar una acción absolutamente legal y legítima, apelando únicamente a sus creencias morales y religiosas que consideran pueden imponer a la ciudadanía en general.
Queremos aclarar también que el número telefónico de Salud Mujeres es difundido por incontables activistas y personas solidarias con nuestra causa. Salud Mujeres no puede responsabilizarse por la manera en que nuestro número es difundido en distintos lugares del país. Sin embargo, queremos recalcar que estamos también en contra de la criminalización de las distintas expresiones culturales de las y los jóvenes. El grafiti, expresión cultural a la que las doctoras Chango y Mancheno se refieren como “actos deplorables” es una manera legítima de apropiarse del espacio público, que es de todas y todos.
Nosotras, quienes atendemos Salud Mujeres, la línea de información sobre aborto Seguro 099004545, queremos decir que nuestras acciones por la Despenalización del aborto y por el acceso al aborto seguro son públicas y legales, no cometemos ningún acto ilegal, no lucramos con la vida, ni con la salud de las mujeres.
Para información sobre Salud Mujeres escribir al correo saludmujeresecuador@hotmail.com o comunicarse al 081743752.
Salud Mujeres Ecuador
Comunicado Público
Salud Mujeres es una línea gratuita que brinda información a las mujeres sobre cómo pueden realizarse un aborto de forma segura mediante el uso de medicamentos. También informamos acerca de anticoncepción, incluyendo la de emergencia, y sexualidad en general. Nuestra acción se enmarca en la legislación del país, concretamente en el artículo 18 de la Constitución vigente, por lo cual es constitucional y legal.
Trabajamos en defensa de los derechos de las mujeres: a tener acceso a la información, a la salud, a tomar decisiones informadas sobre su vida sexual y reproductiva, a no sufrir discriminación por su sexo, a tener acceso a los avances de la ciencia y la tecnología, a la libertad de expresión, a la libertad de conciencia, a la libertad religiosa, a la privacidad, a no ser sometidas a trato cruel, inhumano y degradante, a decidir el número de hijos e hijas que quiere tener y el intervalo entre sus nacimientos, a decidir si quiere ser madre o no y, a la vida; derechos todos respaldados en nuestra constitución y en las múltiples convenciones de derechos humanos de las que nuestro país es signatario.
Aclaramos también que nosotras no aconsejamos, no obligamos, ni inducimos a ninguna mujer a tomar ninguna decisión, pues uno de nuestros principios fundamentales es el reconocimiento a la capacidad e inteligencia que tenemos todas mujeres para tomar decisiones sobre nuestras vidas y nuestra reproducción. Nuestro trabajo se encuentra comprometido con todas las mujeres que requieran la información que se da a través de nuestra línea, es un trabajo voluntario y desinteresado de activistas feministas que luchamos en contra del sistema patriarcal-capitalista-heterosexista de nuestro país y el mundo. Trabajamos para destruir las limitaciones a las decisiones de las mujeres y para disminuir las muertes de ellas por abortos inseguros.
Ante el Comunicado Nº GCH-077-GIC presentado por la Comisaría Nacional de Policía y la Comisaría Primera de la Mujer y la Familia del Cantón Riobamba a la ciudadanía, queremos decir que lo deplorable es que autoridades de un Estado Laico como las Dra. Mayra Chango y la Dra. María Isabel Mancheno, intenten utilizar la ley para sembrar el miedo y deslegitimar una acción absolutamente legal y legítima, apelando únicamente a sus creencias morales y religiosas que consideran pueden imponer a la ciudadanía en general.
Queremos aclarar también que el número telefónico de Salud Mujeres es difundido por incontables activistas y personas solidarias con nuestra causa. Salud Mujeres no puede responsabilizarse por la manera en que nuestro número es difundido en distintos lugares del país. Sin embargo, queremos recalcar que estamos también en contra de la criminalización de las distintas expresiones culturales de las y los jóvenes. El grafiti, expresión cultural a la que las doctoras Chango y Mancheno se refieren como “actos deplorables” es una manera legítima de apropiarse del espacio público, que es de todas y todos.
Nosotras, quienes atendemos Salud Mujeres, la línea de información sobre aborto Seguro 099004545, queremos decir que nuestras acciones por la Despenalización del aborto y por el acceso al aborto seguro son públicas y legales, no cometemos ningún acto ilegal, no lucramos con la vida, ni con la salud de las mujeres.
Para información sobre Salud Mujeres escribir al correo saludmujeresecuador@hotmail.com o comunicarse al 081743752.
Salud Mujeres Ecuador
lunes, 24 de mayo de 2010
Aborto seguro con medicamentos
http://www.ipas.org/Spanish/Topics/Aborto_con_medicamentos.aspx
martes, 27 de abril de 2010
RELIGIONES, BIOETICA Y ESTADO LAICO. ROBERTO BLANCARTE
Religiones, bioética y Estado laico
Roberto Blancarte
•
•
• 2010-04-27• Milenio
¿Cuándo comienza la vida?, le preguntaron a varios dirigentes religiosos. El obispo católico contestó sin pensarlo: “Desde el momento de la concepción”. El imán musulmán reflexionó por algunos segundos y dijo: “La persona humana puede ser definida en el embrión solamente hasta el día número 100 del embarazo”. El rabino judío señaló: “Así como en la muerte, también hay un proceso en la aparición de la vida, distintas fases en la gestación de un ser. Según la Biblia y la interpretación, la persona no tiene identidad como tal, diferenciada de la madre en el momento de la concepción, sino en el alumbramiento”. Finalmente, se le hace la pregunta a un viejo profesor de filosofía y éste, después de una sesuda reflexión afirma: “La vida comienza cuando los hijos se van y el perro se muere”. El chiste puede parecer hasta irrespetuoso pero muestra muy bien cómo acerca de la vida puede haber muchas concepciones. La semana pasada participé en el Seminario Hispanoamericano de Bioética, organizado por el Colegio de Bioética, la Universidad de Nuevo León y el Observatorio de Bioética y Derecho de Barcelona. Allí traté de establecer una sola idea: en las discusiones sobre bioética y religión, lo primero que tenemos que tomar en cuenta es que ninguna religión es monolítica y que, por lo tanto, la pluralidad de creencias debe ser la base para la toma de decisiones.
En América Latina, sin embargo, la histórica hegemonía católica ha distorsionado nuestra perspectiva del papel de las religiones en los debates sobre bioética. Por un lado, no existe en términos generales la noción de que puede haber diversas posturas respecto a estos temas provenientes de un mercado religioso plural y, por el otro, dada la estructura piramidal y jerárquica de la propia Iglesia católica, tampoco hay mucha conciencia entre la gente de que la diversidad de opiniones dentro de una misma religión es más bien la regla y no la excepción. De hecho, una mirada rápida a las principales religiones del mundo nos muestra que el modelo católico de gobierno es más bien un vestigio del pasado, con crecientes dificultades para enfrentar los retos que el mundo moderno le plantea. No existe nada similar al poder pontifical en las otras religiones. De hecho, ni el islam ni el judaísmo se asumen como religiones que giran alrededor de modelos eclesiales o clericales. Mucho menos con una sola cabeza, incuestionada e incuestionable por sus propios hermanos de fe. El budismo tibetano, que también tiene una dirigencia, es sólo una expresión de los muchos budismos en diversas partes del mundo, así como lo es el shiismo con fuerte implantación en Irán e Irak. Los cristianismos ortodoxo, protestante y evangélico no conocen tampoco una sola cabeza ni un poder centralizador.
A pesar de todo, en el marco latinoamericano no se asume que la diversidad de opiniones religiosas es natural y común. Por el contrario, existe la tendencia a pensar lo religioso como una unidad doctrinal y teológica. En dicho contexto, la aparición de una bioética laica enfrenta una dificultad central: la de generar un espacio de decisiones que responda al interés público, independientemente de las creencias personales de cada quien, enfrentando por un lado las presiones de las dirigencias religiosas que desean moldear las legislaciones y políticas públicas y, por el otro, una cultura que no se asume como religiosa pero que de hecho permea las prácticas cotidianas y decisiones políticas de muchos sectores de la sociedad. Así por ejemplo el Senado puede hacer una reforma a las leyes con el objeto de eliminar el encarnizamiento terapéutico, pero es incapaz de permitir la eutanasia, para que el enfermo terminal pueda decidir en conciencia si quiere morir y las instituciones públicas lo ayuden para hacerlo sin dolor. La diferencia entre una y otra reforma es que el Senado todavía no puede concebir una ley laica que no dependa de la creencia religiosa de que el único que puede dar y quitar la vida es Dios. Lo más grave es que el Senado, dominado por el PAN, ese partido que se sigue oponiendo a la laicidad del Estado a través de la reforma al artículo 40, ni siquiera se cuestiona sobre este asunto. Los únicos que tienen derecho son los enfermos terminales que son creyentes; los agnósticos y ateos no pueden morir como lo desean.
La generación de una ética laica supone en consecuencia un aprendizaje acerca de la importancia del Estado laico para la convivencia en la pluralidad de opiniones y la diversidad de posiciones. El punto central en esta enseñanza es la necesidad de la defensa de la libertad de conciencia y el respeto de las minorías, para lo cual se requiere una autonomía de lo político frente a lo religioso. De esa manera, la laicidad no aparece como un contrapunto de las religiones en su interacción con la bioética, sino por el contrario como la característica esencial para la resolución de dilemas que conciernen a todos, creyentes en toda su diversidad y no creyentes, interesados todos en la definición de un interés público compatible con las mayores libertades posibles. Pero a nuestros políticos les sigue faltando mucha claridad al respecto. No nos queda más que la información y la paciencia.
blancart@colmex.mx
Roberto Blancarte
•
•
• 2010-04-27• Milenio
¿Cuándo comienza la vida?, le preguntaron a varios dirigentes religiosos. El obispo católico contestó sin pensarlo: “Desde el momento de la concepción”. El imán musulmán reflexionó por algunos segundos y dijo: “La persona humana puede ser definida en el embrión solamente hasta el día número 100 del embarazo”. El rabino judío señaló: “Así como en la muerte, también hay un proceso en la aparición de la vida, distintas fases en la gestación de un ser. Según la Biblia y la interpretación, la persona no tiene identidad como tal, diferenciada de la madre en el momento de la concepción, sino en el alumbramiento”. Finalmente, se le hace la pregunta a un viejo profesor de filosofía y éste, después de una sesuda reflexión afirma: “La vida comienza cuando los hijos se van y el perro se muere”. El chiste puede parecer hasta irrespetuoso pero muestra muy bien cómo acerca de la vida puede haber muchas concepciones. La semana pasada participé en el Seminario Hispanoamericano de Bioética, organizado por el Colegio de Bioética, la Universidad de Nuevo León y el Observatorio de Bioética y Derecho de Barcelona. Allí traté de establecer una sola idea: en las discusiones sobre bioética y religión, lo primero que tenemos que tomar en cuenta es que ninguna religión es monolítica y que, por lo tanto, la pluralidad de creencias debe ser la base para la toma de decisiones.
En América Latina, sin embargo, la histórica hegemonía católica ha distorsionado nuestra perspectiva del papel de las religiones en los debates sobre bioética. Por un lado, no existe en términos generales la noción de que puede haber diversas posturas respecto a estos temas provenientes de un mercado religioso plural y, por el otro, dada la estructura piramidal y jerárquica de la propia Iglesia católica, tampoco hay mucha conciencia entre la gente de que la diversidad de opiniones dentro de una misma religión es más bien la regla y no la excepción. De hecho, una mirada rápida a las principales religiones del mundo nos muestra que el modelo católico de gobierno es más bien un vestigio del pasado, con crecientes dificultades para enfrentar los retos que el mundo moderno le plantea. No existe nada similar al poder pontifical en las otras religiones. De hecho, ni el islam ni el judaísmo se asumen como religiones que giran alrededor de modelos eclesiales o clericales. Mucho menos con una sola cabeza, incuestionada e incuestionable por sus propios hermanos de fe. El budismo tibetano, que también tiene una dirigencia, es sólo una expresión de los muchos budismos en diversas partes del mundo, así como lo es el shiismo con fuerte implantación en Irán e Irak. Los cristianismos ortodoxo, protestante y evangélico no conocen tampoco una sola cabeza ni un poder centralizador.
A pesar de todo, en el marco latinoamericano no se asume que la diversidad de opiniones religiosas es natural y común. Por el contrario, existe la tendencia a pensar lo religioso como una unidad doctrinal y teológica. En dicho contexto, la aparición de una bioética laica enfrenta una dificultad central: la de generar un espacio de decisiones que responda al interés público, independientemente de las creencias personales de cada quien, enfrentando por un lado las presiones de las dirigencias religiosas que desean moldear las legislaciones y políticas públicas y, por el otro, una cultura que no se asume como religiosa pero que de hecho permea las prácticas cotidianas y decisiones políticas de muchos sectores de la sociedad. Así por ejemplo el Senado puede hacer una reforma a las leyes con el objeto de eliminar el encarnizamiento terapéutico, pero es incapaz de permitir la eutanasia, para que el enfermo terminal pueda decidir en conciencia si quiere morir y las instituciones públicas lo ayuden para hacerlo sin dolor. La diferencia entre una y otra reforma es que el Senado todavía no puede concebir una ley laica que no dependa de la creencia religiosa de que el único que puede dar y quitar la vida es Dios. Lo más grave es que el Senado, dominado por el PAN, ese partido que se sigue oponiendo a la laicidad del Estado a través de la reforma al artículo 40, ni siquiera se cuestiona sobre este asunto. Los únicos que tienen derecho son los enfermos terminales que son creyentes; los agnósticos y ateos no pueden morir como lo desean.
La generación de una ética laica supone en consecuencia un aprendizaje acerca de la importancia del Estado laico para la convivencia en la pluralidad de opiniones y la diversidad de posiciones. El punto central en esta enseñanza es la necesidad de la defensa de la libertad de conciencia y el respeto de las minorías, para lo cual se requiere una autonomía de lo político frente a lo religioso. De esa manera, la laicidad no aparece como un contrapunto de las religiones en su interacción con la bioética, sino por el contrario como la característica esencial para la resolución de dilemas que conciernen a todos, creyentes en toda su diversidad y no creyentes, interesados todos en la definición de un interés público compatible con las mayores libertades posibles. Pero a nuestros políticos les sigue faltando mucha claridad al respecto. No nos queda más que la información y la paciencia.
blancart@colmex.mx
miércoles, 24 de febrero de 2010
NOTICIA: ESPAÑA APRUEBA LEY DE ABORTO
España aprobó en forma definitiva su nueva ley del aborto
El Senado aceptó la interrupción libre del embarazo hasta la semana 14. Además, permite que menores 16 y 17 años accedan a esta práctica.
El Senado español aprobó el miércoles la reforma de la ley del aborto, que autoriza la interrupción libre del embarazo hasta la semana 14 y que ha chocado con una oposición frontal de la Iglesia Católica y los partidos conservadores.
El texto ,aprobado primero en el Congreso y ahora en el Senado, eliminó la calificación de aborto como delito y lo convirtió en un derecho. Además, superó el trámite de la cámara alta sin una sola modificación, con lo que no deberá ser ratificado de nuevo por el Congreso. La normativa impulsada por el gobierno socialista entrará en vigor dentro de cuatro meses.
La nueva ley autoriza el aborto libre hasta la semana 14 y la interrupción voluntaria hasta la semana 22 en caso de que el médico diagnostique un riesgo serio para la vida del bebé o la madre. Uno de los puntos más controvertidos es el que permite abortar a las menores de 16 y 17 años sin consentimiento paterno.
La senadora y número tres de los socialistas, Leire Pajín, aseguró que España salda una vieja deuda que la sociedad había contraído con las mujeres. “Las mujeres que no compartan la norma no harán uso de ella, pero las que quieran hacerlo no podemos ni debemos impedírselo”, dijo Pajín durante su intervención.
http://peru21.pe/noticia/419167/espana-aprobo-forma-definitiva-su-nueva-ley-aborto
El Senado aceptó la interrupción libre del embarazo hasta la semana 14. Además, permite que menores 16 y 17 años accedan a esta práctica.
El Senado español aprobó el miércoles la reforma de la ley del aborto, que autoriza la interrupción libre del embarazo hasta la semana 14 y que ha chocado con una oposición frontal de la Iglesia Católica y los partidos conservadores.
El texto ,aprobado primero en el Congreso y ahora en el Senado, eliminó la calificación de aborto como delito y lo convirtió en un derecho. Además, superó el trámite de la cámara alta sin una sola modificación, con lo que no deberá ser ratificado de nuevo por el Congreso. La normativa impulsada por el gobierno socialista entrará en vigor dentro de cuatro meses.
La nueva ley autoriza el aborto libre hasta la semana 14 y la interrupción voluntaria hasta la semana 22 en caso de que el médico diagnostique un riesgo serio para la vida del bebé o la madre. Uno de los puntos más controvertidos es el que permite abortar a las menores de 16 y 17 años sin consentimiento paterno.
La senadora y número tres de los socialistas, Leire Pajín, aseguró que España salda una vieja deuda que la sociedad había contraído con las mujeres. “Las mujeres que no compartan la norma no harán uso de ella, pero las que quieran hacerlo no podemos ni debemos impedírselo”, dijo Pajín durante su intervención.
http://peru21.pe/noticia/419167/espana-aprobo-forma-definitiva-su-nueva-ley-aborto
viernes, 19 de febrero de 2010
FAVOR DE LA DESPENALIZACION DEL ABORTO
BOLETÍN
México, D.F., 19 de febrero de 2010
BOL_17/10
Se debe respetar la libertad de las personas a decidir sobre su cuerpo
Sí A LA DESPENALIZACIÓN
DEL ABORTO
Ante la reactivación del debate en torno a la despenalización del aborto y los intentos por dar marcha atrás a una legislación de avanzada en la materia, Convergencia ratifica su posición:
El embarazo y la reproducción son fenómenos íntimamente vinculados con la integridad corporal, la libertad de conciencia, la autonomía y la privacidad de las mujeres.
Las reformas aprobadas por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y ratificadas por la Suprema Corte de Justicia, mediante las cuales se permite la interrupción legal del embarazo (ILE) hasta la décimo segunda semana de gestación, significan una legislación de avanzada, que apoyó y apoya Convergencia. Los abortos clandestinos significan la cuarta causa de muerte entre las mujeres mexicanas; son, por tanto, un grave problema de salud pública.
Convergencia reconoce y defiende el derecho que tienen las mujeres a decidir sobre su cuerpo, sustentado en el Artículo 4 de nuestra Constitución Política, el cual establece que toda persona tiene derecho a la protección de la salud y proclama el derecho a “decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y espaciamiento de sus hijos”. En Convergencia no se descalifican a priori las consideraciones éticas y religiosas que cada persona o grupo tengan sobre el tema del aborto; sin embargo, sostenemos que se debe respetar la libertad de las personas para decidir sobre su cuerpo.
La interrupción voluntaria del embarazo en condiciones de seguridad y gratuidad constituye un acto de conciencia, un derecho básico de todos los individuos que la sociedad debe respetar. También son derechos humanos fundamentales los reproductivos, la educación sexual, la información y el acceso a todos los métodos anticonceptivos y una vida sexual libre de violencia, entre otros.
Los instrumentos internacionales de derechos humanos, ratificados por México, garantizan los derechos de las mujeres a la vida, a la integridad física, a la salud, a la no discriminación, a la privacidad, a la información, a la libertad religiosa y de conciencia, a igual protección por la ley y a tomar decisiones independientes.
Sólo la mujer puede saber cuándo es el momento de tener hijos, cuál es el momento en el que se afecta su calidad y proyecto de vida, cuáles son las condiciones económicas y de salud que favorezcan el embarazo; es decir; sólo ella tiene derecho a decidir cuándo es el momento para la maternidad. Es un derecho constitucional inalienable y fundamento de la dignidad humana
En este contexto, parte fundamental del debate sobre la despenalización del aborto también debe centrarse en la defensa del Estado laico y no en la consideración de un Estado en el que prevalezcan una religión y un concepto de moral “oficiales”, lo que haría irresoluble el problema. Los grupos opositores a la interrupción voluntaria exponen sus argumentos conforme a la fe, y no se apoyan en posturas científicas que señalan al aborto como un problema de salud pública nacional y mundial.
Desde diversos puntos contrarios al ejercicio de este derecho y de esta libertad, se alienta peligrosamente una confrontación que sólo genera fanatismo y polarización y desgasta a las instituciones del gobierno. Es urgente convocar a la conciliación, a la tolerancia y, sobre todo, a ser congruentes con la libertad de conciencia, la protección a la salud y la laicidad del Estado mexicano.
Finalmente, el debate va más allá del establecimiento de un conjunto de leyes y servicios médicos, hasta hoy insuficientes. Hay muchas y muy variadas cuestiones a discutir en torno a la despenalización del aborto. Señaladamente las condiciones de desprotección sexual, de ignorancia y de pobreza en que vive gran parte de la población. Supone también un rediseño de la vida social que atienda al aborto como un problema de salud pública nacional y, en ese sentido, buscar consensos para la articulación de alternativas en el marco de la equidad de género y la igualdad social.
UN NUEVO RUMBO PARA LA NACIÓN
EL COMITÉ EJECUTIVO NACIONAL
Luis Walton Aburto
Armando López Campa
Presidente
Secretario General
México, D.F., 19 de febrero de 2010
BOL_17/10
Se debe respetar la libertad de las personas a decidir sobre su cuerpo
Sí A LA DESPENALIZACIÓN
DEL ABORTO
Ante la reactivación del debate en torno a la despenalización del aborto y los intentos por dar marcha atrás a una legislación de avanzada en la materia, Convergencia ratifica su posición:
El embarazo y la reproducción son fenómenos íntimamente vinculados con la integridad corporal, la libertad de conciencia, la autonomía y la privacidad de las mujeres.
Las reformas aprobadas por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y ratificadas por la Suprema Corte de Justicia, mediante las cuales se permite la interrupción legal del embarazo (ILE) hasta la décimo segunda semana de gestación, significan una legislación de avanzada, que apoyó y apoya Convergencia. Los abortos clandestinos significan la cuarta causa de muerte entre las mujeres mexicanas; son, por tanto, un grave problema de salud pública.
Convergencia reconoce y defiende el derecho que tienen las mujeres a decidir sobre su cuerpo, sustentado en el Artículo 4 de nuestra Constitución Política, el cual establece que toda persona tiene derecho a la protección de la salud y proclama el derecho a “decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y espaciamiento de sus hijos”. En Convergencia no se descalifican a priori las consideraciones éticas y religiosas que cada persona o grupo tengan sobre el tema del aborto; sin embargo, sostenemos que se debe respetar la libertad de las personas para decidir sobre su cuerpo.
La interrupción voluntaria del embarazo en condiciones de seguridad y gratuidad constituye un acto de conciencia, un derecho básico de todos los individuos que la sociedad debe respetar. También son derechos humanos fundamentales los reproductivos, la educación sexual, la información y el acceso a todos los métodos anticonceptivos y una vida sexual libre de violencia, entre otros.
Los instrumentos internacionales de derechos humanos, ratificados por México, garantizan los derechos de las mujeres a la vida, a la integridad física, a la salud, a la no discriminación, a la privacidad, a la información, a la libertad religiosa y de conciencia, a igual protección por la ley y a tomar decisiones independientes.
Sólo la mujer puede saber cuándo es el momento de tener hijos, cuál es el momento en el que se afecta su calidad y proyecto de vida, cuáles son las condiciones económicas y de salud que favorezcan el embarazo; es decir; sólo ella tiene derecho a decidir cuándo es el momento para la maternidad. Es un derecho constitucional inalienable y fundamento de la dignidad humana
En este contexto, parte fundamental del debate sobre la despenalización del aborto también debe centrarse en la defensa del Estado laico y no en la consideración de un Estado en el que prevalezcan una religión y un concepto de moral “oficiales”, lo que haría irresoluble el problema. Los grupos opositores a la interrupción voluntaria exponen sus argumentos conforme a la fe, y no se apoyan en posturas científicas que señalan al aborto como un problema de salud pública nacional y mundial.
Desde diversos puntos contrarios al ejercicio de este derecho y de esta libertad, se alienta peligrosamente una confrontación que sólo genera fanatismo y polarización y desgasta a las instituciones del gobierno. Es urgente convocar a la conciliación, a la tolerancia y, sobre todo, a ser congruentes con la libertad de conciencia, la protección a la salud y la laicidad del Estado mexicano.
Finalmente, el debate va más allá del establecimiento de un conjunto de leyes y servicios médicos, hasta hoy insuficientes. Hay muchas y muy variadas cuestiones a discutir en torno a la despenalización del aborto. Señaladamente las condiciones de desprotección sexual, de ignorancia y de pobreza en que vive gran parte de la población. Supone también un rediseño de la vida social que atienda al aborto como un problema de salud pública nacional y, en ese sentido, buscar consensos para la articulación de alternativas en el marco de la equidad de género y la igualdad social.
UN NUEVO RUMBO PARA LA NACIÓN
EL COMITÉ EJECUTIVO NACIONAL
Luis Walton Aburto
Armando López Campa
Presidente
Secretario General
martes, 19 de enero de 2010
La ciencia mexicana ante el aborto: Javier Flores
La ciencia mexicana ante el aborto
Javier Flores
Apenas iniciado el nuevo año, la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) hizo público un pronunciamiento en el que se refiere explícitamente a la decisión de los congresos de 18 entidades federativas del país por la que se penaliza el aborto. No se trata de un asunto menor. La principal organización científica del país fija su postura, y llama a los organismos políticos y jurídicos con competencia en este caso, así como a la sociedad en su conjunto, a reflexionar sobre las consecuencias de estos hechos ... y a detenerlos a tiempo, antes de que lleven al país a etapas de confrontación que a todos dañarían”.
Esta postura es de la mayor importancia, pues en las decisiones adoptadas en los 18 estados, cuyos legisladores han estado guiados por la Iglesia católica, se ha argumentado que, desde un punto de vista científico, la persona es tal desde el momento de la concepción o la fecundación. Es decir, es esta Iglesia la que habla en nombre de la ciencia, pero no son los propios científicos los que piensan de esta manera. Se trata claramente de una usurpación.
El comunicado señala que, desde el punto de vista científico, la definición de la vida y de la persona que ha estado presente en las reformas de los estados, con el apoyo expreso de líderes religiosos, es “simplista, arbitraria y poco informada”. El documento señala: “El efecto inmediato de dichas reformas consiste en penalizar el aborto, convirtiendo, contra toda lógica, en delincuentes a las mujeres que toman tal decisión por razones respetables y, en último caso, en uso de su legítimo derecho a decidir sobre cuestiones que atañen a su propio cuerpo y a su dignidad personal”.
Es importante observar que quienes firman el comunicado de la AMC son y han sido representantes indiscutibles de la comunidad científica del país. Además de su actual presidenta, la doctora Rosaura Ruiz, suscriben estos planteamientos 16 ex presidentes de ese organismo: Francisco G. Bolívar Zapata, José Antonio de la Peña, René Drucker Colín, Jorge Flores Valdés, Mauricio Fortes Besprosvani, Carlos Gual Castro, Ismael Herrera Revilla, Juan Pedro Laclette San Román, Adolfo Martínez Palomo, Raúl Ondarza Vidaurreta, Octavio Paredes López, Antonio Peña Díaz, Daniel Reséndiz Núñez, Pablo Rudomín Zevnovaty, José Sarukhán Kermez y Guillermo Soberón Acevedo.
Todos ellos son grandes científicos mexicanos. Entre los firmantes se encuentran dos galardonados con el Premio Príncipe de Asturias: Bolívar Zapata y Rudomín; dos ex rectores de la UNAM: Sarukhán y Soberón, el último además, ex secretario de Salud; Martínez Palomo, quien preside nada menos que el Comité de Bioética de la UNESCO y actualmente encabeza el Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República; Laclette, actual coordinador del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, y Reséndiz, ex director del Consejo Nacional de Ciencia y tecnología. Cinco de los firmantes son miembros de El Colegio Nacional, y más de la mitad han recibido el Premio Nacional de Ciencias.
El pronunciamiento es apabullante. Yo no sé en qué agujero se van a meter los representantes de la Iglesia católica que en México hablan en nombre de la ciencia. Los herederos de quienes en la Edad Media y el Renacimiento llevaron a la hoguera a los protocientíficos y obligaron a Galileo a retractarse de sus descubrimientos. Los que se apoyan ahora en la autoridad de médicos conservadores y en algunas maestras de embriología, a quienes no les queda ya más remedio que dar la cara abiertamente y reconocer que obedecen los lineamientos, no de la ciencia, sino de una potencia extranjera: el Vaticano.
La manifestación de la AMC es muy oportuna, pues además se produce en el momento en que la Suprema Corte de Justicia de la Nación decide si ejerce su capacidad de atracción sobre los recursos de amparo que han sido interpuestos por mujeres en algunos estados de la República en los que esta aberración se ha producido, como en el caso de Jalisco. Habrá que ver cómo reacciona la Corte, pues después de su histórica decisión en la que declaró constitucionales las reformas en el Distrito Federal que despenalizan el aborto, ha sufrido cambios en su composición.
Como sea, el pronunciamiento de los representantes de la comunidad científica de México constituye una pieza de enorme valor que difícilmente puede ser ignorada, pues deja en claro, de una vez por todas, cuál es la postura de la ciencia mexicana en torno a este debate.
José-Luis Maldonado-Rivera, Ph. D.
Investigador, Grupo de Propiedades Ópticas de la Materia (GPOM)
División de Fotónica
Centro de Investigaciones en Óptica A.C. (CIO)
Loma del Bosque # 115, Col. Lomas del Campestre,
C.P. 37150, León Guanajuato, México
E. mail: jlmr@cio.mx
Fax: (52 477) 441 4209
Tels.: (52 477) 441 4200, exts. 265, 307 y 291
www.cio.mx
Javier Flores
Apenas iniciado el nuevo año, la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) hizo público un pronunciamiento en el que se refiere explícitamente a la decisión de los congresos de 18 entidades federativas del país por la que se penaliza el aborto. No se trata de un asunto menor. La principal organización científica del país fija su postura, y llama a los organismos políticos y jurídicos con competencia en este caso, así como a la sociedad en su conjunto, a reflexionar sobre las consecuencias de estos hechos ... y a detenerlos a tiempo, antes de que lleven al país a etapas de confrontación que a todos dañarían”.
Esta postura es de la mayor importancia, pues en las decisiones adoptadas en los 18 estados, cuyos legisladores han estado guiados por la Iglesia católica, se ha argumentado que, desde un punto de vista científico, la persona es tal desde el momento de la concepción o la fecundación. Es decir, es esta Iglesia la que habla en nombre de la ciencia, pero no son los propios científicos los que piensan de esta manera. Se trata claramente de una usurpación.
El comunicado señala que, desde el punto de vista científico, la definición de la vida y de la persona que ha estado presente en las reformas de los estados, con el apoyo expreso de líderes religiosos, es “simplista, arbitraria y poco informada”. El documento señala: “El efecto inmediato de dichas reformas consiste en penalizar el aborto, convirtiendo, contra toda lógica, en delincuentes a las mujeres que toman tal decisión por razones respetables y, en último caso, en uso de su legítimo derecho a decidir sobre cuestiones que atañen a su propio cuerpo y a su dignidad personal”.
Es importante observar que quienes firman el comunicado de la AMC son y han sido representantes indiscutibles de la comunidad científica del país. Además de su actual presidenta, la doctora Rosaura Ruiz, suscriben estos planteamientos 16 ex presidentes de ese organismo: Francisco G. Bolívar Zapata, José Antonio de la Peña, René Drucker Colín, Jorge Flores Valdés, Mauricio Fortes Besprosvani, Carlos Gual Castro, Ismael Herrera Revilla, Juan Pedro Laclette San Román, Adolfo Martínez Palomo, Raúl Ondarza Vidaurreta, Octavio Paredes López, Antonio Peña Díaz, Daniel Reséndiz Núñez, Pablo Rudomín Zevnovaty, José Sarukhán Kermez y Guillermo Soberón Acevedo.
Todos ellos son grandes científicos mexicanos. Entre los firmantes se encuentran dos galardonados con el Premio Príncipe de Asturias: Bolívar Zapata y Rudomín; dos ex rectores de la UNAM: Sarukhán y Soberón, el último además, ex secretario de Salud; Martínez Palomo, quien preside nada menos que el Comité de Bioética de la UNESCO y actualmente encabeza el Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República; Laclette, actual coordinador del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, y Reséndiz, ex director del Consejo Nacional de Ciencia y tecnología. Cinco de los firmantes son miembros de El Colegio Nacional, y más de la mitad han recibido el Premio Nacional de Ciencias.
El pronunciamiento es apabullante. Yo no sé en qué agujero se van a meter los representantes de la Iglesia católica que en México hablan en nombre de la ciencia. Los herederos de quienes en la Edad Media y el Renacimiento llevaron a la hoguera a los protocientíficos y obligaron a Galileo a retractarse de sus descubrimientos. Los que se apoyan ahora en la autoridad de médicos conservadores y en algunas maestras de embriología, a quienes no les queda ya más remedio que dar la cara abiertamente y reconocer que obedecen los lineamientos, no de la ciencia, sino de una potencia extranjera: el Vaticano.
La manifestación de la AMC es muy oportuna, pues además se produce en el momento en que la Suprema Corte de Justicia de la Nación decide si ejerce su capacidad de atracción sobre los recursos de amparo que han sido interpuestos por mujeres en algunos estados de la República en los que esta aberración se ha producido, como en el caso de Jalisco. Habrá que ver cómo reacciona la Corte, pues después de su histórica decisión en la que declaró constitucionales las reformas en el Distrito Federal que despenalizan el aborto, ha sufrido cambios en su composición.
Como sea, el pronunciamiento de los representantes de la comunidad científica de México constituye una pieza de enorme valor que difícilmente puede ser ignorada, pues deja en claro, de una vez por todas, cuál es la postura de la ciencia mexicana en torno a este debate.
José-Luis Maldonado-Rivera, Ph. D.
Investigador, Grupo de Propiedades Ópticas de la Materia (GPOM)
División de Fotónica
Centro de Investigaciones en Óptica A.C. (CIO)
Loma del Bosque # 115, Col. Lomas del Campestre,
C.P. 37150, León Guanajuato, México
E. mail: jlmr@cio.mx
Fax: (52 477) 441 4209
Tels.: (52 477) 441 4200, exts. 265, 307 y 291
www.cio.mx
miércoles, 6 de enero de 2010
DECLARACIÓN DE LA ACADEMIA MEXICANA DE CIENCIAS EN RELACIÓN A LAS RECIENTES LEYES ANTIABORTO
DECLARACIÓN DE LA ACADEMIA MEXICANA DE CIENCIAS EN RELACIÓN A LAS RECIENTES LEYES ANTIABORTO
La Academia Mexicana de Ciencias (AMC), con motivo del cincuentenario de su fundación, ha hecho una reflexión crítica y autocrítica sobre la labor que el país y ella misma han realizado durante el pasado medio siglo en pro de la ciencia en México. Nuestro objetivo ha sido crear y fortalecer la investigación y la educación científicas en todos los campos del conocimiento y propugnar porque el acervo de saberes que la ciencia universal ha generado se aplique a comprender nuestra realidad y a resolver los problemas que nuestro presente y la atención de nuestro futuro plantean. Nuestra Academia y la comunidad científica nacional realizan constantemente esfuerzos comprometidos y expresiones de alerta para señalar los aspectos causantes de que el país siga rezagándose día a día con respecto al resto del mundo, como muestran objetivamente numerosos indicadores internacionales de desarrollo económico, social, político y humano. En este contexto, nos preocupa el inaceptable fenómeno regresivo que en los últimos meses ha estado socavando la racionalidad política en el país y amenazando con retroceder a etapas dolorosamente superadas hace siglo y medio. Nos referimos a las reformas de las Constituciones Políticas locales en 18 Estados de la Federación, realizadas en fechas recientes con el apoyo expreso de líderes religiosos y con la participación instrumental de varios partidos políticos. El efecto inmediato de dichas reformas consiste en penalizar el aborto, convirtiendo, contra toda lógica, en delincuentes a las mujeres que toman tal decisión por razones respetables y, en último caso, en uso de su legítimo derecho a decidir sobre cuestiones que atañen a su propio cuerpo y a su dignidad personal. A ninguna persona de nuestro tiempo escapa lo que tales reformas significan, a saber:
1. En lo jurídico, una violación de los principios del Estado laico y una amenaza contra la racionalidad del sistema jurídico nacional.
2. En lo científico, una incompatibilidad flagrante entre el concepto moderno, multifacético y complejo, de lo que es un ser humano y la simplista, arbitraria y
poco informada definición de la vida en que se basan las reformas indicadas.
3. En lo práctico, una maniobra insidiosa con potencial para penalizar de modo tajante y obtuso a las mujeres de México y a los médicos involucrados y, como
propósito subyacente, establecer un método de legislar que no considere los avances de la ciencia.
Quienes suscribimos esta declaración consideramos, como mexicanos y profesionales de la ciencia, que es nuestra obligación expresar esta opinión sobre el riesgoso proceso a que nos referimos. Por tanto, hacemos un llamado a los órganos políticos y jurídicos competentes, y a toda la ciudadanía, a reflexionar sobre las consecuencias de los hechos señalados y a detenerlos a tiempo, antes de que los mismos lleven al país a etapas de confrontación que a todos dañarían.
La presidenta Rosaura Ruiz Gutiérrez y los ex presidentes Francisco G. Bolívar Zapata, José Antonio de la Peña, René Drucker Colín, Jorge Flores Valdés, Mauricio Fortes Besprosvani, Carlos Gual Castro, Ismael Herrera Revilla, Juan Pedro Laclette San Román, Adolfo Martínez Palomo, Raúl Ondarza Vidaurreta, Octavio Paredes López, Antonio Peña Díaz, Daniel Reséndiz Núñez, Pablo Rudomín Zevnovaty, José Sarukhán Kermez y Guillermo Soberón Acevedo.
México, D. F., a 5 de enero de 2010.
http://www.amc.unam.mx/
La Academia Mexicana de Ciencias (AMC), con motivo del cincuentenario de su fundación, ha hecho una reflexión crítica y autocrítica sobre la labor que el país y ella misma han realizado durante el pasado medio siglo en pro de la ciencia en México. Nuestro objetivo ha sido crear y fortalecer la investigación y la educación científicas en todos los campos del conocimiento y propugnar porque el acervo de saberes que la ciencia universal ha generado se aplique a comprender nuestra realidad y a resolver los problemas que nuestro presente y la atención de nuestro futuro plantean. Nuestra Academia y la comunidad científica nacional realizan constantemente esfuerzos comprometidos y expresiones de alerta para señalar los aspectos causantes de que el país siga rezagándose día a día con respecto al resto del mundo, como muestran objetivamente numerosos indicadores internacionales de desarrollo económico, social, político y humano. En este contexto, nos preocupa el inaceptable fenómeno regresivo que en los últimos meses ha estado socavando la racionalidad política en el país y amenazando con retroceder a etapas dolorosamente superadas hace siglo y medio. Nos referimos a las reformas de las Constituciones Políticas locales en 18 Estados de la Federación, realizadas en fechas recientes con el apoyo expreso de líderes religiosos y con la participación instrumental de varios partidos políticos. El efecto inmediato de dichas reformas consiste en penalizar el aborto, convirtiendo, contra toda lógica, en delincuentes a las mujeres que toman tal decisión por razones respetables y, en último caso, en uso de su legítimo derecho a decidir sobre cuestiones que atañen a su propio cuerpo y a su dignidad personal. A ninguna persona de nuestro tiempo escapa lo que tales reformas significan, a saber:
1. En lo jurídico, una violación de los principios del Estado laico y una amenaza contra la racionalidad del sistema jurídico nacional.
2. En lo científico, una incompatibilidad flagrante entre el concepto moderno, multifacético y complejo, de lo que es un ser humano y la simplista, arbitraria y
poco informada definición de la vida en que se basan las reformas indicadas.
3. En lo práctico, una maniobra insidiosa con potencial para penalizar de modo tajante y obtuso a las mujeres de México y a los médicos involucrados y, como
propósito subyacente, establecer un método de legislar que no considere los avances de la ciencia.
Quienes suscribimos esta declaración consideramos, como mexicanos y profesionales de la ciencia, que es nuestra obligación expresar esta opinión sobre el riesgoso proceso a que nos referimos. Por tanto, hacemos un llamado a los órganos políticos y jurídicos competentes, y a toda la ciudadanía, a reflexionar sobre las consecuencias de los hechos señalados y a detenerlos a tiempo, antes de que los mismos lleven al país a etapas de confrontación que a todos dañarían.
La presidenta Rosaura Ruiz Gutiérrez y los ex presidentes Francisco G. Bolívar Zapata, José Antonio de la Peña, René Drucker Colín, Jorge Flores Valdés, Mauricio Fortes Besprosvani, Carlos Gual Castro, Ismael Herrera Revilla, Juan Pedro Laclette San Román, Adolfo Martínez Palomo, Raúl Ondarza Vidaurreta, Octavio Paredes López, Antonio Peña Díaz, Daniel Reséndiz Núñez, Pablo Rudomín Zevnovaty, José Sarukhán Kermez y Guillermo Soberón Acevedo.
México, D. F., a 5 de enero de 2010.
http://www.amc.unam.mx/
Etiquetas:
aborto,
DSR,
leyes antiaborto,
leyes de aborto,
Salud y Aborto
sábado, 12 de diciembre de 2009
PACTO POR LA VIDA, LA LIBERTAD
PACTO POR LA VIDA, LA LIBERTAD
Y LOS DERECHOS DE LAS MUJERES
En la Ciudad de México, los días 5 y 6 de diciembre de 2009, se realizó el Foro Nacional por el Derecho a Decidir de las Mujeres en la sede del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana. Estuvieron presentes alrededor de 170 mujeres de 35 organizaciones de 19 estados de la República y 55 organizaciones del Distrito Federal, además de otras que participaron a título personal. Suscribimos el siguiente PACTO POR LA VIDA, LA LIBERTAD Y LOS DERECHOS DE LAS MUJERES.
CONSIDERANDO
• Que de octubre de 2008 a la fecha, en 17 Entidades de la República Mexicana se han aprobado reformas a las Constituciones locales otorgando carácter de “persona” al producto desde el momento de la concepción. Estas reformas significan un gran retroceso para la vigencia de los derechos humanos de las mujeres, específicamente para el ejercicio de una maternidad libre y voluntaria. Estos cambios criminalizan a las mujeres por decidir sobre su cuerpo; como consecuencia, en distintas Entidades del país, mujeres han sido encarceladas mientras muchas otras han tenido que ampararse;
• Que este indignante y lamentable accionar del PAN y del PRI, funcionari@s públic@s y legislador@s locales (incluso algun@s de izquierda), en aras de sus propios intereses, busca legitimarlos haciendo concesiones a autoridades religiosas, anteponiendo, incluso, sus creencias personales al interés público;
• Que los artículos 1° y 4° de la Constitución Política Mexicana garantizan el derecho a decidir sobre el número y espaciamiento de los hijos, y los Tratados y Convenios Internacionales que ha suscrito México garantizan los derechos reproductivos así como el derecho a la salud, lo que obliga al Estado a otorgarle la debida atención a la decisión de interrupción del embarazo;
• Que las recientes reformas a las constituciones locales y a algunos Códigos Penales propician el incremento de la clandestinidad del aborto, lo cual resultará inevitablemente en el aumento del número de mujeres que mueran por abortos mal practicados o sufran daños irreversibles a su salud.
• Que esta ofensiva conservadora en contra de nuestros derechos reproductivos es un atentado contra el carácter laico del Estado, condición necesaria para garantizar la libertad de conciencia. Todos los ciudadanos somos responsables de nuestras acciones y decisiones, incluyendo el derecho a creer o no en expresión religiosa alguna, con base en nuestras valores personales.
Suscribimos el siguiente:
PACTO POR LA VIDA, LA LIBERTAD
Y LOS DERECHOS DE LAS MUJERES
1. Por la defensa del derecho a decidir y por la libertad de las mujeres criminalizadas por ejercer su derecho a abortar.
2. En defensa del Estado laico y contra la injerencia de cualquier iglesia al tratar de imponer sus valores al conjunto de la ciudadanía.
3. Por denunciar públicamente a las/los políticas/os que votaron a favor de las mencionadas reformas.
4. Por el derecho a la salud y la despenalización del aborto en todo el país.
Trabajaremos por defender o liberar de las cárceles de México, a las mujeres que actualmente se encuentran presas o en proceso judicial, por el delito de aborto u otros delitos que mañosamente configuran los Ministerios Públicos y jueces, a las mujeres que interrumpen legalmente su embarazo, ejerciendo sus derechos humanos a decidir sobre su reproducción
Convocamos a luchar juntas por la defensa y la libertad para decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas, rechazando la pretensión del Estado de convertir en delito un derecho fundamental de las mujeres.
Firmas:
Y LOS DERECHOS DE LAS MUJERES
En la Ciudad de México, los días 5 y 6 de diciembre de 2009, se realizó el Foro Nacional por el Derecho a Decidir de las Mujeres en la sede del Sindicato de Telefonistas de la República Mexicana. Estuvieron presentes alrededor de 170 mujeres de 35 organizaciones de 19 estados de la República y 55 organizaciones del Distrito Federal, además de otras que participaron a título personal. Suscribimos el siguiente PACTO POR LA VIDA, LA LIBERTAD Y LOS DERECHOS DE LAS MUJERES.
CONSIDERANDO
• Que de octubre de 2008 a la fecha, en 17 Entidades de la República Mexicana se han aprobado reformas a las Constituciones locales otorgando carácter de “persona” al producto desde el momento de la concepción. Estas reformas significan un gran retroceso para la vigencia de los derechos humanos de las mujeres, específicamente para el ejercicio de una maternidad libre y voluntaria. Estos cambios criminalizan a las mujeres por decidir sobre su cuerpo; como consecuencia, en distintas Entidades del país, mujeres han sido encarceladas mientras muchas otras han tenido que ampararse;
• Que este indignante y lamentable accionar del PAN y del PRI, funcionari@s públic@s y legislador@s locales (incluso algun@s de izquierda), en aras de sus propios intereses, busca legitimarlos haciendo concesiones a autoridades religiosas, anteponiendo, incluso, sus creencias personales al interés público;
• Que los artículos 1° y 4° de la Constitución Política Mexicana garantizan el derecho a decidir sobre el número y espaciamiento de los hijos, y los Tratados y Convenios Internacionales que ha suscrito México garantizan los derechos reproductivos así como el derecho a la salud, lo que obliga al Estado a otorgarle la debida atención a la decisión de interrupción del embarazo;
• Que las recientes reformas a las constituciones locales y a algunos Códigos Penales propician el incremento de la clandestinidad del aborto, lo cual resultará inevitablemente en el aumento del número de mujeres que mueran por abortos mal practicados o sufran daños irreversibles a su salud.
• Que esta ofensiva conservadora en contra de nuestros derechos reproductivos es un atentado contra el carácter laico del Estado, condición necesaria para garantizar la libertad de conciencia. Todos los ciudadanos somos responsables de nuestras acciones y decisiones, incluyendo el derecho a creer o no en expresión religiosa alguna, con base en nuestras valores personales.
Suscribimos el siguiente:
PACTO POR LA VIDA, LA LIBERTAD
Y LOS DERECHOS DE LAS MUJERES
1. Por la defensa del derecho a decidir y por la libertad de las mujeres criminalizadas por ejercer su derecho a abortar.
2. En defensa del Estado laico y contra la injerencia de cualquier iglesia al tratar de imponer sus valores al conjunto de la ciudadanía.
3. Por denunciar públicamente a las/los políticas/os que votaron a favor de las mencionadas reformas.
4. Por el derecho a la salud y la despenalización del aborto en todo el país.
Trabajaremos por defender o liberar de las cárceles de México, a las mujeres que actualmente se encuentran presas o en proceso judicial, por el delito de aborto u otros delitos que mañosamente configuran los Ministerios Públicos y jueces, a las mujeres que interrumpen legalmente su embarazo, ejerciendo sus derechos humanos a decidir sobre su reproducción
Convocamos a luchar juntas por la defensa y la libertad para decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas, rechazando la pretensión del Estado de convertir en delito un derecho fundamental de las mujeres.
Firmas:
domingo, 22 de noviembre de 2009
¡Qué astuto, don Fidel! por Sabina Berman
¡Qué astuto, don Fidel!*Colaborador Invitado **22 Nov. 09* Sabina Berman Me quito el sombrero (que no tengo) ante su razonamiento (que no es tal),señor gobernador de Veracruz. Primero manda a los priistas del Congreso desu estado a votar por "el derecho de la vida desde la concepción" y díasdespués publica un artículo en el que expresa: "Yo estoy a favor de ladespenalización del aborto". Es verdaderamente difícil entender su enredo conceptual, pero lo intento. Es que desde ahora en Veracruz se prohíbe la interrupción del embarazo,merced a una ley que es calca de las otras votadas ya en otros 16 estados,pero en Veracruz no se impondrá pena alguna a las mujeres que infrinjan laley, es decir por primera vez, porque las reincidentes sí serán penalizadas. Es decir, se prohíbe algo pero no se castiga, es decir: a quien lo hace laprimera vez. "Esto es un avance", se atreve usted a escribir. Y de verdad una se abismaen las honduras del lenguaje para tratar de adivinar a qué se refiere. Ah, ya: se refiere a que no se encarcelará a una mujer violada por intentarabortar. No se le darán ni se le permitirán emplear servicios médicos parahacerlo con seguridad y limpieza, pero, por lo menos, no se le pondrá detrásde rejas de un calabozo. Gracias, señor gobernador, a nombre de las mujeres mexicanas. "Esto es un avance", se atreve usted a escribir. Claro, es un paso adelantedel medioevo. No, señor gobernador, no nos engaña. Estamos hechas de la misma educaciónque usted. Sabemos leer y escribir y conocemos la historia de México, igualque usted. Y conocemos también la historia de los derechos de las mujeres,probablemente mejor que usted. En el asunto de la libertad de las mujeres para decidir sobre su propiocuerpo hay dos ideologías y basta. La milenaria ideología patriarcal y lajoven ideología democrática. Según la milenaria ideología patriarcal, las mujeres somos propiedad dealguien. De nuestros padres, de nuestros cónyuges, de nuestros sacerdotes,de nuestros hijos. Y lo que ocurra dentro de nuestro cuerpo es igualmentepropiedad ajena. Si una mujer se embaraza por una violación debe soportar su embarazo y dar aluz, como si su cuerpo no fuera suyo, porque su hijo tiene propiedad sobreella. Si la vida de una mujer corre peligro por un embarazo malo, debe dar aluz, aún si muere, por las mismas razones. Si una mujer se embaraza poraccidente, debe dar a luz, como si propia naturaleza fuese una fatalidad. Pero según la joven ideología democrática, apenas surgida en 1789, y apenasaplicada a las mujeres hasta el siglo XX, las mujeres somos, como losvarones, dueñas de nosotras mismas. Mientras no dañemos a otr@, somos libresde acción. Por eso el dilema del aborto ocurre hasta que otro ser humano vive ennosotras. Otro ser humano: algo vivo que ya tiene conciencia de sí. Lo queno ocurre con el feto sino pasados los tres meses desde su gestación. No, señor gobernador, su ley no es de ninguna forma un avance, y usted, quees un hombre culto, lo sabe. Es un pacto. Un pacto perverso. Un pacto entreestas dos ideologías excluyentes. Un pacto político, en la peor acepción de la palabra "político": un tráficode intereses. Usted ha comerciado con las mujeres veracruzanas como si fueran su propiedady como si usted fuera un padre benigno. "Les prohíbo disponer de susembarazos pero, hijas mías, les perdono el castigo, si no reinciden". Usted ha vendido a las mujeres veracruzanas a los padres de la IglesiaCatólica, regidos tristemente todavía por una ideología autoritaria ymisógina, como si ellos fuesen priistas. "Miren, padres compadres, loprohíbo, pero no lo castigo: un pasito pa' acá y otro pa' allá, y ustedescontentos". ¡Qué astuto, don Fidel! Entre la Iglesia y la democracia, el PRI, como unDios. Entre las mujeres y los que desean volverlas a la esclavitud, FidelHerrera. Ya está hecho el comercio, la venta, el pacto político perverso. Cobre lopactado y déjenos a nosotras llamar al pan pan y al vino vino, por lopronto. Por lo pronto, porque está visto que de nueva vuelta las mujeres en Méxicodebemos organizarnos para echar hacia atrás el pasado. Está visto que por lopronto no podemos dedicarnos a los temas que trascienden el género y abarcana la República entera, porque usted, señor gobernador, usted y otrosgobernadores de otros 16 estados, nos han echado el pasado encima. P.D. Busque en internet el desplegado contra las reformas que penalizan elaborto. A partir de hoy aparecerá en espera de las firmas de adherentes,mujeres y hombres. La autora es dramaturga y escritora.
lunes, 16 de noviembre de 2009
El "auge" del antiabortismo como estrategia para derrocar al estado laico
Alejandro Madrazo Lajous
El auge del antiabortismo
16 de noviembre de 2009
Comenta la nota Comentarios(1) Lecturas(475)
2009-11-16
La semana pasada, del 5 al 8 de noviembre, se celebró en Arequipa, Perú el Primer Congreso Latinoamericano sobre Derechos Reproductivos. El evento fue auspiciado por los colegios de abogados de Perú y organizaciones no gubernamentales dedicadas a los derechos reproductivos. En pleno paisaje andino se dieron cita abogad@s, activistas y académic@s de todo el continente, preocupados a proteger la salud de las mujeres y hacer efectivos los derechos reproductivos de tod@s.
El debate sobre derechos reproductivos en Perú ha subido de tono en últimas fechas a raíz la aprobación en comisiones de su órgano legislativo de una reforma moderada: posibilitar que las mujeres puedan interrumpir su embarazo sin ir a prisión cuando éste sea producto de una violación o ponga en riesgo su salud. Lo moderado de la propuesta contrasta con el tono radical de los grupos religiosos que se manifestaban con lujo de agresión fuera de las instalaciones del Colegio de Abogados de Arequipa: pancartas con fotografías sanguinarias de fetos en las últimas etapas de gestación tasajeados; comparaciones con el holocausto; acusaciones a los participantes en el evento como genocidas; interrupción de los eventos con altavoces a todo volumen calificando a los ponentes de asesinos. Los manifestantes no rebasaban las mil quinientas personas, pero al día siguiente los medios reportaban hasta diez mil almas consternadas por lo que calificaron de holocausto moderno.
La escena es cada vez más frecuente en nuestro hemisferio: manifestaciones intimidantes con información engañosa: pancartas con fotos que invariablemente muestran fetos en el último trimestre gestación, mientras que la mayoría de las propuestas de ampliación de los casos en que se permite el aborto se limitan a las primeras semanas de gestación; citas a “estudios científicos” que han “demostrado” que “La Vida” comienza en la fecundación; equiparación de la anticoncepción con el aborto; y un largo etcétera.
El evento puso en evidencia lo que en México se nos escapa con facilidad debido a nuestra falta de interés por lo que sucede en el resto del continente: el auge de los movimientos religiosos militantes no es un fenómeno aislado que en México haya aparecido como reacción a la despenalización de la interrupción del embarazo. Se trata de un movimiento muy versátil, de inspiración religiosa radical, que se articula mediante confederaciones de redes y grupos laicos vinculados a las facciones más militantes de las iglesias, que desde los años noventa se ha extendido por todo el continente, empezando por los Estados Unidos (de donde proviene mucho del financiamiento) y llegando hasta la Patagonia. El antropólogo peruano Jaris Mujica lo estudia y describe con agudeza en su libro “Economía Política del Cuerpo. La reestructuración de los grupos conservadores y el biopoder”.
En los últimos años se documentan casos cada vez más trágicos y absurdos: en Baja California el gobierno obliga a una niña a llevar a término un embarazo producto de una violación; en Perú una adolescente de 17 años es obligada a llevar a término un embarazo de un feto anacefálico destinado a morir y, luego, es obligada a amamantarlo durante cuatro días hasta que, como era inevitable, el neonato muere; en Guanajuato una mujer purga una sentencia de 40 años de prisión por homicidio calificado en grado de parentesco (una comparación ilustra la brutalidad de la sentencia: la sistema penal internacional contempla sólo 25 años de prisión para quienes son sentenciados por genocidio).
Pero el éxito del movimiento religioso militante rebasa los trágicos casos de enorme poder simbólico en que el “respeto” a la vida justifica la tortura de niñas obligadas a ser madres: se inserta en las políticas públicas que adoptan nuestros gobiernos. En Costa Rica, en 2002 el tribunal constitucional determina que la fertilización in vitro viola el derecho a la vida de los óvulos fecundados que no llegaran a implantarse en el endometrio; en Jalisco el Gober Piadoso nos informa que en su feudo las mujeres violadas serán privadas de su derecho a usar anticoncepción de emergencia para evitar que el delito del que fueron víctimas las haga madres de los hijos de su victimario; en Baja California Sur, en estas fechas, un gobernador emanado del PRD pero amigo personal del obispo, amedrenta a sus propios compañeros de partido para que congelen una iniciativa de ley para despenalizar la interrupción del embarazo presentada en seguimiento de un acuerdo del PRD nacional, ante la pasividad cómplice de la dirigencia nacional de ese partido.
Los credos dogmáticos no respetan derechos ni cuerpos. Lo que está en juego es mucho más que la equidad de género y los derechos reproductivos. Está en juego la laicidad del Estado. En una famosa frase que hoy habría que censurar por groseramente machista, la madre del último rey de Granada, le dijo a su vástago cuando éste lloraba la caída de su reino: “no llores como mujer lo que no supiste defender como hombre.” Superemos el inevitable machismo de una mujer que vivió en el siglo XV, pero rescatemos su advertencia: como mujeres y hombres, defendamos hoy el Estado laico, el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, el derecho a disentir con los credos religiosos; defendamos la autonomía de las mujeres que ese fundamentalismo pretende someter. Defendamos nuestras libertades como hombres y mujeres comprometid@s. De lo contrario, como mujeres y hombres arrepentidos, lloraremos mañana lo que no supimos defender hoy.
Abogado
El auge del antiabortismo
16 de noviembre de 2009
Comenta la nota Comentarios(1) Lecturas(475)
2009-11-16
La semana pasada, del 5 al 8 de noviembre, se celebró en Arequipa, Perú el Primer Congreso Latinoamericano sobre Derechos Reproductivos. El evento fue auspiciado por los colegios de abogados de Perú y organizaciones no gubernamentales dedicadas a los derechos reproductivos. En pleno paisaje andino se dieron cita abogad@s, activistas y académic@s de todo el continente, preocupados a proteger la salud de las mujeres y hacer efectivos los derechos reproductivos de tod@s.
El debate sobre derechos reproductivos en Perú ha subido de tono en últimas fechas a raíz la aprobación en comisiones de su órgano legislativo de una reforma moderada: posibilitar que las mujeres puedan interrumpir su embarazo sin ir a prisión cuando éste sea producto de una violación o ponga en riesgo su salud. Lo moderado de la propuesta contrasta con el tono radical de los grupos religiosos que se manifestaban con lujo de agresión fuera de las instalaciones del Colegio de Abogados de Arequipa: pancartas con fotografías sanguinarias de fetos en las últimas etapas de gestación tasajeados; comparaciones con el holocausto; acusaciones a los participantes en el evento como genocidas; interrupción de los eventos con altavoces a todo volumen calificando a los ponentes de asesinos. Los manifestantes no rebasaban las mil quinientas personas, pero al día siguiente los medios reportaban hasta diez mil almas consternadas por lo que calificaron de holocausto moderno.
La escena es cada vez más frecuente en nuestro hemisferio: manifestaciones intimidantes con información engañosa: pancartas con fotos que invariablemente muestran fetos en el último trimestre gestación, mientras que la mayoría de las propuestas de ampliación de los casos en que se permite el aborto se limitan a las primeras semanas de gestación; citas a “estudios científicos” que han “demostrado” que “La Vida” comienza en la fecundación; equiparación de la anticoncepción con el aborto; y un largo etcétera.
El evento puso en evidencia lo que en México se nos escapa con facilidad debido a nuestra falta de interés por lo que sucede en el resto del continente: el auge de los movimientos religiosos militantes no es un fenómeno aislado que en México haya aparecido como reacción a la despenalización de la interrupción del embarazo. Se trata de un movimiento muy versátil, de inspiración religiosa radical, que se articula mediante confederaciones de redes y grupos laicos vinculados a las facciones más militantes de las iglesias, que desde los años noventa se ha extendido por todo el continente, empezando por los Estados Unidos (de donde proviene mucho del financiamiento) y llegando hasta la Patagonia. El antropólogo peruano Jaris Mujica lo estudia y describe con agudeza en su libro “Economía Política del Cuerpo. La reestructuración de los grupos conservadores y el biopoder”.
En los últimos años se documentan casos cada vez más trágicos y absurdos: en Baja California el gobierno obliga a una niña a llevar a término un embarazo producto de una violación; en Perú una adolescente de 17 años es obligada a llevar a término un embarazo de un feto anacefálico destinado a morir y, luego, es obligada a amamantarlo durante cuatro días hasta que, como era inevitable, el neonato muere; en Guanajuato una mujer purga una sentencia de 40 años de prisión por homicidio calificado en grado de parentesco (una comparación ilustra la brutalidad de la sentencia: la sistema penal internacional contempla sólo 25 años de prisión para quienes son sentenciados por genocidio).
Pero el éxito del movimiento religioso militante rebasa los trágicos casos de enorme poder simbólico en que el “respeto” a la vida justifica la tortura de niñas obligadas a ser madres: se inserta en las políticas públicas que adoptan nuestros gobiernos. En Costa Rica, en 2002 el tribunal constitucional determina que la fertilización in vitro viola el derecho a la vida de los óvulos fecundados que no llegaran a implantarse en el endometrio; en Jalisco el Gober Piadoso nos informa que en su feudo las mujeres violadas serán privadas de su derecho a usar anticoncepción de emergencia para evitar que el delito del que fueron víctimas las haga madres de los hijos de su victimario; en Baja California Sur, en estas fechas, un gobernador emanado del PRD pero amigo personal del obispo, amedrenta a sus propios compañeros de partido para que congelen una iniciativa de ley para despenalizar la interrupción del embarazo presentada en seguimiento de un acuerdo del PRD nacional, ante la pasividad cómplice de la dirigencia nacional de ese partido.
Los credos dogmáticos no respetan derechos ni cuerpos. Lo que está en juego es mucho más que la equidad de género y los derechos reproductivos. Está en juego la laicidad del Estado. En una famosa frase que hoy habría que censurar por groseramente machista, la madre del último rey de Granada, le dijo a su vástago cuando éste lloraba la caída de su reino: “no llores como mujer lo que no supiste defender como hombre.” Superemos el inevitable machismo de una mujer que vivió en el siglo XV, pero rescatemos su advertencia: como mujeres y hombres, defendamos hoy el Estado laico, el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, el derecho a disentir con los credos religiosos; defendamos la autonomía de las mujeres que ese fundamentalismo pretende someter. Defendamos nuestras libertades como hombres y mujeres comprometid@s. De lo contrario, como mujeres y hombres arrepentidos, lloraremos mañana lo que no supimos defender hoy.
Abogado
lunes, 9 de noviembre de 2009
Cómo prevenir un aborto
Prevenir un embarazo no deseado y por consiguiente, evitar un aborto voluntario y necesario, es relativamente sencillo de hacer.
Toda mujer que tiene relaciones sexuales, aunque sea sólo esa vez, y que no desee engendrar, deberá utilizar algún método anticonceptivo como pastillas, inyectable, dispositivo intrauterino, anillo cervical o parches. Los hombres invariablemente deben usar condón. Si se rehúsan, es mejor encontrar otra pareja más conciente, más responsable y más respetuosa.El uso sistematico del condón masculino demuestra el valor que para él tenemos como mujeres y como su compañera,o pareja, independientemente del estado civil.
Así que aprender a preotejernos de un embarazo, es nuestra responsabilidad. Los sistemas como el calendario, moco cervical y temperatura basal son los más fallidos en todo el mundo. Recuerde, prevenga un embarazo, use anticonceptivo y condón. Ve que fácil?. Solamente hágalo y podrá disfrutar de su relación amorosa.
Toda mujer que tiene relaciones sexuales, aunque sea sólo esa vez, y que no desee engendrar, deberá utilizar algún método anticonceptivo como pastillas, inyectable, dispositivo intrauterino, anillo cervical o parches. Los hombres invariablemente deben usar condón. Si se rehúsan, es mejor encontrar otra pareja más conciente, más responsable y más respetuosa.El uso sistematico del condón masculino demuestra el valor que para él tenemos como mujeres y como su compañera,o pareja, independientemente del estado civil.
Así que aprender a preotejernos de un embarazo, es nuestra responsabilidad. Los sistemas como el calendario, moco cervical y temperatura basal son los más fallidos en todo el mundo. Recuerde, prevenga un embarazo, use anticonceptivo y condón. Ve que fácil?. Solamente hágalo y podrá disfrutar de su relación amorosa.
Etiquetas:
aborto,
anticonceptivo,
condón,
condon femenino,
prevenir embarazo
miércoles, 4 de noviembre de 2009
La moralidad del aborto
La moralidad del aborto
Arnoldo Kraus
art. publicado hoy
Uno puede creer en Dios. Otro uno puede dolerse al pensar en los niños y niñas en situación de la calle. Uno puede aceptar los dictados de la Iglesia. Otro uno puede no tolerar la pedofilia de los sacerdotes. Uno puede comulgar con el arzobispo de Recife, José Cardoso Sobrinho, quien excomulgó a la madre, a los médicos, al chofer de la ambulancia y a todos los vinculados con la interrupción del embarazo de una niña de nueve años que fue violada por su padrastro. Otro uno puede pensar que si su hija fuese la violada, buscaría excomulgar al arzobispo y golpear o triturar al violador. Lo fundamental, cuando se habla de ética, es que uno siempre podría ser otro uno.
La moralidad del aborto es parte de la moralidad de la vida. La moralidad del aborto es un libro de Gustavo Ortiz Millán (Siglo XXI Editores, 2009) cuya trama invita al lector a jugar entre la una –la mujer embarazada que considera la posibilidad de abortar– y los actores que juzgan el contenido moral o inmoral del aborto. El texto es una reflexión pausada, fría y bien argumentada acerca de las incontables preguntas relacionadas con la moralidad del aborto. Aunque Ortiz Millán toma partido, es encomiable el tono no maniqueo de los ensayos. Bienvenido sería un libro contestatario, no maniqueo, de quienes condenan el aborto.
Incontables pensadores han afirmado que la bioética es la filosofía del siglo XXI. Esta disciplina es fascinante porque no admite respuestas unívocas y porque agrupa, dentro de su discurso, diversas disciplinas. Esa suma deviene la imparable necesidad de leer y discutir documentos no dogmáticos, donde las diferencias puedan acortarse por medio de la palabra. Esa sabiduría podría permitir extender el core de la ética y dignificar la vida de los seres humanos. El libro de Ortiz Millán, aunque se inclina a favor de la mujer y no del embrión, cumple con ese propósito: ofrece los elementos suficientes para entender por qué el aborto, cuando reúne ciertas características, es una acción moral que brega por la vida y por la dignidad.
Una gran virtud de la obra es su claridad. No se requiere ser filósofo ni experto en temas de bioética para leerlo. Las ideas fluyen y los ejemplos contribuyen a comprender mejor algunos temas ríspidos. Dedica y regresa muchas veces a los significados del término moral; aunque no lo explica, lo deslinda del término ética –como se sabe, la moral no es una ciencia: se refiere a las costumbres y sentimientos de las personas; en cambio, la ética, si bien se ocupa de lo mismo, sí es una ciencia. En aras de la claridad Ortiz Millán profundiza en los vericuetos de la subjetividad de la moral: “En su versión más radical, afirmar que la moralidad es subjetiva significa que nuestras opiniones morales están basadas en nuestros sentimientos, gustos o preferencias y nada más. Desde ese punto de vista, no hay tal cosa como algo ‘objetivamente’ correcto o incorrecto en términos morales…” Añade: “El subjetivismo es una teoría tan pobre de la moralidad que no puede dar cuenta de hechos básicos de nuestras vidas morales”.
Los 11 capítulos del libro engarzan bien. Se concatenan y se complementan. Ofrecen la posibilidad, como suele ser en los buenos ensayos, de leer cada capítulo por separado; muchas ideas se refuerzan y privilegian la discusión con las expuestas en otras páginas. El prólogo abre la discusión: “De abril de 2007 a agosto de 2008 se han realizado en la ciudad –en el Distrito Federal– alrededor de 12 mil 679 interrupciones legales del embarazo… en todo este tiempo se reportó sólo un deceso… Si esto es cierto, entonces, contra lo que dicen sus impugnadores, la despenalización protege la salud y salva las vidas de las mujeres que habrían recurrido a abortos clandestinos”.
A partir de ese planteamiento, las ideas, arropadas por la posición moderada del autor, invitan a la discusión. En el capítulo “Conservadores, liberales y moderados: un mapa de posiciones” explica: “Todas las posturas con respecto al aborto oscilan entre dos ejes: por un lado el valor de la vida del feto, y, por el otro, el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo y plan de vida”; “… me parece que la mayoría de la gente nos encontramos en algún lugar entre estos dos extremos. Algunos más cerca de un lado, otros del otro, pero muchos (la mayoría, creo) estamos más o menos cerca del centro, es decir, en una posición moderada”.
La moralidad del aborto desmenuza muchas de las reflexiones utilizadas por liberales y conservadores. El autor busca mediar entre los grupos “pro-vida” y los “pro-decisión” (“por-muerte” de acuerdo con el léxico de los ultraconservadores). A partir de esas reflexiones, Ortiz Millán explica “los tiempos” adecuados para el aborto, el derecho de hombre a la paternidad, el concepto de persona, la posibilidad de la adopción, los derechos reproductivos, el valor de la dignidad, los problemas de salud pública y una miríada de los temas vinculados con la moralidad del aborto.
La opinión pública y la sociedad que se cuestiona los sí y los no del aborto se podrán beneficiar al desmenuzar La moralidad del aborto. En sus páginas se entiende por qué una (y uno) siempre podría y debería ser la otra.
Arnoldo Kraus
art. publicado hoy
Uno puede creer en Dios. Otro uno puede dolerse al pensar en los niños y niñas en situación de la calle. Uno puede aceptar los dictados de la Iglesia. Otro uno puede no tolerar la pedofilia de los sacerdotes. Uno puede comulgar con el arzobispo de Recife, José Cardoso Sobrinho, quien excomulgó a la madre, a los médicos, al chofer de la ambulancia y a todos los vinculados con la interrupción del embarazo de una niña de nueve años que fue violada por su padrastro. Otro uno puede pensar que si su hija fuese la violada, buscaría excomulgar al arzobispo y golpear o triturar al violador. Lo fundamental, cuando se habla de ética, es que uno siempre podría ser otro uno.
La moralidad del aborto es parte de la moralidad de la vida. La moralidad del aborto es un libro de Gustavo Ortiz Millán (Siglo XXI Editores, 2009) cuya trama invita al lector a jugar entre la una –la mujer embarazada que considera la posibilidad de abortar– y los actores que juzgan el contenido moral o inmoral del aborto. El texto es una reflexión pausada, fría y bien argumentada acerca de las incontables preguntas relacionadas con la moralidad del aborto. Aunque Ortiz Millán toma partido, es encomiable el tono no maniqueo de los ensayos. Bienvenido sería un libro contestatario, no maniqueo, de quienes condenan el aborto.
Incontables pensadores han afirmado que la bioética es la filosofía del siglo XXI. Esta disciplina es fascinante porque no admite respuestas unívocas y porque agrupa, dentro de su discurso, diversas disciplinas. Esa suma deviene la imparable necesidad de leer y discutir documentos no dogmáticos, donde las diferencias puedan acortarse por medio de la palabra. Esa sabiduría podría permitir extender el core de la ética y dignificar la vida de los seres humanos. El libro de Ortiz Millán, aunque se inclina a favor de la mujer y no del embrión, cumple con ese propósito: ofrece los elementos suficientes para entender por qué el aborto, cuando reúne ciertas características, es una acción moral que brega por la vida y por la dignidad.
Una gran virtud de la obra es su claridad. No se requiere ser filósofo ni experto en temas de bioética para leerlo. Las ideas fluyen y los ejemplos contribuyen a comprender mejor algunos temas ríspidos. Dedica y regresa muchas veces a los significados del término moral; aunque no lo explica, lo deslinda del término ética –como se sabe, la moral no es una ciencia: se refiere a las costumbres y sentimientos de las personas; en cambio, la ética, si bien se ocupa de lo mismo, sí es una ciencia. En aras de la claridad Ortiz Millán profundiza en los vericuetos de la subjetividad de la moral: “En su versión más radical, afirmar que la moralidad es subjetiva significa que nuestras opiniones morales están basadas en nuestros sentimientos, gustos o preferencias y nada más. Desde ese punto de vista, no hay tal cosa como algo ‘objetivamente’ correcto o incorrecto en términos morales…” Añade: “El subjetivismo es una teoría tan pobre de la moralidad que no puede dar cuenta de hechos básicos de nuestras vidas morales”.
Los 11 capítulos del libro engarzan bien. Se concatenan y se complementan. Ofrecen la posibilidad, como suele ser en los buenos ensayos, de leer cada capítulo por separado; muchas ideas se refuerzan y privilegian la discusión con las expuestas en otras páginas. El prólogo abre la discusión: “De abril de 2007 a agosto de 2008 se han realizado en la ciudad –en el Distrito Federal– alrededor de 12 mil 679 interrupciones legales del embarazo… en todo este tiempo se reportó sólo un deceso… Si esto es cierto, entonces, contra lo que dicen sus impugnadores, la despenalización protege la salud y salva las vidas de las mujeres que habrían recurrido a abortos clandestinos”.
A partir de ese planteamiento, las ideas, arropadas por la posición moderada del autor, invitan a la discusión. En el capítulo “Conservadores, liberales y moderados: un mapa de posiciones” explica: “Todas las posturas con respecto al aborto oscilan entre dos ejes: por un lado el valor de la vida del feto, y, por el otro, el derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo y plan de vida”; “… me parece que la mayoría de la gente nos encontramos en algún lugar entre estos dos extremos. Algunos más cerca de un lado, otros del otro, pero muchos (la mayoría, creo) estamos más o menos cerca del centro, es decir, en una posición moderada”.
La moralidad del aborto desmenuza muchas de las reflexiones utilizadas por liberales y conservadores. El autor busca mediar entre los grupos “pro-vida” y los “pro-decisión” (“por-muerte” de acuerdo con el léxico de los ultraconservadores). A partir de esas reflexiones, Ortiz Millán explica “los tiempos” adecuados para el aborto, el derecho de hombre a la paternidad, el concepto de persona, la posibilidad de la adopción, los derechos reproductivos, el valor de la dignidad, los problemas de salud pública y una miríada de los temas vinculados con la moralidad del aborto.
La opinión pública y la sociedad que se cuestiona los sí y los no del aborto se podrán beneficiar al desmenuzar La moralidad del aborto. En sus páginas se entiende por qué una (y uno) siempre podría y debería ser la otra.
miércoles, 14 de octubre de 2009
Nuevos datos sobre aborto
http://www.guttmacher.org/pubs/IB_AWW-Latin-America-ES.pdf
La tasa de abortos en el mundo cae gracias a la expansión de anticonceptivos
EFE - 13/10/2009 16 : 05
La mejora de los programas de planificación familiar y la relajación de las leyes, el número de abortos en el mundo se redujo en un 9 por ciento entre 1995 y 2003, según un estudio presentado hoy por el Instituto Guttmacher en Londres.
Bajo el título "El aborto a nivel mundial: Una década de progreso desigual", el informe señala que esa tendencia positiva se ha detectado tanto en los países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo, excepto en África, que sigue siendo un asunto pendiente en materia reproductiva.
En opinión de la directora ejecutiva del Instituto Guttmacher, Sharon Camp, la conclusión principal que ha de extraerse del estudio es que "dar a las mujeres los medios necesarios para decidir por ellas mismas cuándo quedarse embarazadas reduce la incidencia de los embarazos no deseados y, por tanto, el número de abortos".
A nivel global, el dato más positivo es que el número de intervenciones para interrumpir voluntariamente el embarazo pasó de 45,5 millones en 1995 a 41,6 millones en 2003, una reducción que los investigadores atribuyen, además de a la expansión del uso de distintos métodos anticonceptivos, a la progresiva liberalización de las leyes sobre el aborto en los últimos 15 años.
Sin embargo, preocupa especialmente que casi un 50 por ciento de los abortos practicados en 2003 se incluyen dentro de los denominados "clandestinos", es decir, no contaron con la supervisión ni las garantías médicas adecuadas.
Según el estudio, cada año mueren en el mundo 70.000 mujeres al tratar de poner fin a su gestación por métodos poco o nada ortodoxos, en los que muchas veces es la propia implicada la encargada de provocarse el aborto.
Este tipo de prácticas se dan sobre todo en Latinoamérica y África, dos zonas geográficas en las que la ley es especialmente dura en este sentido y que, en algunos casos, no permite el aborto ni siquiera para salvar la vida de la madre.
Este es el caso de El Salvador y Nicaragua, dos de los tres únicos países del mundo que durante los últimos 15 años han endurecido la legislación sobre el aborto hasta prohibirlo bajo cualquier circunstancia.
El tercer país en cuestión es Polonia, que en 1997 reforzó la ley del aborto y permite la interrupción del embarazo con condiciones (malformación del feto, violación y riesgo para la madre), un recurso muy extendido en los países desarrollados, a medio camino entre la prohibición absoluta y su total liberalización.
En este amplio espectro se encuentra en estos momentos España, a la espera de la aprobación definitiva de la nueva Ley del Aborto, que establece la libre interrupción de la gestación hasta la semana 14 y sitúa en 16 la mayoría de edad para decidir si llevarlo o no a cabo y que ha suscitado en los últimos meses duras críticas por parte de los sectores más conservadores del país.
En este sentido, la doctora Kelly Culwell, asesora de la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF) mostró su apoyo a la reforma y explicó a Efe que "cualquier ley que haga más fácil y rápido el recurso al aborto seguro es buena".
"Las leyes restrictivas sólo consiguen retrasar el proceso y hacer que el número de abortos durante el segundo trimestre se incremente, lo que supone un mayor riesgo para la salud de la madre", indicó Culwell.
Además, en su opinión, la nueva ley evitará que muchas jóvenes se vean obligadas a huir a otros países para ser intervenidas, dando alas al conocido como "turismo abortista".
En cualquier caso, la directora del Instituto Guttmacher asegura que el avance registrado en los últimos años en la mayor parte del mundo "es muy modesto en relación a lo que se puede alcanzar con una mayor inversión en políticas de planificación familiar".
Por ello, reclama que legisladores, servicios sociales y sanitarios, empresas farmacéuticas y educadores pongan su grano de arena en un delicado asunto que amenaza la vida y la libertad sexual de millones de mujeres cada año.EFE avh/jr/ma
La tasa de abortos en el mundo cae gracias a la expansión de anticonceptivos
EFE - 13/10/2009 16 : 05
La mejora de los programas de planificación familiar y la relajación de las leyes, el número de abortos en el mundo se redujo en un 9 por ciento entre 1995 y 2003, según un estudio presentado hoy por el Instituto Guttmacher en Londres.
Bajo el título "El aborto a nivel mundial: Una década de progreso desigual", el informe señala que esa tendencia positiva se ha detectado tanto en los países desarrollados como en aquellos en vías de desarrollo, excepto en África, que sigue siendo un asunto pendiente en materia reproductiva.
En opinión de la directora ejecutiva del Instituto Guttmacher, Sharon Camp, la conclusión principal que ha de extraerse del estudio es que "dar a las mujeres los medios necesarios para decidir por ellas mismas cuándo quedarse embarazadas reduce la incidencia de los embarazos no deseados y, por tanto, el número de abortos".
A nivel global, el dato más positivo es que el número de intervenciones para interrumpir voluntariamente el embarazo pasó de 45,5 millones en 1995 a 41,6 millones en 2003, una reducción que los investigadores atribuyen, además de a la expansión del uso de distintos métodos anticonceptivos, a la progresiva liberalización de las leyes sobre el aborto en los últimos 15 años.
Sin embargo, preocupa especialmente que casi un 50 por ciento de los abortos practicados en 2003 se incluyen dentro de los denominados "clandestinos", es decir, no contaron con la supervisión ni las garantías médicas adecuadas.
Según el estudio, cada año mueren en el mundo 70.000 mujeres al tratar de poner fin a su gestación por métodos poco o nada ortodoxos, en los que muchas veces es la propia implicada la encargada de provocarse el aborto.
Este tipo de prácticas se dan sobre todo en Latinoamérica y África, dos zonas geográficas en las que la ley es especialmente dura en este sentido y que, en algunos casos, no permite el aborto ni siquiera para salvar la vida de la madre.
Este es el caso de El Salvador y Nicaragua, dos de los tres únicos países del mundo que durante los últimos 15 años han endurecido la legislación sobre el aborto hasta prohibirlo bajo cualquier circunstancia.
El tercer país en cuestión es Polonia, que en 1997 reforzó la ley del aborto y permite la interrupción del embarazo con condiciones (malformación del feto, violación y riesgo para la madre), un recurso muy extendido en los países desarrollados, a medio camino entre la prohibición absoluta y su total liberalización.
En este amplio espectro se encuentra en estos momentos España, a la espera de la aprobación definitiva de la nueva Ley del Aborto, que establece la libre interrupción de la gestación hasta la semana 14 y sitúa en 16 la mayoría de edad para decidir si llevarlo o no a cabo y que ha suscitado en los últimos meses duras críticas por parte de los sectores más conservadores del país.
En este sentido, la doctora Kelly Culwell, asesora de la Federación Internacional de Planificación Familiar (IPPF) mostró su apoyo a la reforma y explicó a Efe que "cualquier ley que haga más fácil y rápido el recurso al aborto seguro es buena".
"Las leyes restrictivas sólo consiguen retrasar el proceso y hacer que el número de abortos durante el segundo trimestre se incremente, lo que supone un mayor riesgo para la salud de la madre", indicó Culwell.
Además, en su opinión, la nueva ley evitará que muchas jóvenes se vean obligadas a huir a otros países para ser intervenidas, dando alas al conocido como "turismo abortista".
En cualquier caso, la directora del Instituto Guttmacher asegura que el avance registrado en los últimos años en la mayor parte del mundo "es muy modesto en relación a lo que se puede alcanzar con una mayor inversión en políticas de planificación familiar".
Por ello, reclama que legisladores, servicios sociales y sanitarios, empresas farmacéuticas y educadores pongan su grano de arena en un delicado asunto que amenaza la vida y la libertad sexual de millones de mujeres cada año.EFE avh/jr/ma
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
